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Navarātri 2016 y la Madre

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Cada año, con la llegada del otoño en el hemisferio norte, escribo un breve post sobre Śarada Navarātri, la festividad otoñal (śarada) de nueve (nava) noches (rātri) en honor a la Madre Divina en sus tres energías principales de creación, preservación y transformación. Siempre escribo lo mismo, aunque no por repetitivo deja de ser importante para aquellas personas interesadas en adorar el aspecto femenino de lo Divino.

La gracia de Navarātri es, además, que esa adoración a lo femenino puede ser dividida (especialmente en la tradición del sur de la India) en tres aspectos de la Diosa o DevīDurgā Devī como el aspecto feroz y purificador; Lakṣmī Devī, como el aspecto de prosperidad y sustento; y Sarasvatī Devī como el aspecto de conocimiento y claridad. Tres días con sus tres noches se dedican a cada una de estas formas de lo Divino.

Justo el día antes de comenzar la adoración a las diosas se realiza la ceremonia preliminar (este año 2016 será el sábado 1 de octubre) que, en el sur de la India, consiste en la preparación de múltiples kumbhams o vasijas decoradas ritualmente y llenas de agua, que representan el lugar donde reside la Divinidad durante el festival. Asimismo, se plantan unas semillas especiales que se riegan durante todo el festival y que cuanto más crezcan en los diez días de adoración más auspiciosidad preverán para el devoto.

Las fechas de adoración de las nueve noches/días de Navarātri 2016 son:

  • Adoración a Durgā Devī2, 3 y 4 de Octubre.
  • Adoración aLakṣmī Devī5, 6 y 7 de Octubre.
  • Adoración a Sarasvatī Devī8, 9 y 10 de Octubre.

El décimo día, gran culminación de la celebración, se conoce como Vijaya Daśamī y este año cae el martes 11 de octubre. En ese día se celebra la victoria (vijaya) de la Diosa contra el hasta entonces invencible demonio Mahiṣa, y el simbolismo esencial de este episodio es el triunfo del conocimiento sobre la ignorancia, la vida sobre la muerte, el dharma versus el adharma. Que sea la Diosa quien lleva a cabo esta proeza no es banal y nos alienta a analizar el rol de la energía femenina en este mundo que nos toca vivir.

Leí una cita del yogui Sri Andrei Ram que me pareció adecuada para hoy:

“Todos somos inmigrantes en esta Tierra, excepto aquellos que han realizado que somos hijos nacidos de Ella”

La Diosa es también la Madre, con su furia y su amor, sus enfermedades y su sanación, sus frutos en flor y sus tsunamis. Respetarla, adorarla y ser conscientes de su existencia es respetarnos, adorarnos y ser conscientes de nuestra propia existencia.

Espero que durante los próximos días al menos todos podamos conectar, de una u otra forma, con esa energía maternal universal y rendirnos ante ella.

Para encontrar inspiración comparto el vídeo de esta, para mí, hermosa canción devocional a la Madre:

¡Jai Śrī Mā!

Navarātri 2015 y las tres mūrtis

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Con la llegada del otoño al hemisferio norte también llega Śarada Navarātri, la festividad otoñal que dedica nueve (nava) noches (rātri) a honrar a la Madre Divina en sus tres energías principales de creación, preservación y transformación. Las nueve noches se dividen, a su vez, en tres noches dedicadas a cada aspecto de la Diosa universal, empezando por Durgā Devī, la diosa que encarna la destrucción/transformación y que con su energía (śakti) nos purifica y nos ayuda a vivir sin miedo (de ahí su aspecto feroz).

En la siguiente fase se adora a Lakṣmī Devī, la diosa que mantiene y alimenta, y que por tanto provee al devoto con la śakti de la riqueza y la prosperidad, para que pueda vivir en este mundo material y también para que pueda desarrollar cualidades positivas en su camino espiritual.

Los últimos tres días se adora a Sarasvatī Devī, la diosa cuya palabra crea y organiza este mundo, siendo entonces ella la dadora de conocimiento e inspiración para dirigir el intelecto y las emociones hacia la luz de la Verdad.

En relación a las fechas lunares de este año 2015, este proceso quedaría así:

  • Adoración a Durgā Devī: 13, 14 y 15 de Octubre.
  • Adoración a Lakṣmī Devī16, 17 y 18 de Octubre.
  • Adoración a Sarasvatī Devī: 19, 20 y 21 de Octubre.

