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Bhuvaneśvarī, la Madre del mundo

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Aprovechando el impulso energético de Navarātri, ya sobre el final de estas nueve noches de adoración a la Śakti, quiero hablar de un aspecto de la Madre Universal que me gusta por lo que representa y, además, porque es la mūrti (la imagen sagrada) que se adora en el Pūjā Hall (“salón de rituales”) del Sri Premananda Ashram del sur de la India y es también el aspecto de la Madre Divina más enfatizado por Swami Premananda.

Me refiero a Bhuvaneśvarī, que literalmente quiere decir “señora (īśvarī) del mundo (bhuvana)”, y que se puede traducir, tal como hace Swami, como “Madre Tierra”. Mejor vamos directo al grano y veamos que dice Swamiji sobre la Diosa:

Bhuvaneśvarī es la Diosa Tierra y en nuestro Ashram respetamos y adoramos este aspecto de la Madre Divina. Esto es porque consideramos esta Tierra como la Madre Divina. Tomémosla como ejemplo. Ella es tan amable, paciente y tolerante con los seres humanos. Hacemos todo tipo de disparates en su hermoso cuerpo, esta gran Tierra. Ella nos da todo lo que necesitamos para vivir. Nunca deja de darnos pero nosotros, en nuestra insensatez, somos egoístas con todo lo que nos da. No queremos amar a nuestros semejantes, ya sean humanos u otros, de la forma que lo hace ella. Tratamos de quedarnos lo que ella da solo para nosotros.

La Madre Tierra considera a todos los seres vivientes como sus hijos y su amor por ellos es inmenso. Su dharma (“deber”) de amor y compasión ha sido destruido y pervertido repetidamente por la raza humana. Ahora la Madre nos está advirtiendo que tengamos cuidado con no destruirla. La Naturaleza y la Divinidad es el ejemplo más grande de madre. Medita en la Madre Tierra”.

Representación iconográfica tradicional de Bhuvaneśvarī.

En tiempos modernos, en que la palabra yoga toma diferentes nombres y marcas registradas existe un camino denominado green yoga o “yoga verde”, en el sentido de que su hincapié está puesto en desarrollar la conciencia ecológica y tomar acciones al respecto. Esto, como la mayoría de “innovaciones” yóguicas, no es nada nuevo sino que es parte de la gran sabiduría milenaria de yoguis, ṛṣi (rishis) y otros sabios que, no solo en la India, siempre supieron de la importancia de respetar a la Tierra donde todos vivimos.

Swami Premananda, que siempre dijo que “no enseñaba nada nuevo” sino que daba enseñanza tradicional con palabras modernas, simplemente nos muestra con un simple ejemplo como la gran Madre, que ha sido adorada por milenios como ĀdiŚakti (la energía primordial), es también el mismo suelo que pisamos, el aire que respiramos, el agua que nos lava, el alimento que nos nutre, el fuego que nos purifica…

Este aspecto de la Śakti universal tiene una representación iconográfica tradicional que, en el Ashram Sri Premananda, encuentra dos expresiones: la imagen del Pūjā Hall a la que se realiza abhiṣekam cada atardecer desde hace años y la imagen en el templo Sri Premeshvarar del Ashram, que fue instalada en 2014 y es de mayor tamaño, a la que cada día se realiza (junto a las demás mūrtis) una pūjā matutina y otra vespertina.

Ambas imágenes son hermosas y me regodeo en presentarlas públicamente (las fotos se agrandan al clicarlas):

La estatua de Bhuvaneśvarī del Pūjā Hall, decorada al acabar su abhiṣekam.

La estatua de Bhuvaneśvarī del Pūjā Hall, decorada al acabar su abhiṣekam.

Primer plano de la Madre, después de otro ritual, en pleno Navarātri.

Primer plano de la Madre, después de otro ritual, en pleno Navarātri.

bhuvaneshvari

La imagen de Bhuvaneśvarī en el templo Sri Premeshvarar.

¡Qué la devoción a la Madre, en cualquiera de sus aspectos, nos desarrolle respeto y adoración por la Tierra!

¡Jai Jai Mā Bhuvaneśvarī!

