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Navarātri 2017

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Comienza el otoño según el calendario gregoriano y, casualmente, en la misma fecha de este año 2017 también comienza la festividad hindú de Śarada Navarātri, la celebración otoñal (śarada) de nueve (nava) noches (rātri) en honor a la Madre Divina. Para algunas tradiciones la festividad empieza el miércoles 20 de septiembre con celebraciones preliminares, mientras que para otras el 21 de septiembre es el día inicial.

En cualquier caso, la festividad se prolongará durante nueve noches (con sus días) y acaba el sábado 30 de septiembre. En este décimo día, conocido como Vijaya Daśamī, se celebra con gran dicha la victoria de la Madre Divina, en su feroz forma de Durgā, sobre un demonio que representa la ignorancia, causa raíz de todos los males.

Esta larga festividad hindú es celebrada de diferentes maneras, aunque la mayoría de śāktas, o sea devotos del aspecto femenino del universo, hacen algún tipo de pūjā (ritual) o de ayuno. Yo nunca me he etiquetado como śakta pero desde que conocí a mi maestro Swami Premananda siempre celebro Navarātri con gran devoción interior y, en la medida de mis posibilidades, con acciones exteriores de adoración o purificación.

El cambio de estación es siempre buen momento para hacer algún tipo de dieta desintoxicante y Navarātri nos da la excusa perfecta porque cualquier acción que decidamos hacer es para dedicarla a la gran Madre.

Además de recordar la fecha de celebración de este año quería simplemente compartir la recitación del Devī Māhātmyam (“Glorificación de la Diosa”) también llamado Durgā Saptaśatī (“Los 700 [versos] a Durgā”) o, como en los vídeos de abajo, Caṇḍī Pāṭha (“la recitación de la Feroz”). Es una recitación larga, de 700 versos, que además puede incluir otros textos subsidiarios por motivos rituales y, por tanto, puede durar dos o tres horas. Básicamente, el texto alaba las glorias de la Diosa Durgā.

Hoy no tengo mucho más que decir, más que compartir estos dos vídeos que he recibido como sugerencia del entrañable Bhakti Das, del centro Centro de Yoga Vedanta Sivananda de Barcelona. El primer vídeo es la recitación completa (sampūrṇa) y dura más de tres horas. Para los interesados, es muy didáctico porque marca la subdivisión de los himnos o textos que se van recitando o cantando. Aunque uno no tenga todas esas horas es agradable de escuchar:

El otro vídeo es más corto, solo 55’, y comprende únicamente el texto principal. El estilo de recitación es bien tradicional, está a cargo de paṇḍits de Varanasi y es más difícil para el oído occidental:

Feliz Navarātri

¡Jaya Mahā Mā!

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Māriyamman y el final de Navarātri

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Hoy, 11 de octubre 2016, finaliza el festival otoñal de Navarātri, después de nueve noches de adoración a diferentes aspectos de la Madre Divina. En el décimo día, y en la forma de Durgā Devī, se celebra el triunfo final de la energía (śakti) femenina universal sobre la ignorancia, la oscuridad y la falta de rectitud. Después de diez días de ritual, canto, ayuno o meditación el devoto está listo para que la Madre “aniquile” sus malas tendencias y le ayude a seguir el, a veces arduo, camino del auto-conocimiento.

Personalmente, de todos los festivales hindúes, Navarātri es mi favorito. Es cierto que presto mucha importancia a Mahāśivarātri y a Guru Pūrṇimā pero. quizás por ser celebraciones de solo un día, no logro el mismo nivel de absorción que cuando paso diez días adorando, de una u otra forma, a la Madre Divina. En mi caso, este amor por el aspecto femenino de lo divino fue espoleado por las enseñanzas de mi maestro Śrī Swami Premananda, que más allá de los rituales, ya en su Ashram del sur de la India dio un rol preponderante a las mujeres en la administración y difusión de su misión espiritual.

En mi visita a su Ashram (junto a mis padres), en 2003, Swami Premananda me regaló una pequeña estatua (mūrti) de Gaṇeśa, que era mi deidad favorita, pero también nos dio una bolsa con varias estatuillas de la Madre para nosotros y para repartir entre los devotos argentinos que no habían viajado a la India. Sin pensarlo mucho, yo elegí una imagen de la Madre que destacaba por tener sobre la cabeza  una “capucha” formada por cinco serpientes cobra.

