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La visión del Yoga sobre la depresión y cómo superarla

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Hace unos días leí un muy interesante y actual artículo de David Frawley, reputado especialista en la tradición védica y gran difusor del yoga y el ayurveda en Occidente. El artículo original estaba en inglés (aquí) y con la ayuda de mi esposa Hansika decidimos traducirlo para beneficio de quien corresponda. Concuerdo grandemente con lo que explica Frawley, en parte porque yo mismo he pasado por varias fases en mi vida que podría calificar de “depresivas”. Comparto el texto prácticamente íntegro, es un poco largo pero vale la pena. Espero sea útil:

“La depresión se está convirtiendo en una epidemia, sobre todo en el próspero mundo occidental. Afecta de igual modo tanto a jóvenes como mayores, a ricos como a pobres, a personas cultas como a personas sin formación. Para combatirla, se recetan cada vez mayores cantidades de medicamentos antidepresivos, de los que se van introduciendo distintas variedades en el mercado.

Este problema nos lleva naturalmente a la cuestión de fondo: ¿Cuál es la causa de la depresión? Hay muchas explicaciones, algunas muy informativas o aclaratorias. Sin embargo, me gustaría mirar más allá de cualquier teoría compleja. Para simplificarlo, la causa de la depresión es el estímulo. Cuanto más dependemos del estímulo externo, es más probable que con el tiempo más nos deprimamos. Hay múltiples motivos para ello.

Primero, siempre que cualquier estímulo al que nos hemos acostumbrado se reduzca o inhiba, es más probable que nos deprimamos o sintamos algún tipo de síndrome de inhibición, ya que nos hacemos dependientes del estímulo para energizar nuestro sistema nervioso.

Segundo, con el tiempo, es más probable que nos aburramos o deprimamos con cualquier tipo de estímulo, ya que la repetición hace perder la novedad. El umbral en el que cualquier estímulo nos afecta va aumentando a medida que lo experimentamos con asiduidad.

El hecho es que esa dependencia de factores externos para entretenernos, comprometernos o motivarnos hace que perdamos nuestro propio poder de motivación, lo cual resulta en una futura depresión.

La Era Moderna de la Estimulación Mediática y la Medicina Basada en Medicamentos

En el mundo moderno de la alta tecnología estamos sujetos a mucho más estímulo y entretenimiento que en cualquier época anterior. Muchas personas están conectadas todo el día con música, vídeos, redes sociales o Internet (casi desconectándose del resto de la vida, incluso del resto de personas). No sabemos cómo estar solos, en silencio, en la naturaleza o incluso cómo tener una relación directa con alguien.

Además de nuestros estímulos sensoriales muchos de nosotros tomamos drogas recreativas o medicinales que tienen efectos secundarios adictivos y devastadores. Hay epidemias en cuanto a la cantidad de opiáceos que las personas toman hoy en día como analgésicos o sencillamente como adicción a las drogas opiáceas, de las que hay muchas formas nuevas artificiales y poderosas que son incluso más adictivas. La depresión se puede conectar con adicciones de varios tipos, desde adicciones sensoriales a todo tipo de adicciones a sustancias. Aún así la depresión normalmente se puede relacionar con un tipo de vida que mira hacia fuera, incluso si tenemos adicciones específicas. Algunos de nosotros puede que nos sintamos deprimidos por el estado infeliz del mundo actual. Ésta es otra complicación basada en prestar demasiada atención al mundo externo, eclipsando nuestra práctica espiritual interior.

El Mito de la Depresión como un mero problema en la Química Cerebral

La ciencia médica más reciente nos cuenta que la depresión es un producto de una química errónea en nuestros cerebros, y que dicha deficiente química cerebral como mejor debe ser tratada es con medicamentos, ya que es un problema químico. El resultado de ello es que, en lugar de tratar la depresión mirando nuestro comportamiento o nuestras circunstancias de vida, tenemos multitud de nuevas variedades de medicamentos antidepresivos que no existían hace unas pocas décadas. Incluso con todos los antidepresivos que tomamos, parece que nos deprimimos más. Algunos antidepresivos tienen como efectos secundarios deprimir más. Esto es esperable. Como la depresión es resultado de la dependencia de estímulos externos, categoría en la que los medicamentos antidepresivos también encajan, es probable que a largo plazo creen más depresión o que, al menos, reduzcan nuestro nivel de creatividad, contentamiento y motivación.

