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Visita a Sadāśiva en la Isla de Elephanta

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En 2015 estuve varios días en la ciudad de Mumbai para presenciar parte del multitudinario festival de Gaṇeśa Caturthī (Ganesha Chaturthi). Mumbai no me gusta especialmente porque es demasiado grande y urbana, pero de todos modos aproveché esa estadía para visitar algunos sitios de interés espiritual, que tenía pendientes. Entre ellos, la famosa Isla de Elephanta, que está a unos 10 km de distancia de la costa, en aguas del Mar Arábigo, y a la que se llega en ferry desde la turística e icónica Gateway of India.

El curioso nombre actual de la isla se debe al rebautizo que le dieron los colonizadores portugueses en el siglo XVI al ver las colosales estatuas de elefantes que había en su terreno. De todos modos, su gran interés cultural y espiritual está en las grandes grutas esculpidas en plena roca, que tienen casi 1500 años de antigüedad y que incluyen templos, pilares e imágenes religiosas hindúes. De hecho, las grutas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1987 y están bien conservadas, aunque es verdad que durante las diferentes invasiones, comenzando con la llegada de los portugueses, se causaron daños en las esculturas y salas del complejo.

Al llegar al muelle de Elephanta, después de una hora de viajar por las muy marrones aguas, uno tiene la opción de tomar un pequeño tren o caminar los 600 o 700 metros hasta llegar a las escaleras que llevan a las grutas. La explanada tiene puestos de comida, camisetas y todo tipo de recuerdos y artesanías; una escenografía que se mantiene de forma constante durante el ascenso de 110 escalones que solo se hacen duros si uno tiene un  resfrío (como era mi caso).

Lo más curioso de esta subida es el cartel que dice “Beware of monkeys” (“Cuidado con los monos”) y pretende advertir a los turistas que los monos de la zona están especialmente atentos a robar cualquier cosa que parezca alimento. De hecho, numerosos monos están indisimuladamente paseando o sentados dentro y fuera de la escalera, esperando su oportunidad.

Elephanta_monkeys

Monos poniendo cara de que no saben lo que dice el cartel…

El complejo contiene cinco grutas pero solo la primera es de especial relevancia, al menos para alguien no especializado. La gruta tiene en sus tres entradas columnas de unos seis metros de altura y es muy amplia (27m² solo en su zona principal). Naturalmente es húmeda y un poco oscura, pero esa falta de luz solo puede ser un problema a la hora de sacar fotos.

Elephanta Caves Tours, Mumbai Elephanta Caves Tour

Esta foto no es mía porque las mías están todas oscuras…

Especialmente atractivo me pareció el relativamente pequeño y cuadrado altar principal que alberga un tradicional śivalinga, el símbolo abstracto del Absoluto en la tradición shivaíta. Y es que esta gruta está dedicada al Señor Śiva (Shiva).

Templo del shivalinga (foto tampoco mía)

Entre las imágenes esculpidas directamente en las paredes de la roca está Naṭarāja (Śiva en su aspecto de bailarín cósmico), Ardhanārīśvara (Śiva en su aspecto “mitad mujer”), o Bhairava (Śiva en su aspecto más feroz). También hay esculturas con escenas de la mitología tradicional y que incluyen otros dioses relacionados con Śiva. De todas formas, la imagen más conocida y también más potente es la que muestra a Sadāśiva, “el Śiva eterno”, que tiene unos 7 metros de alto y que representa su manifestación más elevada, ya que simboliza “su condición de progenitor de las cinco esferas de la creación”.

La imagen canónica de Sadāśiva posee cinco caras, abarcando los cuatro puntos cardinales más el cenit. En la imagen de Elephanta, la escultura posee solo tres caras visibles, pues se supone que la cuarta (la que mira al sur) está contra la pared y la quinta, que iría arriba, “está presente conceptualmente pero no físicamente”.

De las tres caras visibles hay diferentes interpretaciones, aunque la principal es la que dice que el rostro central es la forma original de Śiva (en calma y meditación), mientras que la cabeza a su izquierda (la derecha en la foto) es un aspecto más amable y femenino de Śiva (de hecho está mirando una flor de loto), y la cabeza a su derecha (izquierda en la foto) representa un aspecto más fiero y masculino (de hecho está observando una cobra).