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Las tres energías de Navarātri

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Navarātri es la festividad hindú más importante en honor a la Madre Divina, el aspecto femenino de la Divinidad, que da vida, alimenta y cuida a todos los seres. Los indígenas andinos la llaman Pachamama; los romanos le decían Natura; algunas personas le dicen Energía, otras prefieren hablar de la Diosa y otras simplemente dicen Madre Tierra. En el hinduismo se considera que todo el universo material (y también el no material) es una manifestación de esta energía dinámica femenina (Śakti – Shakti -), que también tiene diversos nombres según los aspectos que predominen.

En Navarātri, que dura nueve noches (nava = nueve; rātri = noche), se adoran las tres formas principales de la Madre, relacionadas con la trinidad esencial de creación-mantenimiento-transformación, unas fuerzas cíclicas que están presentes en todo proceso material.

En posts de otros años he explicado detalles de la Madre Divina y para la celebración de este año 2014 quiero publicar un fragmento de un discurso dado por mi guru, Swami Premananda, en que explica de forma muy simple estos tres aspectos de la Madre.

Dice Swami:

“Navaratri es la ocasión cuando la Madre Divina es adorada en la forma de sus tres energías que son muy esenciales en nuestra vida. ¿Por qué no somos capaces de ver a Dios, que está en todas partes? Dios está más allá de cualquier forma. Lo vemos todo el tiempo pero no lo reconocemos. Todos los universos están llenos con las energías del Señor Śiva (Shiva).

El espacio exterior está ocupado por las energías de la Madre Divina. De acuerdo con las necesidades de la humanidad, Ella aparece en diferentes formas y nos ayuda. Para proveer comida, Ella aparece como Annapūrṇā. Para proveer educación, Ella aparece como Sarasvatī (Sarásuati). Para proveer riqueza, Ella aparece como Lakṣmī (Lakshmi). Para remover el miedo, Ella aparece como Durgā. Para proveer conocimiento, Ella aparece como Bhavatāramī (un nombre de Kālī). Así la Madre Divina, Śakti, tiene distintas formas.

Antes que nada, para vivir sin miedo necesitamos energía. Por lo tanto, durante los primeros tres días, adoramos la energía en la forma de Durgā. Luego, para vivir de manera confortable, es muy importante el hecho de que necesitamos riqueza. Durante los siguientes tres días, adoramos la energía que nos provee con riqueza como Lakṣmī Devī. Sin embargo, la riqueza sola no es suficiente para que uno viva. Es importante aprender distintas habilidades. Adoramos a la energía que nos capacita para adquirir el aprendizaje de diferentes habilidades adorando a Sarasvatī durante los últimos tres días.

El último día, llamado Vijaya Daśamī (Vijaya Dáshami), es el día en que la Madre Divina le quitó la vida a Mahiṣāsura (el demonio con cuerpo de búfalo). En ese día La Madre Divina destruyó la ignorancia en el hombre y le confirió conocimiento.

Por lo tanto, bendigo a todos para que en estos diez días adoremos a la Madre Divina con todos nuestros corazones. Que recibamos la riqueza ofrecida por Ella. Que nuestra ignorancia sea removida, de manera que podamos ganar conocimiento beneficioso”.

Dejando las palabras de Swami arriba, yo agrego que la festividad de Navarātri ocurre dos veces al año, una en primavera (Vasanta Navarātri) y otra en otoño (Śarad Navarātri); siendo esta última la más conocida y celebrada. Las fechas de ambas festividades están basadas en el calendario lunar y, por tanto, son variables, pero siempre caen cerca de los equinoccios. A este respecto, quizás saben que coincidiendo con estos cambios de estación muchas personas aprovechan para hacer dietas de desintoxicación (no beber alcohol, no comer carne o fritos, tomar sólo zumo de manzana…), pues el cambio de temperaturas implica cambio de alimentación y es bueno preparar el cuerpo (amén de purificarlo de excesos veraniegos o invernales).

Una de las formas tradicionales de celebrar Navarātri es, por supuesto, adorar a la Madre Divina en sus diferentes aspectos a través de rituales, canto de mantras o meditaciones específicas, a la vez que muchas personas también realizan ayuno como parte de la adoración. El ayuno no necesariamente es total o de agua, sino que puede ser de frutas o leche o sólo una simple comida al día, por ejemplo. Es llamativo entonces que esta austeridad alimenticia, que a primera impresión puede parecer un gesto ascético innecesario, coincida con la moda actual de hacer ‘detox’ que siguen todo tipo de personas, muchas sin interés espiritual o yóguico.