La medicina basada en medicamentos nos dice que nosotros no somos responsables de los desequilibrios en la química del cerebro. Somos víctimas de la química de nuestros cerebros que depende de varios factores más allá de nuestro control, empezando por la genética. Creer que esta afirmación es cierta nos puede hacer sentir personalmente liberados de culpa, pero absolvernos de toda responsabilidad por nuestra condición, nos quita nuestra habilidad de controlar o mejorar nuestra propia salud y bienestar. Si somos víctimas de la química cerebral, ¿qué es un ser humano o un alma humana y qué responsabilidad tenemos realmente en la vida?

Depresión y Problemas de Comportamiento

El hecho es que la mayoría de depresiones están basadas en el comportamiento. Nuestros estilos de vida incorrectos por demasiada actividad, sobreestimulación y desconexión con el mundo de la naturaleza, nos pueden dejar exhaustos y deprimidos, especialmente a nivel psicológico y emocional. El yoga nos enseña que la cualidad de rajas o “excesiva agresión y estímulo” nos lleva a la cualidad de tamas o “oscuridad, inercia y depresión” al agotarnos, quemarnos o al hacernos demasiado hiperactivos, sensibles, inquietos y estresados.

En nuestra sociedad orientada al individualismo a menudo terminamos solos, ya que la familia y la comunidad se subordinan a los logros individuales. Esto nos hace más dependientes de la estimulación mediática para llenar el vacío en nuestras vidas. Soledad y depresión a menudo van juntas.

Para verlo desde otro ángulo, la depresión no es más que baja energía en la mente o en un nivel psicológico. Hasta cierto punto, igual que todos tenemos períodos de baja energía física, particularmente como consecuencia de una actividad excesiva, también tenemos períodos de baja energía mental como consecuencia de demasiado trabajo o estimulación mental o emocional. Del mismo modo que la baja energía física se debe a una falta de ejercicio y a una nutrición carente, la baja energía psicológica se debe a una falta de ejercicio mental y a una carente nutrición de la mente.

¿Cuántos de nosotros ejercitamos nuestras mentes de modo creativo e inteligente más allá de sólo seguir los entretenimientos masivos y sin sentido? ¿Habéis examinado la nutrición mental que ingerís a través de vuestros sentidos? A través de los medios dejamos que en nuestras mentes entren personas que jamás dejaríamos entrar en nuestras casas. Como entretenimiento vemos programas llenos de violencia, destrucción y emociones negativas.

La depresión indica una débil inmunidad psicológica y física. Muchas de las personas que dicen padecer depresión en realidad no han sufrido mucho en la vida en términos de enfermedades o carencias, pero reaccionan así a problemas emocionales, a menudo enraizados en la niñez. La depresión conlleva demasiada fijación en nuestro ser personal y nuestro ego, como si fuera un tipo de narcisismo invertido. Cuanto más pensamos en nuestra depresión, lo cual supone prestarle más atención, peor se vuelve.

Qué Nos Puede Enseñar la Depresión

Lo primero para tratar la depresión es que no deberíamos considerar la depresión como enemigo, como un patógeno a destruir, como algo que viene de fuera. Debemos intentar entender su causa dentro nuestro y cuál es su mensaje sobre cómo vivimos y pensamos. Deberíamos intentar entender qué nos dice nuestra depresión y qué nos puede estar enseñando sobre nuestra situación en la vida.