File:Shiva Trimurti @ Elephanta Caves.jpg

Sadashiva

Por estar compuesta de tres partes, esta imagen se conoce también como Trimūrti, que es también el apelativo tradicional para la tríada esencial de creación-preservación-destrucción del hinduismo genérico: Brahmā, Viṣṇu y Śiva. Quizás por eso, dos guardias que pululaban por la gruta principal me dijeron, por separado, que, si bien la imagen esculpida era Śiva, sus tres caras representaban a Brahmā, Viṣṇu y Śiva, situando a Viṣṇu en el medio. Esta versión no corresponde con la mayoría de fuentes que tengo ni con el hecho irrefutable de que se trata de un templo/gruta dedicado básicamente a Śiva. De ahí que esa imagen tan icónica se conozca como Mahādeva, Maheśvara o Sadāśiva.

Pedí a unos chicos que me hicieran una foto pero quedó fuera de foco. Fui a ver las otras cuevas y no me llamaron demasiado la atención. El entorno frondoso de la isla sí que tiene su encanto.

En cualquier caso, no es difícil de entender porque la gruta principal y su Trimūrti son la verdadera atracción de la isla, ya que aunque haga unos cientos de años que estas cuevas no están activas como centros de adoración, los cientos de años previos de actividad todavía se intuyen si uno agudiza la imaginación (fuego, lámparas, campanas e incienso enfrente de esa enorme imagen…).

E incluso si uno no tiene capacidad de imaginación, la presencia y tamaño de las esculturas es un evocador símbolo de devoción y de verdades espirituales que, como Sadāśiva, son eternas.

¿Por qué Kṛṣṇa es azul?

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He leído y escuchado más de una vez que los dioses hindúes “tienen muchos brazos y son de color azul”, y aunque el tema de los brazos no está desencaminado, la cuestión cromática es muy debatible ya que, dando una mirada amplia al panteón hindú, es patente que la mayoría de deidades no son azuladas. De hecho, los dos dioses que sin dudas tienen este color son Viṣṇu (Vishnu) y Kṛṣṇa (Krishna), lo cual es natural si se tiene en cuenta que el segundo es considerado tradicionalmente como un avatāra, es decir un “descenso” a la Tierra, del primero.

El hecho de que Kṛṣṇa sea, según algunos autores, “la deidad más querida y popular en la India” y su consiguiente amplia difusión iconográfica es quizás un factor determinante para que el público no-iniciado infiera que todos los demás dioses hindúes son azules. También es verdad que esta creencia no rigurosa genera imágenes modernas con deidades azules que refuerzan el imaginario colectivo.

Si bien es cierto, por ejemplo, que el Señor Rāma es también un avatāra de Viṣṇu y se lo suele representar en tono azul, hay escuelas teológicas que argumentan que el famoso príncipe podría tener color verdoso, basándose en que en el clásico Rāmāyaṇa de Valmiki la única referencia a la complexión de Rāma es que es de color “aceitoso”, quizás “aceitunado”.

De la misma forma, al Señor Śiva (Shiva) se le representa en general de color azul, pero en realidad su color original, que podría ser el negro, debería estar, al menos en su aspecto de mahāyogin, cubierto de las cenizas con que se untan los ascetas hindúes. Por tanto, el color de Śiva como ermitaño sería más bien el gris o blanquecino.

A la vez, Śiva es también conocido por el epíteto Nīlakaṇṭha, “el de garganta azul”, ya que se tragó el veneno que surgió en la creación del universo, el cual dejó una marca azulada (quizás un “moretón”) en su cuello. En cualquier caso, si Śiva fuera totalmente azul, ¿qué sentido habría en llamarle “el del cuello azul” como signo de distinción?

Muchas deidades y pocas azuladas.

De regreso a Kṛṣṇa, pues ser útil saber que el significado tradicional de su nombre es “el negro” o “el oscuro”, aunque existe también una popular interpretación váishnava como “el atractivo” (de la raíz verbal √kṛṣ, “arrastrar o tirar”). Sin tomar partido por una u otra, elijo la primera versión para el beneficio de mi análisis, pues lo que me interesa es el color. De hecho, en lenguaje astronómico la quincena “oscura” de la Luna, es decir la fase menguante, se denomina kṛṣṇa.

Por tanto, está claro que la tradición considera a Kṛṣṇa de color negro u oscuro ¿Por qué? Quizás simplemente porque era de piel oscura y, a este respecto, algunas interpretaciones ven en el color de Kṛṣṇa un símbolo de los pobladores dravídicos de la India, de tez más oscura, habitantes actuales del sur del país.