Mi impresión, basada en la experiencia, es que la tradición antigua de la India no es azarosa ni caprichosa, sino que está basada en verdades universales que, en muchos casos, pueden considerarse eternas. Por eso, que la larga celebración de la Madre Universal sea acompañada de una dieta desintoxicante en la época de los cambios de estación no me parece casual; más bien creo que es un sabio hábito que los antiguos rishis (ṛṣis) vieron útil para el propio devoto y su salud.

Fechas 2014

Como detalle importante y final, pongo las fechas de Navarātri 2014:

  • Adoración a Durgā, primeros 3 días: 24, 25 y 26 de Septiembre.
  • Adoración a Lakṣmī: 27, 28 y 29 de Septiembre.
  • Adoración a Sarasvatī: 30 de Sept., 1 y 2 de Octubre.

Después de la novena noche, el décimo y último día (3 de Octubre 2014), ya nombrado por Swami, es quizás el más importante: Vijaya Daśamī. En este día la adoración vuelve a ser a la Madre en su aspecto de la diosa Durgā (en algunas partes de India en este día también se conmemora la victoria de Rāma sobre el demonio Rāvaṇa).

En todos los casos, es el triunfo del bien sobre el mal o, si hacemos algún tipo de ayuno o dieta especial, de la desintoxicación sobre las impurezas.

Sri Argala Stotram por Krishna Das

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Hoy (31/03/2014) comenzó Basanta Navarātri, la versión primaveral (en el hemisferio norte) de la festividad de nueve noches en honor a la Madre Divina. Esta misma festividad existe en otoño y se conoce como Sharad Navarātri que, como una vez expliqué, es la que yo más celebro.

De todos modos, y muy oportunamente, hace unos días que estoy escuchando con embeleso una canción dedicada a la Madre que está en el nuevo disco del cantante norteamericano de kīrtan Krishna Das. En realidad, este nuevo disco, llamado Kirtan Wallah, tiene fecha de lanzamiento pública para el 15 de abril, pero yo ya lo tengo por haber participado en la campaña de crowdfunding que se organizó para financiarlo. Una de las ventajas de apoyar la auto-gestión y la industria alternativa.

No voy a reseñar el disco, sino que voy a ir directo a la canción que nos compete y que, para mí, es la mejor del disco (al menos, por ahora). Su título oficial es Sri Argala Stotram (selected verses) / Show me love, y como indica su nombre se trata de algunos de los versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

De hecho es uno de los muchos himnos y oraciones que se recitan antes de recitar el Devī Māhātmya, el texto (de 700 versos) más importante de los adoradores de Shakti, o la energía divina femenina.

La palabra sánscrita argala puede significar “obstrucción” y en este himno, justamente, se le pide a la Madre que quite cualquier impedimento y nos otorgue beneficios mundanos y también espirituales. El stotram en su versión original tiene un “estribillo” que se repite en casi todos los pareados y dice:

rūpam dehi jayam dehi yasho dehi dvisho jahi

Una traducción posible y bastante literal sería:

“otorga forma, otorga victoria, otorga fama, elimina lo hostil”.

La traducción está abierta a variadas interpretaciones y, sobre esto, Krishna Das explica que cuando se dice “forma”, lo que se le pide a la Madre es que “ella misma se nos dé”, lo cual sería un pedido espiritual. A la vez, la palabra rūpa también puede querer decir “belleza, esplendor, gracia”, y entonces depende del devoto si esas cualidades las pide en el plano material o el espiritual.

Para los interesados y estudiosos de la lengua sánscrita, en el verso hay dos imperativos de segunda persona del singular cuyas formas son llamativas: ‘dehi‘ de la raíz (“dar, otorgar'”) y ‘jahi’ de la raíz han (“matar, golpear, apartar”).

Lo que quería contar, en realidad, es que la canción no contiene únicamente un stotra sánscrito sino que hace un mash-up con las letras de una canción pop de los años ’80. Por eso también se titula Show me love.

Yo tengo poco oído musical, así que fue sólo después de escuchar el kīrtan varias veces que me di cuenta de esto y le pregunté a Hansika de dónde salía esa letra en inglés. Ella, que es muy versada en el archivo musical ochentero, no tardó en encontrarme la respuesta.

Luego descubrí que toda esa investigación había sido innecesaria, pues en la página web de Krishna Das ya viene toda la explicación, sobre todo como ejemplo de cómo su música es una gran mezcla de la tradición hindú y de sus raíces norteamericanas de rock y country.