Después de la novena noche, el décimo y último día de celebraciones (llamado Vijaya Daśamī) es muy importante y la adoración regresa a Durgā Devī en su aspecto de Mahiṣāsuramardinī, la diosa como destructora (mardinī) del terrible demonio-búfalo Mahiṣa, que había vencido previamente a todos los dioses. Este aspecto de la Madre es muy reverenciado porque muestra “la supremacía de la Diosa sobre todos los demás dioses”, ya que la historia explica que su nacimiento tuvo lugar como la suma de la energía de todos ellos que, a su vez, le cedieron sus armas.

Por tanto, Durgā suele tener ocho (o diez brazos) donde ostenta estas poderosas armas. Este año, el día de Vijaya Daśamī cae el 22 de Octubre.

Aunque yo no me considere un exclusivo śākta, “adorador de la Diosa”, sí celebro cada año Navarātri con devoción, especialmente influenciado por mi maestro Sri Swami Premananda, que daba gran importancia a este festival y a la Madre Divina en particular. De hecho, en mi reciente visita al Sri Premananda Ashram, en Tamil Nadu (India), tuve la fortuna de ver y adorar las mūrtis (“imágenes sagradas”) de diferentes aspectos de la Madre que han sido instaladas mediante ceremonia tradicional en el templo Sri Premeshvarar, que es el templo donde se encuentra el Mahāsamādhi de Swami Premananda.

Si bien hay más estatuas (que ya mostraré), hoy quiero compartir las hermosas imágenes de Sarasvatī, Lakṣmī y Durgā Devī, a las cuales se les hace pūjā dos veces por día y que durante este Navarātri seguramente recibirán más devoción de la usual (las fotos se agrandan al clicarlas).

sarasvati

Sarasvatī Devī

lakshmi

Lakṣmī Devī

durga

Durgā Devī, con ocho brazos en este caso.

¡Jaya Jaya Mā!

Las tres energías de Navarātri

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Navarātri es la festividad hindú más importante en honor a la Madre Divina, el aspecto femenino de la Divinidad, que da vida, alimenta y cuida a todos los seres. Los indígenas andinos la llaman Pachamama; los romanos le decían Natura; algunas personas le dicen Energía, otras prefieren hablar de la Diosa y otras simplemente dicen Madre Tierra. En el hinduismo se considera que todo el universo material (y también el no material) es una manifestación de esta energía dinámica femenina (Śakti – Shakti -), que también tiene diversos nombres según los aspectos que predominen.

En Navarātri, que dura nueve noches (nava = nueve; rātri = noche), se adoran las tres formas principales de la Madre, relacionadas con la trinidad esencial de creación-mantenimiento-transformación, unas fuerzas cíclicas que están presentes en todo proceso material.

En posts de otros años he explicado detalles de la Madre Divina y para la celebración de este año 2014 quiero publicar un fragmento de un discurso dado por mi guru, Swami Premananda, en que explica de forma muy simple estos tres aspectos de la Madre.

Dice Swami:

“Navaratri es la ocasión cuando la Madre Divina es adorada en la forma de sus tres energías que son muy esenciales en nuestra vida. ¿Por qué no somos capaces de ver a Dios, que está en todas partes? Dios está más allá de cualquier forma. Lo vemos todo el tiempo pero no lo reconocemos. Todos los universos están llenos con las energías del Señor Śiva (Shiva).

El espacio exterior está ocupado por las energías de la Madre Divina. De acuerdo con las necesidades de la humanidad, Ella aparece en diferentes formas y nos ayuda. Para proveer comida, Ella aparece como Annapūrṇā. Para proveer educación, Ella aparece como Sarasvatī (Sarásuati). Para proveer riqueza, Ella aparece como Lakṣmī (Lakshmi). Para remover el miedo, Ella aparece como Durgā. Para proveer conocimiento, Ella aparece como Bhavatāramī (un nombre de Kālī). Así la Madre Divina, Śakti, tiene distintas formas.