En mi casa, desde pequeño, siempre escuché que Kṛṣṇa era tan pero tan negro de piel que se volvía azulado o incluso violáceo. Este fenómeno es plausible y se puede comprobar si uno ve a una persona de raza negra o marrón (“brown”, como dicen los indios de sí mismos) con su color de piel bien acentuado.

En este sentido, algunas tradiciones krishnaítas definen el color de Kṛṣṇa, de forma algo ambigua pero muy hermosa, como “oscuro como una nube de tormenta”, haciendo referencia a la tonalidad casi negra, más bien violácea, que adquiere una nube cargada de lluvia.

Por su parte, otras interpretaciones modernas no hablan del color de la piel, sino de un aura azul que expresa su energía en ese color. En cualquier caso, ¿qué simboliza el azul en este contexto?

Nubes de tormenta

Entre los estudiosos y maestros hinduistas hay acuerdo en que el color azul representa “el infinito, lo sin forma, que lo incluye todo” y, por tanto, también se relaciona con el cielo (o incluso con el mar, que es más finito). En el caso de Kṛṣṇa, esta cualidad de infinitud parece venirle “heredada” directamente de Viṣṇu, que en realidad es él mismo, pues se suele decir que de todos los avatāras de Viṣṇu, Kṛṣṇa es pūrṇāvatāra, es decir “el descenso completo” de la Divinidad.

De hecho, una historia tradicional cuenta que Viṣṇu se arrancó dos pelos de la cabeza, uno moreno y otro rubio, y de ellos nacieron respectivamente Kṛṣṇa, de tez oscura, y Bālarāma, el hermano de Kṛṣṇa, que tenía la piel clara. Con este ejemplo se ve que no necesariamente por ser encarnación de Viṣṇu, se tiene color azulado, lo que refuerza la idea de que Kṛṣṇa está más cercano a Viṣṇu (o es una mayor expresión de Viṣṇu) que las demás encarnaciones.

Bālarāma y Kṛṣṇa

Para los desprevenidos, es bueno saber que Viṣṇu es el dios encargado de la preservación/mantenimiento del universo en la llamada Trimūrti, la trinidad hindú que crea, sostiene y destruye el cosmos de forma cíclica. Por tanto, teniendo un importante rol de equilibrio y preservación, suena natural que Viṣṇu posea un color que es sinónimo de “tranquilidad”. En un artículo reciente leí que “entre el 60% y el 70% de los logos tienen colores azules, porque evocan relajación y confianza”.

A este respecto, no deja de tener gracia que los actuales diseñadores y especialistas en mercadotecnia tengan una percepción similar a la de los antiguos ṛṣi (rishis, “sabios”) de la antigüedad, que vieron en Kṛṣṇa (y en Viṣṇu) un símbolo de la infinitud y plenitud Divina, representada, entre otras cosas, por el color azul.

Guru Pūrnimā 2013 y el Guru Mantra

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Para cualquier aspirante espiritual uno de los días más importantes del año, sino el más importante, es Guru Pūrnimā, el día del guru, que se celebra en la luna llena del mes hindú de Āshādha, es decir junio-julio del calendario occidental. Este año 2013, cae el Lunes 22 de Julio. En ese día se honra al maestro espiritual por su rol fundamental de guiar a cualquier persona en el sendero hacia la Verdad Suprema. Si uno tiene un guru específico, entonces le rinde homenaje a ese ser; si uno no tiene un maestro particular, entonces venera a todos los preceptores espirituales o, al menos, al papel esencial que juegan en el avance espiritual de cualquier persona.

En Occidente, donde los valores del individualismo y la hiper-información son ley, puede que no sea muy popular la idea de seguir a otra persona como nuestro guía. A este respecto, un reconocido maestro espiritual de la India daba un curso de respiración y meditación en Argentina y una persona, ignorante del contenido del curso, se burlaba, pues ella “ya sabía respirar”. Quizás inhalamos y exhalamos, pero no por eso “sabemos respirar”.

De la misma forma, quizás hayamos leído muchos libros filosóficos y espirituales, pero eso no es suficiente para progresar si no hay un maestro genuino que nos guíe. Sin entender esto, creemos que lo sabemos todo, pues ahora tenemos ADSL en casa, conexión satelital en el teléfono y noticias de todo el mundo en tiempo real.