Por si lo quieren saber, la canción en cuestión se titula I want to know what love is, es de 1984 y pertenece a la banda Foreigner. Quizás este grupo no les suena mucho pero les aseguro que todos hemos escuchado la canción. Para confirmarlo, aquí está:

Lo que toma Krishna Das de esta canción es su estribillo:

I want to know what love is /
I want you to show me /
I want to feel what love is /
I know you can show me /

Literalmente: “Quiero saber lo que es el amor / quiero que me lo muestres / quiero sentir lo que es el amor / sé que tú puedes mostrármelo”.

Además de la letra, el kīrtan tiene una melodía muy reminiscente, aunque no igual, a la original canción pop.

El punto de vista

Todos ya sabemos que una misma cosa puede variar según el punto de vista y la actitud. Así, al escuchar la canción de Krishna Das, esos versos empalagosos y trillados de una balada ochentera se convierten en una letra bonita y llena de significado.

Por supuesto, los arreglos musicales del kīrtan, el profundo barítono de Krishna Das, las voces corales y la bien lograda superposición entre el sánscrito y el inglés hacen que la canción sea hermosa en sí misma; pero la magia también está en que esos versos desgastados ahora son dirigidos a la Divinidad. Y eso cambia todo el panorama.

En mi caso, disfruto de saber que aquellas palabras vaciadas de sentido ahora están siendo bien dirigidas y entonces vuelven a tener sentido.

¿Quién, sino la Madre Divina, que ama a todos los seres independientemente de sus actos, puede enseñarnos lo que es el amor? ¿Quién, sino la Madre que nos nutre física, energética, terrenal y espiritualmente, puede mostrarnos el verdadero amor?

En el librillo del disco, Krishna Das dice sobre este aspecto de la Madre: “Uno en realidad no le está pidiendo a la Diosa ‘cosas’ materiales. Es Su naturaleza el darnos y proveernos… simplemente estamos reconociendo la naturaleza benévola y compasiva de Su Ser”.

Para los más conservadores, aquí comparto dos versiones tradicionales del Sri Argala Stotram, una recitada:

Otra cantada:

Para los que después de tantas alabanzas están desesperados por escuchar la versión de Krishna Das, les informo que hasta que no salga el disco no creo que la canción esté al completo en internet. Al menos no la he encontrado.

Como consuelo existe un vídeo oficial con una versión breve del kīrtan en que se puede vislumbrar lo que he explicado:

Y a sabiendas de que me odiarán por crear tanta expectativa y no cumplir, me retiro cantándole a la Madre: “otórgame gracia, otórgame victoria, otórgame gloria, elimina la hostilidad”.

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Si te ha gustado este post, es muy probable que te interese el taller Ganesha, el eliminador de obstáculos que daré en Barcelona sobre los misterios de la deidad más popular de la India. Trataremos, entre otras cosas, su historia y simbolismos, el porqué de su cabeza de elefante, apodos y anécdotas, su rol en el universo, estado civil y vehículo, su relación con el OM y la esvástica, sus frutas favoritas, mantras adecuados y adoración tradicional. Más detalles aquí.

¿Qué NO es el Tantra?

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Ya sé que poniendo la palabra tantra en el título del post me aseguro muchas visitas. De todos modos, mi motivación para el artículo de esta semana no es aumentar mi popularidad sino intentar aclarar, al menos algo, del malinterpretado sentido del concepto ‘tantra’ en Occidente. Como yogui y seguidor de la filosofía espiritual de la India no me hace gracia ver cómo se desvirtúa el sentido original de una tradición milenaria.

La traducción literal de la palabra sánscrita tantra es ‘urdimbre’, ‘telar’ o ‘red’ y hace referencia a que todo en este universo está unido, o como explica Georg Feuerstein en The Yoga Tradition, “tantra es continuidad… entre el proceso del mundo y el proceso de la iluminación”. Es decir, al contrario de otras escuelas más ‘ascéticas’, el tantrismo postula la sacralización de todos los aspectos de la vida, incluyendo aquellos que podrían considerarse “no espirituales”.

Como explica Álvaro Enterría en La India por dentro: “El tantra no preconiza pues la renuncia al mundo y el subyugamiento de los sentidos, sino más bien el incremento del poder de estos últimos, su divinización, pero para controlarlos y acceder así a estados más elevados de consciencia”.

