La puerta a Dios
En la crónica anterior relaté todas las vicisitudes pasadas para poner en regla mis papeles y poder así salir de la India en paz. Tan rápido como pude, y ya más aliviado, me subí a un autobús con dirección norte. Como en todas las grandes ciudades, la salida de Delhi no es veloz. Es decir, más allá del tráfico, hay una serie interminable de barrios y pueblos periféricos que se confunden y mezclan dando la sensación de que Delhi es eterna y omnipresente; una sensación quizás acrecentada por mi por entonces desesperada necesidad de escapar de esa urbe. Vacío A diferencia del sur de la India, … Leer más