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¿De qué sirve enfadarse? por Swami Premananda

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Hace poco, una alumna de yoga me dijo que no podía imaginarme enfadado, pues en clase soy siempre sereno y calmado. Y cómo no voy a estarlo si en clase todos hacen lo que yo digo y además estamos respirando juntos y practicando una disciplina que aquieta la mente. Al hilo de esta reflexión, este fin de semana en la Formación de profesores de Mandiram Yoga surgió el tema – más bien en “modo queja” – de que, por ser practicante de yoga, todos esperan que uno sea equilibrado y calmo y lúcido en toda situación. Efectivamente, los yoguis también se enfadan (incluso a veces les duele el cuerpo, aunque no lo crean).

En mi caso, y sin dar detalles, soy propenso a enfadarme, curiosamente por pequeñas cosas (o quizás acumulación de pequeñas cosas). La cuestión es que el enojo/enfado es un tema que me interesa mucho, pues lo considero un punto débil de mi carácter. Por tanto, siempre me viene muy bien leer enseñanzas espirituales al respecto, como este discurso de Swami Premananda titulado directamente La ira es inútil. Lo comparto completo porque estoy seguro de que también se pueden beneficiar de él muchos lectores.

Swami Premananda dice:

“La vida en el mundo en estos días se mueve de un modo muy particular. Estamos siempre con prisa y tratamos de acabar con nuestro trabajo lo más rápidamente posible. Esta actitud de estar siempre apresurados nos pone tensos. Esta tensión lleva al enfado y este enfado luego nos afecta de manera adversa. Debemos erradicar esta ira, pero nunca hacemos ningún esfuerzo real para erradicarla. Nada puede lograrse sin hacer un esfuerzo.

Encontrar causas donde no las hay, crear problemas sin razón alguna, afligirse innecesariamente, sufrir de un complejo de inferioridad originado por ideas imaginarias acerca de nosotros mismos, fingir que lo sabemos todo: todas estas son actitudes que nos impulsan a tomar decisiones tercas y a recurrir a acciones injustificables. El resultado final será la desilusión y la ira.

¿Cuál es el origen de la ira? La causa principal de la ira es la duda. Si las cosas no suceden del modo que esperamos que lo hagan, surgen dudas que conducen a la ira. Nunca reflexionamos sobre lo que es verdaderamente necesario para nosotros en esta vida y en su lugar pensamos en cosas innecesarias y luego esperamos que ocurran, pero cuando las cosas no suceden como esperamos nos agitamos y confundimos y tenemos dudas.

Cuando estos sentimientos continúan, llegamos a la conclusión que nuestras expectativas nunca se cumplirán. Estas dudas son innecesarias; las expectativas pueden o no llegar a cumplirse. ¿Por qué tienes prisa? No tengas prisa. Piensa, ¿has hecho algún esfuerzo para alcanzar tus expectativas? ¿Cómo puedes esperar que las cosas sean como deseas cuando no haces ningún esfuerzo? ¿En qué te beneficias con enfadarte y enfurecerte cuando las cosas no resultan de la manera que esperabas? ¿De qué sirve tener seis sentidos? No estás usando tu inteligencia. ¿De qué sirve tener inteligencia, buena educación, buena conducta y buenas cualidades si no puedes controlar tu enojo? ¿Te das cuenta de las consecuencias de tu ira? ¿Has sentido el dolor y la angustia de aquellos que se han encontrado con tu ira? ¿Qué has ganado hiriendo a otros?

Los malentendidos entre las parejas y las consecuentes separaciones, las relaciones inarmónicas entre padres e hijos y entre parientes, la ruptura de amistades, las perturbaciones en el ámbito del trabajo… estos son algunos de los resultados de la ira. La ira nunca estimula el desarrollo y no obstante, algunas personas creen que uno debe expresar su enfado para que algo llegue a suceder. Sin embargo, esta es solo una excusa de quienes no pueden controlar su ira.

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Cuando una persona se enfada, se incrementa la corriente sanguínea y sube su presión. Eso le afecta tanto físicamente como mentalmente. Por lo tanto, comprende esto y trata de evitar enfadarte ¿Hay formas de evitar el enfado? Ego, arrogancia, celos, egoísmo, difamar a otros, una actitud competitiva: estas son algunas de las impurezas arraigadas en nosotros y un día, a causa de nuestras expectativas, todas estas malas cualidades están destinadas a levantar sus horribles cabezas. Más tarde, nuestras expectativas no cumplidas se convierten en deseos y los deseos conducen a frustraciones y enfado.

Si quieres liberarte de la ira, debes primero deshacerte de todas tus malas cualidades. Una vez que seas libre de ellas, vivenciarás la felicidad y el gozo. No pienses que es difícil deshacerte de malas cualidades. Si te las ingenias para eliminar la causa raíz de todas las impurezas, entonces serás una persona cambiada. ¿Y cuál es la causa raíz? Desde el día en que empieces a decir la verdad, tus impurezas empezarán a esfumarse y comenzarán a surgir pensamientos nobles y buenos desde tu interior. Este será el inicio de un nuevo amanecer en tu vida.

¡Piensa! ¿Qué edad tienes ahora? ¿Con qué frecuencia has intentado evitar enfadarte? ¿Puede ocurrir algo sin que hagas un esfuerzo? Los días están pasando rápidamente; no pierdas el tiempo. Abre tu corazón, implora, derrama lágrimas y rézale sinceramente al Sin Nombre y Sin Forma: ‘Por favor, ¡quítame toda la ira!’ Si quieres vivir una vida feliz y en paz, erradica la ira y vivirás con gozo por siempre”

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