Antes que nada, para vivir sin miedo necesitamos energía. Por lo tanto, durante los primeros tres días, adoramos la energía en la forma de Durgā. Luego, para vivir de manera confortable, es muy importante el hecho de que necesitamos riqueza. Durante los siguientes tres días, adoramos la energía que nos provee con riqueza como Lakṣmī Devī. Sin embargo, la riqueza sola no es suficiente para que uno viva. Es importante aprender distintas habilidades. Adoramos a la energía que nos capacita para adquirir el aprendizaje de diferentes habilidades adorando a Sarasvatī durante los últimos tres días.

El último día, llamado Vijaya Daśamī (Vijaya Dáshami), es el día en que la Madre Divina le quitó la vida a Mahiṣāsura (el demonio con cuerpo de búfalo). En ese día La Madre Divina destruyó la ignorancia en el hombre y le confirió conocimiento.

Por lo tanto, bendigo a todos para que en estos diez días adoremos a la Madre Divina con todos nuestros corazones. Que recibamos la riqueza ofrecida por Ella. Que nuestra ignorancia sea removida, de manera que podamos ganar conocimiento beneficioso”.

Dejando las palabras de Swami arriba, yo agrego que la festividad de Navarātri ocurre dos veces al año, una en primavera (Vasanta Navarātri) y otra en otoño (Śarad Navarātri); siendo esta última la más conocida y celebrada. Las fechas de ambas festividades están basadas en el calendario lunar y, por tanto, son variables, pero siempre caen cerca de los equinoccios. A este respecto, quizás saben que coincidiendo con estos cambios de estación muchas personas aprovechan para hacer dietas de desintoxicación (no beber alcohol, no comer carne o fritos, tomar sólo zumo de manzana…), pues el cambio de temperaturas implica cambio de alimentación y es bueno preparar el cuerpo (amén de purificarlo de excesos veraniegos o invernales).

Una de las formas tradicionales de celebrar Navarātri es, por supuesto, adorar a la Madre Divina en sus diferentes aspectos a través de rituales, canto de mantras o meditaciones específicas, a la vez que muchas personas también realizan ayuno como parte de la adoración. El ayuno no necesariamente es total o de agua, sino que puede ser de frutas o leche o sólo una simple comida al día, por ejemplo. Es llamativo entonces que esta austeridad alimenticia, que a primera impresión puede parecer un gesto ascético innecesario, coincida con la moda actual de hacer ‘detox’ que siguen todo tipo de personas, muchas sin interés espiritual o yóguico.

Mi impresión, basada en la experiencia, es que la tradición antigua de la India no es azarosa ni caprichosa, sino que está basada en verdades universales que, en muchos casos, pueden considerarse eternas. Por eso, que la larga celebración de la Madre Universal sea acompañada de una dieta desintoxicante en la época de los cambios de estación no me parece casual; más bien creo que es un sabio hábito que los antiguos rishis (ṛṣis) vieron útil para el propio devoto y su salud.

Fechas 2014

Como detalle importante y final, pongo las fechas de Navarātri 2014:

  • Adoración a Durgā, primeros 3 días: 24, 25 y 26 de Septiembre.
  • Adoración a Lakṣmī: 27, 28 y 29 de Septiembre.
  • Adoración a Sarasvatī: 30 de Sept., 1 y 2 de Octubre.

Después de la novena noche, el décimo y último día (3 de Octubre 2014), ya nombrado por Swami, es quizás el más importante: Vijaya Daśamī. En este día la adoración vuelve a ser a la Madre en su aspecto de la diosa Durgā (en algunas partes de India en este día también se conmemora la victoria de Rāma sobre el demonio Rāvaṇa).

En todos los casos, es el triunfo del bien sobre el mal o, si hacemos algún tipo de ayuno o dieta especial, de la desintoxicación sobre las impurezas.

El festival de Navarātri en 2013

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Navarātri es un festival hindú bianual en honor a la Madre Divina que dura nueve días (nava = nueve; rātri = noche). La Madre Divina es el aspecto femenino de Dios, el cual ha sido adorado desde siempre en numerosas civilizaciones. Según se explica, “los cinco elementos y sus combinaciones son manifestaciones externas de la Madre. La inteligencia, el discernimiento, el poder psíquico y la voluntad son sus manifestaciones internas. Ella es la vida toda del universo, Ella es el poder cósmico que aparece en todas las formas y todos los nombres”.