En este sentido, el cuerpo físico no es ‘pecaminoso’ ni tampoco un ‘obstáculo’ para la trascendencia espiritual y el uso de sus sentidos es una herramienta útil y necesaria para ese fin. Por tanto, entre las prácticas milenarias y esotéricas del tantrismo se encuentran los rituales (pūjā), la visualización de yantras, la repetición de mantras o la realización de gestos simbólicos con el cuerpo (mudrā).

Sexo tántrico

La “divinización de los sentidos” puede incluir prácticas que, en la tradición ortodoxa, son consideradas tabúes o poco adecuadas para la búsqueda espiritual como comer carne o pescado, beber alcohol o tener relaciones sexuales. Estas prácticas de ruptura social tienen el objetivo de la auto-trascendencia, incluso a costa de convertir a sus practicantes en parias para la sociedad.

Según la escuela tántrica correspondiente, estas prácticas son consideradas simbólicas o literales. Para la escuela de “la mano derecha” (dakshināchāra o dakshinamārga) se trata de ritos que se realizan de forma metafórica, mientras que para la escuela de “la mano izquierda” (vāmāchāra o vāmamārga), que es minoritaria, se trata de ritos que se practican de forma literal.

Por tanto, el Tantra es muchísimo más que sexo, aunque es verdad que existen ritos tántricos que incluyen el sexo, siempre con una finalidad de trascendencia espiritual. Como dice Enterría, “las prácticas sexuales deben entenderse como medios de dominar los impulsos más instintivos con fines espirituales”. Y, en ese sentido, Feuerstein aclara que el practicante “debe prevenir la descarga de semen a todo coste” ya que se le considera “un valioso producto de la fuerza de vida que debe ser conservado”.

Las razones místicas que explican como el semen reservado puede transmutarse en fuerza espiritual son apasionantes y complejas, aunque este post no es el lugar para hablar de ello. Lo que sí me gustaría decir es, en consonancia con Enterría, que la práctica de la “sexualidad sagrada” siempre estuvo restringida “a una muy pequeña minoría” de hombres, a saber: aquellos que han llegado a un “efectivo control de sus pasiones”.

Sobre esto, Feuerstein dice: “Por supuesto que hay placer, ya que la idea es generar dicha a través del cuerpo, pero no debe haber auto-indulgencia ni explotación egoica de la experiencia”.

Esto es porque el objetivo del yoga tántrico no es “el orgasmo, sino el éxtasis”, en el sentido de trascender la personalidad egoica para unirse con el Ser, que sin importar el nombre que le queramos dar es siempre Universal y Eterno.

Kāma Shāstra

En un folleto que leí recientemente decía que el tantra “utiliza la energía sexual para conseguir una conexión personal y con la otra persona”. Yo quiero decir que según los textos sagrados tradicionales y como hemos visto el tantra es otra cosa.

La idea básica es la de sacralizar la vida, ya que el tantrismo ve el mundo como una manifestación de Shakti, de la energía femenina universal, lo cual incluye, entre otras miles de cosas, sentir la presencia de la Madre Divina en la arena cálida que toca la planta de mis pies descalzos, en la fragancia de mi café matinal, en los ojos de mi pareja durante el acto sexual y en el sudor de la persona situada junto a mí en el hacinado viaje en metro en hora punta.

En una época desacralizada como la que vivimos, en la que la práctica espiritual esforzada y constante está en peligro de extinción y, por contra, la sobre-estimulación sensual nos inunda, no es sorprendente que el sesgo se haya dirigido a lo sexual. Cuando las tendencias modernas y occidentales reducen el Tantra a un tema sexual, se están confundiendo (consciente o inconscientemente) con las enseñanzas del Kāma Shāstra, es decir las artes eróticas del hinduismo, que son apenas una ínfima parte del Tantra Yoga e, incluso, utilizadas en su mayoría desde un punto de vista simbólico de unión entre las energías masculinas y femeninas a nivel macro y micro.

Es decir, la conexión que se busca lograr en caso de utilizar la sexualidad tántrica literal no es “personal” ni con “la otra persona” sino con lo divino o, si prefieren, con la Realidad suprema universal.

Lo que piensa…

Con todo esto no estoy diciendo que disfrutar del sexo sea malo, ni estoy negando que un taller de “sexualidad consciente” mejore la relación de pareja, ni refuto que el llamado “sexo tántrico” traiga mayor placer en la vida de las personas.