Para la tradición hindú, en cambio, el binomio guru-discípulo es básico y en él se fundamenta todo el proceso de desarrollo espiritual de cualquier persona. Sólo quien conoce el camino y ha llegado a la meta puede guiar a otros, de lo contrario se trata de “un ciego guiando a otro ciego”, como dicen los sagrados textos de las Upanishads. Esta alta estima que posee el maestro espiritual en la tradición védica se ve reflejada en el hecho de que se le compara con la misma Divinidad.

De allí, la existencia del conocido Guru Mantra:

gururbrahmā gururvishnur gururdevo maheshvarah /

guruh sākshāt parambrahmā tasmai srī gurave namaha //

Es decir:

“El Gurú es Brahmā, el Guru es Vishnu, el Guru Divino es Shiva (Maheshvara)/

El Gurú es la Realidad Suprema directa, reverencias al respetable Gurú”.

Por tanto, para la tradición espiritual de la India, el maestro espiritual representa la misma Trimūrti, o sea los tres dioses principales del cíclico proceso que crea (Brahmā), sustenta (Vishnu), destruye y regenera (Shiva) el Universo. Ya sea que uno tome esta definición como literal o como simbólica, nos da una idea de la importancia del guru.

Yo tengo la buena fortuna, en realidad bendición, de tener un maestro espiritual particular a quien dedicarle especialmente este día de Guru Pūrnimā. Su nombre es Sri Swami Premananda y ya he hablado de él en otras ocasiones. Como celebración de este día especial, además de honrarle y agradecerle de forma privada, aprovecho para publicar un discurso suyo sobre la relevancia de Guru Pūrnimā en que también habla del guru mantra.

Creo que no hay mejor forma de honrar un día así, que dejando que el mismo maestro hable y nos instruya en el sendero espiritual que todos, de una u otra forma, recorremos.

Swami Premananda

Swami dice:

“Sabios espirituales con mentes altamente desarrolladas dejaron sentadas las antiguas enseñanzas universales. Este Sanātana Dharma explica el estado divino en el que el Guru y Dios se vuelven idénticos. Esa es también la razón por la cual ellos explicaron: ‘Gurur Brahmā Gurur Vishnur Gururdevo Māheshvarah’.

Desde el tiempo en que este mundo fue creado, el Sol ha estado poniendo sus ojos sobre la Tierra. Todos los seres vivos de la Tierra, tales como la hierba, los gusanos y demás, son creaciones de Dios. Para que la creación de Dios evolucione y crezca, la Tierra dio nacimiento a grandes personas de sabiduría: rishis, santos, místicos, avatāras, siddhas y profetas. Los seres humanos no comprenden plenamente la energía divina de esta Tierra y el estado de sabiduría. La Tierra contiene dentro de sí muchos sabores, tales como dulce, amargo, agrio, picante, salado y también contiene muchos aromas. ¿Podemos entender algo de esto con sólo mirar el suelo?

La planta de la caña de azúcar que brota de la tierra toma de ésta su dulzura y la pasa a otros. Asimismo, los demás árboles y las otras plantas también toman el sabor que es esencial para su crecimiento. Los árboles toman el sabor y la fragancia de la tierra y los pasan a través de sus frutos. Del mismo modo, cuando un ser humano madura, él toma la sabiduría de la Tierra y eso se transforma en sabiduría espiritual. Esta Tierra contiene todas las formas de energía. Sin comprender la grandeza de esta Tierra, vivimos alegremente en ella.

Sólo las grandes almas entienden verdaderamente la sabiduría espiritual y a ellos se les considera gurus. Para la palabra guru hay numerosas explicaciones y muchos significados. Jesús vino para nacer como Dios y enseñó como un guru. Buda vino como una encarnación de Dios y enseñó como un maestro espiritual. El Profeta Mahoma enseñó sobre Dios. Así, las deidades Brahmā, Vishnu y Māheshvara también instruyeron a la sociedad. Dios y los mensajeros de Dios enseñan para ayudar a los seres humanos.

Leed las enseñanzas de estas personas iluminadas y prestadles atención. Puede que ellos hagan miles de milagros, pero no hay mucho en eso. Sobre todo, es la enseñanza lo que importa. El día de Guru Púrnima nos recuerda estas enseñanzas. Puede que haya muchas religiones, muchos idiomas y muchas subdivisiones de religiones, pero es la enseñanza divina la que contiene sabiduría espiritual.