Para Navarātri existe la celebración de primavera (Vasanta Navarātri) y la de otoño (Sharad Navarātri), las cuales varían en importancia según la zona del país y las preferencias religiosas de cada devoto. Incluso el nombre del festival puede variar, llamándose Durgā pūjā en Bengala o Dussehra (o Dashehra) en partes del norte de la India.

En mi caso, y por influencia de mi maestro Swami Premananda, estoy acostumbrado a celebrar la versión otoñal del festival que, justamente, está ocurriendo en estos días. Como se trata de una celebración basada en el calendario lunar, sus fechas cambian de año en año, siendo el sábado 5 de Octubre el día de inicio en 2013. Las festividades de este año se extienden hasta el lunes 14 de Octubre.

Como ocurre con todas las festividades hindúes, hay diferentes versiones, lo cual no quita, necesariamente, validez a ninguna de ellas. La forma de celebrar Navarātri que me fue enseñada es que, de los nueve días del festival, se le dedican tres días a cada aspecto principal de la Madre Divina.

Los primeros tres días (5,6 y 7 octubre en 2013) se rinde culto a Durgā, que representa la energía de destrucción y transformación, por lo que en estas jornadas se pide a la Madre que nos ayude a destruir nuestras faltas, nuestras tendencias negativas. A purificarnos.

Los siguientes tres días (8, 9 y 10 octubre en 2013) se honra a Lakshmī, la energía de la abundancia y la prosperidad, a cargo de nutrir y mantener la Tierra, para así adquirir cualidades morales y espirituales.

A partir del séptimo día (11, 12 y 13 octubre en 2013) adoramos a Sarasvatī, la energía que representa el verdadero conocimiento, es decir, el conocimiento trascendental. Por tanto, después de la purificación y la adquisición de buenas cualidades, estamos listos para (re)conocer nuestra verdadera esencia, que es divina.

Vijayadashamī

En el sur de la India el noveno día de Navarātri se celebra Āyudha pūjā, también conocida como Sarasvatī pūjā, un día en que todos los utensilios y herramientas, incluyendo libros en el caso de los estudiantes, son ofrecidos a la Madre para que sean bendecidos y fructíferos en el resto del año.

El punto culminante de Navarātri ocurre en el décimo día (14 de octubre en 2013), después de la novena y última noche del festival, y se conoce como Vijayadashamī, es decir el triunfo (vijaya) del décimo día (dashamī). En este día se celebra el triunfo de la luz sobre la oscuridad, del bien sobre el mal. La razón de esto es que en ese día la Madre Durgā mató a Mahishāsura, el invencible demonio con forma de búfalo.

Para lograr esta victoria, Durgā recibió las poderosas armas de todos los devas, lo cual significa que “el único modo en que el aspirante espiritual puede ser victorioso es si reúne toda la fuerza, la energía y el poder de la voluntad para luchar contra las tendencias negativas”.

Por otro lado, y sobre todo en el norte de la India, el día de Vijayadashamī se atribuye más bien al triunfo del príncipe Rāma sobre Ravana, el demonio de diez cabezas, tal como se relata en el poema épico del Rāmāyana (según esta versión Rāma invoca a Durgā antes de la batalla y por eso tiene relación con la Madre Divina).

De hecho, en el almanaque hindi que tengo en casa, el día de Vijayadashamī cae el domingo 13 de octubre. Esto no hace más que confirmar la variedad que toman las celebraciones religiosas en la India.

En cualquier caso, ya sea por mérito de Durgā Mā o del Señor Rāma, lo cierto es que lo que celebramos es la victoria de los valores espirituales sobre las cualidades mundanas. Una victoria que depende de nosotros y, cómo no, del amor incondicional de la Madre, que a través de todas sus manifestaciones nos permite existir y recorrer este misterioso camino de la vida.

Mantra para repetir por la mañana

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En el taller de mitología hindú que di la semana pasada vimos un mantra muy apropiado para una reunión en que se hablaba de diversas deidades. El mantra en cuestión es usado en la India como plegaria matinal y llegó sincronizadamente a mis oídos gracias a Gloria de Mandiram Yoga y a un texto del sanscritista Òscar Pujol, que aparece en el excelente libro Benarés, la ciudad imaginaria.