La depresión, como el dolor, puede ser el síntoma de un problema más profundo. Puede que la depresión nos esté diciendo que hay algo frustrante o incluso errado en nuestras vidas, y que puede que tengamos que cambiar quién somos o cómo funcionamos en el mundo. Puede que nos esté diciendo que no estamos utilizando nuestro tiempo sabiamente y que tenemos que cambiar nuestra rutina diaria. La depresión puede tener su base en relación a la espiritualidad, ya que sin una práctica de meditación o valores más profundos, el mundo externo probablemente nos haga sentir vacíos, agotados y sin ningún valor en sí mismo.

Tratamiento Para la Depresión

¿Cuál es el tratamiento para la depresión? Primero tendría que ser principalmente de comportamiento, aunque muchos otros factores pueden ayudar. Debería basarse en la curación natural y no en sustancias artificiales. Nada sin prāṇa o “fuerza vital” puede, a largo plazo, elevar nuestros espíritus, los cuales reflejan nuestro prāṇa. Tenemos que aprender a retirarnos de los estímulos externos y desarrollar nuestra propia creatividad interna, motivación y disciplina para superar la depresión. La depresión puede ser una señal de que debes apartarte y continuar con tu vida hacia un nuevo nivel de conciencia. La depresión puede que también oculte miedos más profundos. Si no desafiamos nuestros miedos, la depresión puede que nos mantenga en la sombra, junto a ellos.

Para ir más allá de la depresión tenemos que dejar de interpretar el papel de víctimas en la vida y asumir responsabilidad kármica de quién somos. Tenemos que empezar a buscar una vida de mayor conciencia más que el mero disfrute personal y éxito externo. Tenemos que dejar un modelo de comportamiento químico y aceptar que nuestro estado mental se basa en nuestros propios valores, acciones y motivaciones: en nuestro estilo de vida. Tenemos que dejar de culpar a nuestros cuerpos, nuestros padres o incluso nuestra sociedad, por quienes somos. Tenemos que empoderar nuestro ser interior y esto sólo se puede hacer desarrollando fuerza de voluntad. Naturalmente esos cambios de personalidad y de comportamiento no pueden darse de un día para otro, pero los podemos ir introduciendo a diario gradualmente.

Hay cosas sencillas que se pueden hacer para la depresión en Yoga y Ayurveda.

Podemos usar aromas estimulantes o incienso como champak, frangipani, alcanfor, eucalipto, menta, salvia o tulsi. Podemos utilizar aceites de nasya para despejar nuestras fosas nasales o una neti pot (o lota) para limpiarlas y llevar más prāṇa a la cabeza. Podemos practicar prāṇāyāma para llevar energía más profunda al cerebro. A medida que nuestras fosas nasales y pulmones se abran y nuestra respiración sea más profunda y plena será más difícil caer en depresión o quedarse en ella.

Podemos cantar mantras como Hrīṁ o Om namah śivāya, o cualquier mantra que nos guste, o repetirlos en silencio para que nuestra energía se mueva. Podemos utilizar infusiones herbales ayurvédicas como tulsi, calamus o brahmi para mejorar la circulación en el cerebro, o plantas calmantes como aceite de sándalo en la cabeza.

Podemos salir a la naturaleza, dar un paseo por la montaña, ir a nadar o tomar una clase de haṭha yoga. Tenemos que mover nuestros cuerpos. Podemos hacer posturas invertidas para llevar energía al cerebro.

Deberíamos aprender a relacionarnos con la vida y el universo a través del cielo, el agua, la Tierra y las montañas, árboles, flores y plantas y todas las criaturas, grandes y pequeñas. Tenemos que abrir nuestros horizontes mentales al espacio ilimitado de la conciencia.

Tenemos que asumir la responsabilidad de nuestra propia depresión y no sólo buscar un remedio externo que la ahuyente por un tiempo. La depresión a menudo es una emoción autoindulgente que surge de la preocupación por nosotros mismos y sobre fijación en nuestra felicidad personal. Una buena cura de la depresión es realizar un trabajo de servicio a otros en situaciones vitales más difíciles que las tuyas. Intenta también limpiar el desorden de tu habitación o de tu casa para ayudar a eliminar el desorden de tu mente que a menudo implica la depresión.