Algunos que no han logrado el estado de sabiduría y que no poseen la experiencia o la madurez espiritual se imaginan que son gurus y empiezan a predicar. Los alumnos que estudian con ellos, sin madurez, no progresarán. Puede que al principio no comprendan lo que está sucediendo, pero cuando sean afectados de manera adversa se darán cuenta.

Cuando los santos, los sabios, los siddhas y los avatāras viven en la Tierra, a menudo tienen que sufrir numerosas y severas pruebas y dificultades. Incluso han derramado su sangre. Sus cuerpos tal vez hayan experimentado mucho sufrimiento, pero ellos nunca perdieron su modo sabio de pensar ni olvidaron sus prácticas espirituales.

Sin importar qué ocurría, ellos siempre continuaron enseñando. El hombre no entendió el elevado estado en el que ellos se hallaban, pero su valor y su influencia jamás se han reducido. Al igual que diamantes cortados y pulidos, ellos se han vuelto crecientemente más y más brillantes.

Aunque no podemos pensar en estos gurus 365 días al año, al menos pensemos en ellos una vez al año. Es por eso que celebramos este día de Guru Púrnima. Celebremos este día como un día sagrado y divino, como un día abundante de Dios y del Guru y digamos plegarias espirituales significativas y benevolentes para el beneficio de todos”.

La Trimūrti y su relación con los 3 gunas

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La semana pasada publiqué un post sobre los tres gunas, es decir las tres cualidades esenciales de la Naturaleza material, que están presentes en todos los objetos y seres del Universo. En dicho post, que se puede leer aquí, explicaba con mayor detalle el tema, aunque como resumen digamos que estos tres gunas omnipresentes son:

  • Sattva = bondad y pureza
  • Rajas = pasión y actividad
  • Tamas = oscuridad e inercia

En toda manifestación de la Naturaleza existen estas cualidades y, generalmente, una de ellas prevalece sobre las demás. Es decir, en todos los elementos y seres hay una tendencia simultánea ascendente (sattva) y descendente (tamas), a la vez que hay una tendencia expansiva de acción (rajas) que funciona como fuerza neutralizadora.

Simplificando, y como ejemplo, una persona puede ser calificada como sáttvica si es muy espiritual; como rajásica si es muy activa y como tamásica si duerme mucho.

Gunāvatāra

Continuando con las auto-referencias, hace unos meses publiqué un esquema muy visual de la Trimūrti, la trinidad esencial de la mitología hindú (el post puede verse aquí). Allí explicaba que el hinduismo considera que el Ser Supremo es Absoluto, no manifestado, imposible de describir, sin nombre ni forma y, por tanto, no puede ser representado. Por ello, la Trimūrti, compuesta de las conocidas deidades Brahmā, VishnuShiva es la representación masculina de las tres cualidades fundamentales que rigen el Universo, es decir los gunas.

Cada uno de los tres miembros de la Trimūrti tiene relación directa con uno de los tres gunas. Por ello, en lengua sánscrita se les conoce como gunāvatāra, es decir ‘avatares de los gunas’, en el sentido de encarnaciones de esas tres cualidades fundamentales, sattva, rajas y tamas.

La relación de cada miembro de la Trinidad con los gunas sería la siguiente:

Brahmā: Su rol en la Trinidad es el de Creador. Es la representación de la modalidad de la pasión (rajas) y por eso, en la iconografía tradicional, va vestido de rojo, un color relacionado con la actividad.

Vishnu: Su rol en la Trinidad es el de Preservador. Es la representación de la modalidad de la bondad (sattva) y, como tal, es quien da equilibrio al Universo y lo mantiene unido. Asimismo, es él quien se encarna en la Tierra (avatāra) cada vez que la justicia decae.

Shiva: Su rol en la trinidad es el de Destructor/Regenerador/Transformador. Es necesario que algo termine para que lo siguiente pueda nacer. Es la representación de la modalidad de la oscuridad (tamas). En el plano humano e individual se corresponde a la inercia/pasividad y es negativo, pero a nivel macrocósmico Shiva representa la culminación de un ciclo para la generación de otro. Asimismo, simboliza el estado de quietud y paz eterna que subyace a la creación del mundo fenoménico.