Sólo quiero decir que el milenario Tantra Yoga es mucho más que tener sexo sin eyacular y que los maestros explican que recurrir al sexo tántrico como camino o método hacia la evolución espiritual es arriesgado, ya que es más probable caer en la indulgencia de los sentidos que en la trascendencia mística.

“Uno se convierte en lo que piensa” dicen los sabios, por lo que si realmente buscan trascendencia espiritual, los aspirantes tántricos quizás prefieran, bajo la guía de un maestro competente, probar con pūjā, mantra, yantra o mudrā, antes que con sexo ritual.

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Swami Premananda y el karma yoga

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El karma yoga se define generalmente como “el yoga de la acción” y hace referencia al camino espiritual del servicio desinteresado; es decir a actuar sin esperar los frutos de la acción, simplemente realizando nuestros actos como una ofrenda a lo Divino. A pesar de lo grandioso de este sendero, en la tradición de la India se considera que el hombre de contemplación es superior al hombre de acción, pues su método es más difícil.

Evidentemente, estar todo el día meditando o realizando auto-indagación consciente no son actividades para la mayoría de personas, sino más bien patrimonio de yoguis y ascetas. El hombre común, en cambio, debe estar inmerso en la acción cotidiana y es allí donde el karma yoga cobra gran importancia y se convierte, para muchas personas, en el camino hacia lo Divino.

Swami Premananda es un maestro de enseñanzas claras y directas, totalmente basadas en las Escrituras sagradas aunque expresadas con palabras modernas o simplificadas. Él mismo lo dice: “No es nada nuevo esto que estoy diciendo”. Uno de los rasgos fundamentales de Swami es ser capaz de expresar el gran, y a veces intrincado, espectro de enseñanzas de la India en lenguaje claro y universal.

En el discurso que publico a continuación, Swami habla de la práctica espiritual de karma yoga y de su relevancia, siempre con un estilo tan sencillo que combina sin problemas sabiduría tántrica, servicio social y conceptos de la Bhagavad Gītā. Porque puede que sus enseñanzas sean antiguas o repetidas pero no están pasadas de moda y ¡qué bien que hace oírlas!

La práctica espiritual de karma yoga

“Algunos de vosotros decís que no os gustan prácticas como karma yoga y que es inferior a la meditación. Pero yo digo enfáticamente que si habláis así no sabéis lo que estáis diciendo. ¿Sabéis qué es la meditación? ¿Por qué consideráis tan elevado el sentarse en meditación? ¿Es porque pensáis que es la única forma para que el alma se una con lo Divino?

Soy un maestro espiritual que alienta a sus estudiantes a dar servicio. No os estoy diciendo simplemente que trabajéis. Os estoy diciendo que veáis a la Madre Divina (Shakti) en aquellos a los que dais servicio y de esta manera la adoréis.

¿Es la adoración de Shakti tan diferente de la meditación en Shakti?

Quizás la verdad es que no podéis encontrar en vuestro corazón el ver a la Madre Divina en los demás, pero en ese caso no tenéis derecho a decir que ese servicio es inferior. Si hacéis servicio en la forma correcta, totalmente inmersos en la actitud que he descrito, ¡experimentaréis conocimiento espiritual en un tiempo muy corto!

No es correcto hacer servicio esperando amor a cambio. ¡Dios no ha hecho eso! Al servir a los desdichados, los afligidos y a aquellos con problemas como si fueran personificaciones de lo Divino, vuestro propio corazón será purificado. Lo Divino se manifiesta naturalmente en un corazón puro.

No es nada nuevo esto que estoy diciendo. Todas las religiones y los maestros espirituales han dicho esta verdad. Si veis lo Divino en aquellos a los que servís, entonces vuestros corazones se acercarán cada vez más a Dios. Cuando Dios se manifiesta en el corazón, sentís que de allí surge una gran compasión. Un corazón así se derretirá de compasión por los demás seres. El deseo de hacer servicio es entonces una elección automática para dichas personas. Cuidan de los demás como una verdadera madre cuida de sus hijos. El hacer este tipo de servicio nos infunde un sentimiento de alegría porque estamos protegiendo la propia creación de Dios.

Comprended que Dios está en todas partes y Dios es amor. Dios está en todos los seres que veis. Al negarse a ayudar a otros y buscar a Dios, ¿dónde estáis buscando? El devoto que ama todos los seres como a sí mismo, sin distinción, y ve a todo equitativamente en ese gran amor, está adorando a Dios en la mejor forma posible.