  • En términos ayurvédicos más específicos, las personas de tipo ligero correspondiente al doṣa Vāta a menudo tienen una profunda depresión que nace de la debilidad y el agotamiento nervioso, aunque también pueden ser maniacodepresivos con muchos altos y bajos. Necesitan una buena nutrición, relajación, masaje con aceites y compañía humana.
  • Los tipos acuáticos del doṣa Kapha pueden tener fuertes depresiones crónicas fruto de la falta de movimiento, el letargo y el sobrepeso. Tienen que ser empujados y motivados, para moverse y actuar tanto física como mentalmente.
  • Los tipos intensos del doṣa Pitta a menudo se deprimen cuando no pueden lograr sus metas personales o cuando sus esfuerzos son bloqueados. Con frecuencia la depresión va acompañada de enojo. Pueden ser bipolares y atacar a otros. Se tienen que enfriar y calmar, cultivando el perdón y la compasión.

Buenos practicantes de ayurveda o astrología védica o consejeros védicos tendrán muchos consejos sobre cómo lidiar con la depresión sin recurrir a ningún tipo de medicamentos.

En conclusión, para salir de la depresión tenemos que reforzar nuestro propio Ser superior. Debería estar más allá de tu dignidad como alma divina y conciencia inmortal el regodearse en la depresión. Tu verdadera naturaleza es Satchidananda: Ser-Conciencia-Plenitud absolutas, más allá del cuerpo y la mente”.

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Vídeo de cómo hacer velitas de ghī (mantequilla clarificada)

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En casa estamos enfocados en las celebraciones de Navarātri y con tanto ritual se nos acabaron las velitas de ghī, por lo que hemos tenido que hacer nuevas. Entonces, cumpliendo con la promesa que hice en un reciente post, hemos aprovechado para grabar el proceso y publicarlo para todos, esperando que sirva de guía para las personas interesadas.

Para quienes no lo saben, las velitas sirven para mostrar ārati a la deidad, altar o imagen adorada en un ritual. En este contexto, ārati refiere a una lámpara encendida que se mueve en círculos delante del objeto adorado y con la que se muestra fuego y luz a la vez. Dichas lámparas tienen una forma muy específica en la liturgia hindú y pueden tener una sola llama, 5 o hasta 54 o 108. Para uso hogareño una sola llama es suficiente y no es obligatorio contar con la lámpara de bronce tradicional para el ritual.

Lámpara para ārati de 5 llamas

Por su parte, ghī (pronúnciese ‘gui’) es la palabra hindi para referirse a la mantequilla clarificada, que en sánscrito se conoce como ghṛta (ghrita). Este producto goza de gran reputación en la tradición védica, lo cual incluye el ayurveda en su faceta alimenticia y terapéutica. La gracia del ghī es que, hirviendo a fuego lento la mantequilla, se evapora el agua, se separan los sólidos lácteos y las toxinas, dejando sólo la grasa que, aunque pueda sonar mal, es considerada muy sana por la medicina ayurvédica.

En el caso de las velitas, la utilización de ghī se debe a que es un buen reemplazo del polvo o las pastillas de alcanfor, un químico de origen vegetal que es muy usado en la India porque agarra fuego fácilmente y porque es purificador, pero que genera mucho humo, mancha las paredes y, además, en los últimos años en Occidente se ha desaconsejado su uso – antes muy difundido – por considerarlo tóxico. Que el reemplazo del alcanfor sea el ghī está relacionado también con el carácter “sagrado” de este ingrediente, que deriva de la leche de vaca, otro elemento muy valorado en la cultura védica.