Sin ánimos de diseñador, sino intentando dar un poco más de claridad a este tema con tanta terminología sánscrita y tanto trasfondo filosófico, he vuelto a crear un esquema, en este caso sobre la Trimūrti y su relación con los tres gunas (hacer clic en la imagen para aumentar).

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Krishna y el Papa

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Hace un par de meses, yo visitaba un mercadillo de segunda mano en Barcelona, no tanto por voluntad propia sino más bien acompañando a Hansika, cuando vimos a tres muchachos hindúes que se detenían en un puesto a leer un típico pañuelo indio con escritura devanagari. Uno de los muchachos leyó en voz alta la palabra “Krishna” (ya que el chal en cuestión tenía escrito el famoso mahamantra ‘Hare Krishna’), y entonces la chica dueña de la parada, viendo que alguien podía develarle detalles de su propio producto, le preguntó con avidez, “¿Qué significa?”.

El joven hindú, arrastrado por el ritmo de sus compañeros, dudó un momento, y mientras se alejaba dijo con tono simplificador: “Es como el Papa…”.

Yo, a pesar de haber estudiado en un colegio secundario católico, no sé mucho del Papa, y quizás por eso nunca se me habría ocurrido hacer una analogía de ese tipo. Sin embargo, analizando el concepto me vino a la cabeza una definición típica del Papa que yo (y por lo que sé, no sólo yo) había escuchado durante mi infancia y (primera) juventud, a saber: “El Papa es el representante de Dios en la Tierra”.

Por su parte, Krishna es considerado por el hinduismo como un avatāra. La palabra ‘avatāra‘ pertenece a la lengua sánscrita y se forma con el prefijo ava, que significa ‘de arriba hacia abajo’ y con la raíz verbal tri que es ‘atravesar’. Por lo tanto, en la filosofía de la India un avatara es la Divinidad (o una expansión de la misma) que desciende a la Tierra, es decir una encarnación de Dios en la Tierra.

Según la tradición espiritual de la India, a lo largo de los tiempos ha habido muchas de estas encarnaciones, y continúa habiéndolas, en la medida que la humanidad cae en la ignorancia y el mundo vive períodos de oscuridad, lo cual no es poco frecuente. Se trata de una forma que tiene la Divinidad de guiar a la humanidad por el camino correcto, el llamado dharma. De hecho, en muchos casos se considera a algunos maestros espirituales (Guru) como avatares, de ahí que se les llame Gurudeva, ‘Guru Divino’.

Asimismo, en el hinduismo hay un grupo de avatares principales conocidos como dasāvatāra, que son las diez encarnaciones más famosas del Señor Vishnu, la deidad que representa el aspecto de la conservación en la Trimūrti, la elemental y cíclica Trinidad hindú, donde Brahmā es el Creador, Vishnu el Preservador, y Shiva el Destructor/Regenerador.

Vishnu, al cumplir la función de mantenimiento del Universo ha sido siempre relacionado con el amor y la devoción, y por tanto los dasāvatāra descienden de él.


En el caso específico de Krishna, se le considera el octavo avatar de Vishnu, además de una persona histórica protagonista del poema épico del Mahābhārata, obra que contiene la Bhagavad Gītā (el diálogo trascendental entre Krishna y su amigo y discípulo Arjuna) y donde aparece su famosa afirmación sobre la encarnación en la Tierra:

Yadā yadā hi dharmasya glānir bhavati bhārata / abhyuttahānam adharmasya tadātmānam srjāmy aham (Bg. G. 4.7)

Es decir:

“Cuando quiera que haya una disminución del dharma (justicia), Oh Arjuna, y un aumento del adharma (injusticia), entonces yo me encarno”.

A lo que luego agrega: “Para la protección de los buenos, la destrucción de los perversos y la restauración del dharma, yo nazco en cada era” (Bg. G. 4.8).


Volviendo al mercadillo, y después de este análisis, yo puedo ver cierta coherencia en la explicación que dio el joven indio sobre la similitud entre Krishna y el Papa católico. Si el muchacho, como yo, escuchó la definición papal de “representante de Dios en la Tierra”, puede que haya inferido que el octavo avatar de Vishnu y el Papa pertenecen a la misma categoría de ‘representantes Divinos’.