Como explica Pujol, este mantra son las primeras palabras que recita un pandit, un erudito sánscrito y de las Escrituras, cuando se despierta. Obviamente no lo hacen sólo los pandits y es un mantra conocido popularmente como oración para comenzar el día. El mantra se repite contemplando las propias manos y dice:

karāgre vasate Lakshmī
karamadhye Sarasvatī
karamūle tu Govindah
prabhāte karadarshanam

La traducción (casi) literal sería:

“En la punta de los dedos vive Lakshmī (la diosa de la Riqueza);
En la palma de la mano, Sarasvatī (la diosa del Conocimiento);
En la raíz de la mano (la muñeca), Govinda (el Amor);
En la mañana miro mis manos”.

Como pasa con algunos mantras y textos sagrados, hay más de una versión, con ligeras modificaciones. Asimismo, hay varias traducciones posibles y diferentes niveles de interpretación, que no son necesariamente excluyentes.

Por un lado, al mirar las propias manos y reconocer que en ellas residen las ‘deidades’, estamos aceptando que todas esas cualidades (prosperidad, sabiduría, amor…) también están latentes en nosotros. Por otra parte, esta oración es una forma de espiritualizar todas las actividades que vamos a llevar a cabo durante la jornada, con las manos como símbolo principal de la acción.

Además, es significativo que en la raíz o base de la mano esté Govinda, que es un nombre de Krishna en su aspecto de ‘amante universal’. Por tanto, se podría decir que todas las acciones que realizamos están (o deberían estar) asentadas en ese amor hacia lo Divino, que es lo mismo que el amor hacia todos los seres.

Siendo riguroso también tengo que decir que hay otra versión de este mantra, en que se intercambia la ubicación de las deidades del segundo y el tercer verso, y entonces queda Sarasvatī como “raíz” (karamūle Sarasvatī) y Govinda como “palma” (karamadhye tu Govindah); lo cual se interpreta como que el Conocimiento (no meramente intelectual sino espiritual) es la base donde se apoya el resto, mientras que el Amor es el centro.

Aquí la primera versión cantada:

Mantra del perdón

Justo después del mantra anterior, es tradición recitar otra oración “un momento antes de poner el pie en el suelo”, como dice Òscar Pujol, “a modo de disculpa por el pisotón que se le va a dar a la Madre Tierra”. El mantra es:

samudra vasane Devi
parvata stana mandale
Vishnupatni namastubhyam
pādasparsham kshamasva me

La traducción (casi) literal sería:

“Oh Diosa, vestida de mares,
Adornada con los senos de las montañas,
Esposa de Vishnu, reverencias a Ti.
Por el contacto de mi pie, perdóname”.

Al parecer, existen diversas versiones del mantra, siempre con pequeños cambios que no modifican la idea esencial de la oración. Por ejemplo, la palabra mandale del segundo verso es reemplazada por mandite, pero eso no cambia el sentido, ya que ambos términos refieren a la idea de ‘adorno’. Comparto una versión cantada:

La Diosa a la que se refiere la oración es obviamente la Tierra, que nos da sustento y nos da vida. Asimismo, y aunque parezca obvio, nos da un suelo sobre el cual pisar. Lo que pisamos cada día, todo el tiempo, es la Madre Tierra y ni siquiera cuestionamos esa presencia, que damos por descontada.

Últimamente pienso mucho en eso y en el rol vital de la Madre Tierra. Este mantra me gusta mucho porque implica que, incluso antes de poner el pie en el suelo (ya sea el derecho o el izquierdo…), uno toma una mínima consciencia de que su vida depende y se sustenta en la Naturaleza. No me voy a poner a dar un sermón ecológico aquí, porque creo que, en estos tiempos, todos sabemos cuán importante es cuidar los recursos naturales.

Lo que sí quería hacer es publicar estos dos mantras, que me parece son de gran ayuda para tener un comienzo de día muy consciente y conectado con nuestra propia naturaleza espiritual y con la Naturaleza Universal que, en realidad, son lo mismo.

Vídeo de los Naga Babas en la Kumbha Melā

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Ayer, 10 de Marzo de 2013, se celebró Mahāshivaratri, la gran noche anual del Señor Shiva, una fecha muy importante para los devotos shivaítas, en la que tradicionalmente se pasa la noche de luna nueva despierto, en ayunas y haciendo prácticas espirituales. Asimismo, con esta festividad se da por concluida oficialmente la Kumbha Melā de Allahabad, iniciada el 14 de Enero 2013.