Sabed, también, que Dios observa y sabe todo lo que hacemos. Por lo tanto, para tener cualquier beneficio en nuestras vidas, nuestras acciones deben ser en esencia dirigidas hacia la Divinidad. El servicio desinteresado sin expectativas de elogios, nombre o fama trae a su tiempo grandes beneficios para todos.

¡Sed pacientes y servid, servid, servid!”.

La Trimūrti: Brahmā, Vishnu y Shiva

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Hace unos días, una lectora del blog dejó un comentario pidiéndome que haga un “cuadro conceptual de dioses” para entender mejor los parentescos y relaciones Divinas en la mitología hindú. Entiendo el pedido porque es sabido que el panteón hindú es muy amplio, a lo que se suma que muchas veces se hace referencia a una misma deidad pero con diferentes nombres, lo cual agrega dificultad a los neófitos. Aunque yo no sea un experto sí tengo un conocimiento básico del tema y pensé que sería buena idea seguir el consejo de la lectora.

Puede que yo sepa de la India y tenga cierto dominio de la palabra escrita, pero lo que no tengo es aptitudes visuales, en el sentido del diseño y la estética. Fue por ello que a la hora de hacer un esquema de las deidades me salían párrafos en lugar de cuadros y flechas. Ante mi incapacidad como diseñador pensé que lo ideal sería una imagen simple y atractiva, sin demasiadas explicaciones. Fue así que desempolvé mis saberes de Photoshop y luchando contra mi cuadratura mental visual me dispuse a crear una imagen que explicara lo más básico del panteón hindú.

Obviamente, el esquema sería larguísimo y la imagen no entraría en la pantalla si pusiera solamente las deidades principales y sus funciones. Por tanto, decidí exponer únicamente la Trimūrti y sus consortes. La Trimūrti es la tríada esencial del hinduismo y su traducción podría ser ‘las tres formas’. El hinduismo considera que el Ser Supremo (llamado Brahman) es Absoluto, no manifestado, imposible de describir, sin nombre ni forma y, por tanto, no puede ser representado. Por ello, la Trimūrti es la representación masculina de las tres cualidades fundamentales que rigen el Universo.

Asimismo, cada uno de estas representaciones masculinas tiene su contraparte femenina en la forma de diosas (sus consortes) como personificaciones de la Madre Divina o la energía femenina universal (shakti), tan valorada en la filosofía de la India. Sobre todo la shakti de Durgā (destrucción/regeneración) posee diversas manifestaciones, aunque en el esquema sólo he puesto una de ellas, la madre de Ganesha, la por todos querida deidad con cabeza de elefante.

En lugar de explayarme demasiado, mi plan para hoy fue crear una imagen y dejar que lo visual prime sobre lo escrito. Ya dije que no es mi fuerte. De hecho, me tomó bastante trabajo hacer el esquema, que aquí presento (hacer click en la imagen para ampliar):

Esquema de la Trimūrti

Supongo que la semana que viene volveré a la escritura, mi procedimiento tradicional; a menos, claro, que reciba una avalancha de comentarios pidiendo mis servicios como diseñador.

La práctica espiritual de Omkār

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En un post de hace dos años expliqué, con mi finito entendimiento y de manera poco académica, algunas aspectos de la vibración de la sílaba sagrada OM, también conocida como Aum. Por otro lado, hace poco, en clase de sánscrito, supe de un verso del Chandogya Upanishad (uno de los más antiguos Upanishad, que son textos sagrados que explican la filosofía espiritual contenida en los Veda) que habla de Om:

“omkāra evedam sarvamomkāra evedam sarvam” (2.23.3)

El verso, uno entre muchos que define el Om en las antiguas escrituras hindúes, repite la misma simple sentencia: ‘Om ciertamente (es) este todo’.

Por ‘este todo’ se entiende el mundo entero, o más bien el universo. El término omkār, por su parte, se utiliza como sinónimo de Om, pues etimológicamente significa ‘la realización de Om’.

La explicación filosófica de cómo el universo surge de un sonido primordial (Divino dirán algunos) no es única del hinduismo, como lo muestra el clásico ejemplo del Evangelio de San Juan en el cristianismo:

“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios (…) Todo llegó a ser por medio de ella; y sin ella nada se hizo de cuanto fue hecho”. (1:1-3)

Más allá de estas cosmogonías sonoras, lo que me interesa resaltar en esta crónica es la posible utilización práctica de Omkār, es decir, su uso cotidiano, una idea que me vino a la cabeza después de leer un antiguo discurso de Swami Premananda.