En este sentido, y desde mi punto de vista (y no sólo el mío), hay más paralelismos entre Krishna y Jesucristo que entre Krishna y el Papa. En todo caso, la diferencia radica en que para el hinduismo estas encarnaciones Divinas no suceden una única vez y existen varios ‘Hijos de Dios en la Tierra’ durante la historia.

Puede que por este carácter exclusivo de Jesucristo, el indio prefiera elegir al Papa como punto de comparación con los avatares hindúes, ya que Papas ha habido muchos y habrá más, igual que avatares.

De todos modos, me parece que hay una diferencia evidente en la categoría de representante Divino entre un avatāra y un Papa. El primero es una expansión Divina que se encarna en un cuerpo; el segundo es un hombre ordinario que se ve investido con facultades Divinas, incluida la infalibilidad pontificia.

No puedo saber si las razones que llevaron a ese muchacho indio a hacer la comparación que nos compete fueron guiadas por los mismos hilos que he trazado aquí, o quizás fue una simplificación o un malentendido. Quizás el indio escuchó esa idea de alguien más y la copió; quizás no sabe nada de religiones y dijo lo primero que le vino a la mente…

Más allá del debate posible, lo que yo quería destacar con este post, además de similitudes y diferencias, es la cualidad que tiene en general la filosofía de la India de aceptar dos culturas y dos visiones de mundo en apariencia divergentes. En lugar de horrorizarse por una posible analogía, o decir “es difícil de explicar”, el indio transmitió la idea lo mejor que supo.

En tiempos en que el Papa católico no tiene la mejor prensa, incluso para algunos de sus feligreses, el muchacho indio realizó una comparación que puede sonar simplificadora, pero que, vista desde un ángulo positivo-espiritual, también puede considerarse muy poco dogmática.

La Trimūrti: Brahmā, Vishnu y Shiva

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Hace unos días, una lectora del blog dejó un comentario pidiéndome que haga un “cuadro conceptual de dioses” para entender mejor los parentescos y relaciones Divinas en la mitología hindú. Entiendo el pedido porque es sabido que el panteón hindú es muy amplio, a lo que se suma que muchas veces se hace referencia a una misma deidad pero con diferentes nombres, lo cual agrega dificultad a los neófitos. Aunque yo no sea un experto sí tengo un conocimiento básico del tema y pensé que sería buena idea seguir el consejo de la lectora.

Puede que yo sepa de la India y tenga cierto dominio de la palabra escrita, pero lo que no tengo es aptitudes visuales, en el sentido del diseño y la estética. Fue por ello que a la hora de hacer un esquema de las deidades me salían párrafos en lugar de cuadros y flechas. Ante mi incapacidad como diseñador pensé que lo ideal sería una imagen simple y atractiva, sin demasiadas explicaciones. Fue así que desempolvé mis saberes de Photoshop y luchando contra mi cuadratura mental visual me dispuse a crear una imagen que explicara lo más básico del panteón hindú.

Obviamente, el esquema sería larguísimo y la imagen no entraría en la pantalla si pusiera solamente las deidades principales y sus funciones. Por tanto, decidí exponer únicamente la Trimūrti y sus consortes. La Trimūrti es la tríada esencial del hinduismo y su traducción podría ser ‘las tres formas’. El hinduismo considera que el Ser Supremo (llamado Brahman) es Absoluto, no manifestado, imposible de describir, sin nombre ni forma y, por tanto, no puede ser representado. Por ello, la Trimūrti es la representación masculina de las tres cualidades fundamentales que rigen el Universo.

Asimismo, cada uno de estas representaciones masculinas tiene su contraparte femenina en la forma de diosas (sus consortes) como personificaciones de la Madre Divina o la energía femenina universal (shakti), tan valorada en la filosofía de la India. Sobre todo la shakti de Durgā (destrucción/regeneración) posee diversas manifestaciones, aunque en el esquema sólo he puesto una de ellas, la madre de Ganesha, la por todos querida deidad con cabeza de elefante.

En lugar de explayarme demasiado, mi plan para hoy fue crear una imagen y dejar que lo visual prime sobre lo escrito. Ya dije que no es mi fuerte. De hecho, me tomó bastante trabajo hacer el esquema, que aquí presento (hacer click en la imagen para ampliar):

Esquema de la Trimūrti

Supongo que la semana que viene volveré a la escritura, mi procedimiento tradicional; a menos, claro, que reciba una avalancha de comentarios pidiendo mis servicios como diseñador.

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