Según algunas fuentes, en el último día de shahī snāna o ‘baño real’ hubo unos 2 millones de personas tomando su baño en las aguas sagradas de Gangā, Yamunā y Sarasvatī. Una congregación “pequeña” si se compara con la asistencia de los días principales (de hasta 30 millones). De esta forma, la ciudad temporal donde millones de peregrinos se hospedaron durante 55 días ya está siendo desmantelada y pronto volverá a ser el desierto lecho de un río (al menos hasta que la época de lluvias cubra ese lecho).

En esta imagen aérea del 10 de Marzo ya se ve cómo en partes donde antes había tiendas, ahora ya sólo queda espacio vacío.

Como parte final de las crónicas acerca de mi viaje y estadía en la Kumbha Melā, hoy estoy publicando un vídeo con algunas filmaciones que hice el día del tercer desfile y baño de los Naga Babas. Como expliqué en un post anterior, hay tres días que son particularmente propicios durante la Melā, entre otras cosas por la presencia de los Naga Babas, ascetas desnudos, sólo cubiertos de cenizas, que se dirigen a primera hora de la mañana en gran procesión hacia la confluencia de las aguas sagradas.

Por lo general, en estos días hay muchas más personas que en las demás jornadas de la Kumbha Melā, ya que además del propio baño, para los peregrinos se trata de la oportunidad ideal de observar en vivo y directo a estos sadhus y recibir su bendición. Tradicionalmente, el tercer y último día de desfile es Vasanta Pañchamī, que coincide con el día de adoración a Sarasvatī, la diosa del conocimiento y las artes.

Para poder observar el evento de buena forma, los peregrinos se levantan muy temprano y se apiñan cerca de las vallas hechas de palos y cuerdas, que escoltan las calles por donde pasa el desfile. Dichas calles desembocan en una gran explanada frente al río donde los sadhus se bañan con alegría y euforia. Luego del baño, los sadhus regresan por una calle paralela igualmente vallada. Uno puede ver la procesión a la ida o a la vuelta y, en ambos casos, es atractiva.

Peregrinos esperando el desfile en Vasanta Pañchamī.

Además de los Naga Babas y sus cuerpos cubiertos de ceniza, el desfile incluye muchos devotos normales y corrientes y, por supuesto, los líderes espirituales de diferentes organizaciones ascéticas a las que pertenecen los Naga Babas. Por lo general, los líderes espirituales, gurus y swamis, van vestidos y montados en camiones o tractores, desde donde pueden ser vistos y dar bendiciones a los peregrinos. En el pasado, los líderes eran llevados en elefantes, pero éstos fueron prohibidos después de una gran estampida con cientos de muertos en la Kumbha Melā de 1954.

Por su parte, los Naga Babas van a pie y, de hecho, no están en el escalafón más elevado de la estructura institucional religiosa, sino que, por el contrario, en muchos casos están realizando una práctica de austeridad que es más típica de los novicios. De todos modos, los fieles hindúes los reverencian porque se les considera ‘protectores del dharma’, es decir personas que renuncian a todo por el bien de la religión hindú y sus valores universales.

En el vídeo se ve principalmente el desfile de Naga Babas, algunos a caballo, que son los que generalmente preceden al resto. También se ven muchas personas rondando por el medio del desfile, desde devotos a fotógrafos, pasando por una gran cantidad de policías, algunos hasta filmando con sus móviles. Obviamente hay occidentales, una gran cantidad, la mayoría con cámaras, aunque también los hay con una pinta más de ‘peregrinos’. Por lo que sé, si uno es devoto o amigo de una organización espiritual concreta no es difícil entrar en el desfile, a pesar de que, a priori, no es lo ortodoxo.

Asimismo, en el vídeo se puede observar el cambio de luz y cómo va aclarando desde la mañana temprano, mientras hago la vigilia, hasta que comienza el desfile. Digamos que las primeras imágenes del vídeo son a eso de las 5am y el desfile hace su primera aparición después de las 6am. En cuanto al audio, todo está ‘al natural’, lo cual consiste en bastante bullicio saliendo de la megafonía y de las personas cercanas, aunque se destaca positivamente el grito típico de los ascetas: Har Har Mahadev. Se trata de una alabanza al Señor Shiva (Mahādeva), el mayor asceta y patrón de los sadhus.