Shakti

Decir que se me ocurrió una idea es pecar de exagerado, ya que simplemente leí el discurso de Swami y decidí ponerlo en el blog para que todos puedan leerlo, aunque, eso sí, con un mínimo de contextualización de mi parte. En el libro Premananda satsangs Vol. I, encontramos este fragmento de un discurso titulado ‘Shakti’, dado por Swami en 1995:

“En la antigüedad se meditaba repitiendo OM, la sílaba sagrada que representa el sonido primordial de la creación. Así como esta fuerza es llamada Adi Para Shakti (la energía suprema original), también es llamada Om Shakti“.

En la filosofía espiritual de la India, por shakti se entiende la energía dinámica que se encarga de dar forma a todo lo que percibimos en este mundo; o sea, es el aspecto femenino de la energía que pone en acción el poder latente y absoluto de la energía masculina. Es en este sentido que Swami relaciona el Om con la shakti suprema original.

A un nivel más físico, Swami continúa:

“Cuando uno repite OM para sus adentros, o bien externamente, despierta la shakti conocida como kundalini en nuestros cuerpos. Esta energía duerme en la base de la espina dorsal. Repitiendo OM con sentimiento verdadero y profunda concentración podemos despertar las fuerzas divinas en nuestros cuerpos y traerlas hacia arriba hasta la cima de la cabeza. Este proceso debe llevarse a cabo con sumo cuidado y sólo bajo la guía de un Maestro genuino”.

Aquí, Swami hace referencia al despertar de la energía Divina que hay dentro de cada ser humano, una energía (llamada kundalini) que se dice yace en el mūlādhāra chakra, el punto energético en la base de la columna y que, con la práctica espiritual, asciende gradualmente hasta el sahasrāra chakra, en la cima de la coronilla. Swami agrega:

“Con la continua práctica espiritual sincera de esta manera, el sonido de OM y su extraordinaria vibración se mezclarán con la sangre de nuestros cuerpos. A través de la respiración lenta que se requiere para realizar Omkār, la divinidad circula con la sangre por el cuerpo. Llega al corazón y lo hace palpitar con una vibración divina. OM debe circular dentro de ti. Es por ello que no debes repetir OM deprisa. La profunda y prolongada respiración entre cada repetición de OM es sumamente importante sin duda”.

Esto me recuerda al encuentro que tuvimos mis padres y yo con Swami, en que hablando del Gayatri mantra nos dijo que “el mantra debe tener OM”, refiriéndose no sólo a la sílaba sagrada, sino a la vibración de su correcta repetición.

De la misma, en los cursos de meditación Prema Dhyanam, es decir la meditación basada en las enseñanzas de Swami, también se hace hincapié en ese breve lapso que separa cada Om, donde se puede sentir toda la energía despertada por la repetición previa.

9 veces

En el Sri Premananda Ashram de la India cada mañana, a las 5am, se realiza un abishekam al Señor Ganesha. Una vez finalizado el ritual, la persona a cargo se dirige afuera del templo para lanzar contra el suelo uno de los cocos ofrecidos a la deidad. Se trata de una tradición antigua, que se aplica al dios con cabeza de elefante, y que se resume en que en cuantos más trozos sea partido el coco, más auspicio será considerado el ritual (o lo que se haya pedido en él).

Durante el tiempo que lleva a la persona correspondiente salir del templo, partir el coco y regresar, los asistentes hacen una práctica de Omkār, repitiendo en voz alta y conjuntamente la sílaba Aum nueve veces. De todos modos, sin necesidad de hacerlo a las 5am o de romper cocos, cualquier persona puede probar esta práctica espiritual en su casa y ver si algunas de las palabras citadas de Swami se aplican a su caso personal.

En lo relativo a cuantas veces se ha de repetir el Om, según el hinduismo hay varios números propicios, pero algunas de las opciones clásicas son 3, 9, 21 o 108. Yo diría que es mejor empezar por un número bajo y hacer la prueba.

Está claro que no hay nada que perder (más allá de algún retazo de pudor), aunque sí varias opciones por ganar, entre ellas, aclarar la garganta, vibración Divina, mejor circulación sanguínea y paz interior. Nada mal.

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