En honor a la verdad, en casa somos casi 100% veganos, sobre todo por respeto al maltrato al que están sometidos los animales en la industria láctea actual (ni hablar de la industria cárnica, que es una obviedad). Los pocos productos de origen animal que consumimos ocasionalmente (yogur o queso básicamente) intentamos que sean de procedencia “bio” u “orgánica”, para minimizar el impacto en el sufrimiento animal.

Cuento esto para aclarar dos puntos importantes en relación al proceso de elaboración de las velitas:

  1. El ghī que nosotros preparamos no es para consumo alimenticio sino únicamente para hacer las velas y, por tanto, el proceso de hervor y cocción no es tan cuidadoso ni lento. Si te interesa el aspecto alimenticio debes mirar otro vídeo.
  2. Hemos probado hacer velitas de ghī con margarina vegetal y no funciona, pues no prenden. Por tanto, si te preocupa el maltrato animal, la opción menos mala sería usar mantequilla “bio”. Si eso no va con tus valores, entonces puedes volver al alcanfor o usar una vela normal o incluso una lámpara de aceite con una mecha de algodón.

Antes de pasar al vídeo un par de aclaraciones más:

  • Cuando las velitas de algodón se sumergen en el ghī es conveniente dejarlas un buen rato ahí, para que se impregnen bien del líquido.
  • Una vez congeladas y listas para utilizar, lo que hay que hacer para asegurarse de que las velitas no se apaguen en medio del ritual es encenderlas y dejar que quemen un rato (hasta llegar al algodón) antes de, efectivamente, hacer el primer ārati.

El vídeo, que dura 3′ que pasan rápido, es de creación totalmente casera, por lo que todo lo que se ve es bastante “natural”, incluido cualquier error o temblor del camarógrafo (ese sería yo). En cualquier caso, el vídeo ha quedado bien y eso es mérito de Hansika, mi esposa, agente de relaciones públicas y productora audiovisual personal, que ha elegido los encuadres, ha hecho el guión, ha editado y montado todo el vídeo, ha puesto sus dulces manos en cámara y, sobre todo, ha hecho las velitas en la vida real.

Así es fácil hacer un post (y estar casado).

Disfruten el vídeo:

Tulasī, la albahaca sagrada

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En la tradición india, el concepto de sacralidad es mucho más cotidiano que en Occidente. Es decir, no está limitado a una región celestial lejana sino que lo sagrado puedo ser encontrado en todos los elementos de la naturaleza y, por consiguiente, uno puede interactuar con ello de forma permanente. Es con este criterio que ríos, montañas, animales o plantas son considerados sagrados y, por tanto, se hace difícil encontrar en la India un elemento sin alguna connotación o simbolismo espiritual-religioso.

A este respecto, la Ocimum sanctum (también llamada Ocimum tenuiflorum) no es la excepción. Para los que no saben de botánica (yo incluido), explico que me estoy refiriendo a la ‘albahaca sagrada’, típica de la India. No se trata de la misma planta que en Occidente llamamos ‘albahaca’ a secas (Ocimum basilicum) y que sirve para preparar pesto, por ejemplo. Sin embargo, ambas especies pertenecen al mismo género de plantas herbáceas aromáticas, entre las que también destacan la menta, el orégano y el romero.

La ‘albahaca sagrada’ de la India es conocida en lengua sánscrita como tulasī (o tulsī) y se la considera una planta purificante para el cuerpo, con varias propiedades medicinales, según la antigua ciencia del Ayurveda. De todos modos, estas virtudes, compartidas con otras tantas plantas, no tendrían por qué hacer de ella una planta especialmente sagrada.

Sigamos investigando…

Tradición vaishnava

Para los seguidores de Vishnu (una de las tres deidades principales del panteón hindú), la planta de tulasī es de particular importancia. De hecho, un verso de la escritura sagrada Śrīmad Bhāgavatam (3.15.19) afirma que sobre todas las plantas florales y fragantes “tulasī tiene preferencia especial por parte del Señor, que lleva guirnaldas hechas con hojas de esta planta”.