Finalmente, mi cámara es básica y mi pulso poco profesional, por lo que se trata de un vídeo con estilo ‘casero’. De todos modos, con la ayuda de Hansika ha quedado una edición decente. Son 7′ que espero ayuden a dar una visión más clara de esta experiencia difícil de expresar en pocas palabras. Mientras sigo enfrascado en el libro prometido, dejo por hoy que la imagen me asista para expresarme mejor.

¡Har Har Mahadev!

Māgha Pūrnimā, el fin de la Kumbha Melā

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Si bien oficialmente la Kumbha Melā 2013 dura 55 días, es decir hasta el 10 de Marzo, la realidad es que para la tradición más clásica la celebración acaba hoy, lunes 25 de febrero. Esto se debe a que es el día de Māgha Pūrnimā, es decir la luna llena del mes hindú de Māgha y, por tanto, su final. A partir de mañana entramos en el mes de Phālguna.

Según la tradición, el especial beneficio de bañarse en la confluencia de los ríos GangāYamunā y el invisible Sarasvatī está maximizado por la posición de los astros en el mes de Māgha. De allí que cada año, en Prayāg, también se realice la llamada Māgha Melā, una celebración idéntica a la Kumbha Melā pero con una afluencia de peregrinos mucho menor.

A pesar de mis lecturas y pesquisas no he podido dar con un número certero de las personas que asisten a la Māgha Melā cada año, aunque lo cierto es, a juzgar por imágenes que pude encontrar, que se trata de un evento que también requiere bastante infraestructura, pues se trata de montar una ciudad de la nada y para millones de personas.

Volviendo a la actual Kumbha Melā, son muchas las organizaciones espirituales y los peregrinos que consideran la luna llena del mes de Māgha como la última oportunidad de tomar un baño auspicioso en las aguas del sangam de Allahabad. De hecho, después del pico máximo de asistentes de este año en Mauni Amāvāsyā (10 de febrero), situado entre 20-30 millones de personas, el número de habitantes de la temporaria ciudad ha ido claramente en descenso.

Vista parcial del sangam, en el día de Mauni Amāvāsyā (10 de febrero), el más multitudinario de todos (la imagen se amplía clicando).

Como ejemplo, el día de Vasanta Pañchamī (15 de febrero), tercer y último día de shahī snāna (‘baño real’), los datos indicaron una afluencia de peregrinos inferior a la prevista. Se habla de que 7 millones de personas tomaron su baño en ese día, en lugar de los 15-20 millones esperados (la previsión y concreción de lluvia para ese día fue probablemente un factor determinante).

De todos modos, por mi experiencia y lo que he visto en directo, me parece muy complicado calcular de forma medianamente certera la cantidad de personas, pero sin duda puedo decir que noté una clara disminución de las multitudes a partir del 11-12 de febrero (aunque siempre seguimos hablando de millones de personas).

Peregrinos bañándose en la fría mañana de Vasanta Pañchamī (15 de febrero), con un cielo encapotado que presagiaba la lluvia que vendría (la imagen se amplía clicando).

Por diferentes informaciones y hechos (como el cierre de campamentos o la partida de personas específicas) supe que después del día de Mauni Amāvāsyā todo comenzaba a menguar y la mayoría de las personas empezaban el éxodo, entre ellos los peregrinos/turistas occidentales. De todas maneras, es recién después del último baño de hoy (Māghī Pūrnimā) cuando la mayoría de los peregrinos restantes dan por concluida la celebración.

Por su parte, los sadhus toman rumbo hacia la ciudad sagrada de Varanasi, lugar donde por tradición celebran Mahashivaratri, la gran noche del Señor Shiva, este año el 10 de marzo, la misma fecha en que oficialmente acaba la Kumbha Melā en Allahabad.

Por tanto, sin muchas de las organizaciones espirituales presentes, sin las ávidas cámaras del periodismo internacional, sin los reverenciados sadhus y sin los variopintos occidentales, la Kumbha Melā comenzará mañana su fase final de despedida.

De una ciudad temporaria construida en base a la fe de millones de devotos, la Kumbha volverá lentamente a ser el lecho medio seco de tres ríos (dos físicos y uno sutil), al menos hasta dentro de doce años. Los que tuvimos la fortuna de estar allí difícilmente lo olvidaremos y, aunque el calendario se deshoje, espero saber mantener para mí la especial vibración de la celebración espiritual más grande del mundo.

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