Sobre esto, también se citan las palabras del maestro espiritual del S. XVII, Srila Visvanatha Cakravarti Thakura, que dijo que si bien la planta de tulasī no es considerada especialmente fragante, por la mañana temprano emite una fragancia trascendental que las personas ordinarias no pueden percibir pero que las personalidades trascendentales aprecian de forma total (S.B. 10.35.8-11).

Visto lo anterior y tal como explica Frederick Simoons en su libro Plants of Life, Plants of Death, la forma en que la planta de tulasī cobra su sacralidad es debido a su relación con el Señor Vishnu. De hecho, se dice que los devotos vaishnavas (seguidores de Vishnu) consideran a la planta de tulasī como “la manifestación de Dios en el reino vegetal”.

¿Cómo es esto? Pues, hay un mito (con sus inevitables variantes) que lo explica: El dios Vishnu se enamoró de Vrindā (también Brindā), la esposa de Jalandhara, un hombre de baja casta que se había vuelto un demonio invencible gracias a la fidelidad de su esposa. Fiel a su reputación, la hermosa Vrindā se negó al cortejo de Vishnu, pero éste utilizó sus poderes y tomó la forma de Jalandhara para atraerla. Así, creyendo que era su propio esposo, Vrindā se unió con Vishnu y con esta involuntaria infidelidad le quitó todos los poderes a su querido esposo, que fue matado por Vishnu.

Debido al gran amor que sentía por su esposo, Vrindā se lanzó a la pira funeraria y se quemó con él. Asimismo, debido a su amor por Vrindā, Vishnu no la quiso abandonar y la hizo reencarnarse en una planta de tulasī. De esta forma, la planta se transformó en la diosa Tulasī (Tulasī-Devi), también llamada Vrindā-Devi (justamente la semana pasada hablé del poeta santo Tulasī Dās, cuyo nombre que quiere decir “servidor de Tulasī“)

Al ser la amada de Vishnu, también se dice que la planta de tulasī es la encarnación de la diosa Lakshmī, la consorte original del Señor Vishnu.

Tulasī-Devi

Simbolismos y liturgia

Entre sus atributos se dice que la planta de Tulasī sirve para proteger contra los malos espíritus. A su vez, basado en el mito apenas explicado, la planta simboliza la madre y la esposa perfectas, por su fidelidad.

En cuanto a los rituales, todas las imágenes de Vishnu, Krishna o Rāma son adornadas con hojas de tulasī (ya sea en guirnaldas o sueltas). De hecho, se dice que una ofrenda a Vishnu (o Krishna o Rāma) sin hojas de tulasī es incompleta. Asimismo, los devotos de Vishnu suelen tener plantas de tulasī en sus casas, como así también en los templos y no es raro que se trate a la planta como la misma deidad Tulasī-Devi.

Esta conexión entre Vishnu y la planta de tulasī se hace muy explícita en los mālās (rosarios de cuentas) que utilizan los devotos vaishnavas y que son hechos de madera de tulasī, a diferencia de los mālās de los devotos de Shiva, que son hechos con semillas de la planta de rudraksha. Estos rosarios de tulasī, explica F. Simoons, son un importante símbolo de iniciación en el vaishnavismo.

A este respecto, yo tengo un mālā de tulasī que me fue dado por mi maestro espiritual, Swami Premananda, el día de mi iniciación. Curiosamente, mi maestro no pertenece a la escuela vaishnava, sino que tenía una tendencia más ‘shaivita’, es decir hacia el Señor Shiva.

De todos modos, Swami sí que poseía un gran amor por el Señor Krishna y por eso su primer ashram en Sri Lanka tenía un nombre de Krishna (Pubala Krishna) y, actualmente, en su Ashram del sur de la India se realiza un abishekam diario a una estatua de Krishna que, como corresponde, es decorada con guirnaldas de la sagrada planta de tulasī.

Estatua de Krishna del Sri Premananda Ashram, decorada con hojas de tulasī.

PS: Este post va dedicado a mi prima Brinda, que necesita ánimos.

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