Con el tiempo supe que mi mūrti era Māriyamman, muy popular en el sur de la India, por ser la diosa que tradicionalmente protege de enfermedades como viruela, sarampión, varicela y que, sobre todo, se encarga de aliviar las fiebres altas ya que tiene una “mirada refrescante”. Con la misma función, pero con nombres diferentes, este aspecto de la diosa existe en toda la India y su análoga norteña sería Śītalā, “la fresca”.

Como ya he dicho, lo que distingue iconográficamente a Māriyamman es la capucha de cinco cobras que cubre su cabeza. En sus manos, que suelen ser cuatro, porta atributos relativos a la śakti, como la daga o el tridente (triśūla) y también el tambor (ḍamaru) que se puede relacionar con Śiva ya que, en cierta forma, Māriyamman se considera un aspecto de Pārvatī, la energía femenina de Śiva.

A pesar de que la viruela se considera erradicada oficialmente de la India desde 1980, el culto a Māriyamman no ha decrecido, especialmente en el estado de Tamil Nadu donde es muy popular. Si bien su función de curadora de viruela está obsoleta, las personas que le rinden culto buscan aliviar otras enfermedades y sufrimientos o simplemente recibir alguna bendición, ya sea material o espiritual.

En mi caso, la devoción por Māriyamman nace de mi amor por Swami Premananda que fue quien me regaló la mūrti. En el altar de casa, la figura de Māriyamman ocupa un modesto lugar, relegada por varias mūrtis de Gaṇeśa, śivalingams, fotos de maestros y más objetos de adoración. Además de una foto de Bhuvaneśvarī, la estatua de Māriyamman es la única referencia a la Madre Divina que tenemos en el altar familiar principal y, sin embargo, cada año cuando llega Navarātri, se activa la devoción interior a la Madre y la pequeña estatua se convierte en protagonista por diez días.

Admito que lo canónico sería adorar una imagen de Durgā, que realmente me gusta mucho, pero las vueltas de la vida me han puesto frente a Māriyamman, a quien adoro hace ya muchos años con devoción. Si su rol de protectora contra la viruela está obsoleto y, de todos modos, su gracia se “reactualiza” con diferentes sentidos (y sus devotos siguen creciendo), en mi caso Māriyamman se ha reconvertido en la deidad de Navarātri por excelencia y desde su pequeña forma coronada por serpientes yo vislumbro todos los otros aspectos de la Madre Universal.

Para que la conozcan, dejo una imagen de estas festividades:

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¡Jaya Śrī Ma!

Navarātri 2016 y la Madre

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Cada año, con la llegada del otoño en el hemisferio norte, escribo un breve post sobre Śarada Navarātri, la festividad otoñal (śarada) de nueve (nava) noches (rātri) en honor a la Madre Divina en sus tres energías principales de creación, preservación y transformación. Siempre escribo lo mismo, aunque no por repetitivo deja de ser importante para aquellas personas interesadas en adorar el aspecto femenino de lo Divino.

La gracia de Navarātri es, además, que esa adoración a lo femenino puede ser dividida (especialmente en la tradición del sur de la India) en tres aspectos de la Diosa o DevīDurgā Devī como el aspecto feroz y purificador; Lakṣmī Devī, como el aspecto de prosperidad y sustento; y Sarasvatī Devī como el aspecto de conocimiento y claridad. Tres días con sus tres noches se dedican a cada una de estas formas de lo Divino.

Justo el día antes de comenzar la adoración a las diosas se realiza la ceremonia preliminar (este año 2016 será el sábado 1 de octubre) que, en el sur de la India, consiste en la preparación de múltiples kumbhams o vasijas decoradas ritualmente y llenas de agua, que representan el lugar donde reside la Divinidad durante el festival. Asimismo, se plantan unas semillas especiales que se riegan durante todo el festival y que cuanto más crezcan en los diez días de adoración más auspiciosidad preverán para el devoto.

Las fechas de adoración de las nueve noches/días de Navarātri 2016 son:

  • Adoración a Durgā Devī2, 3 y 4 de Octubre.
  • Adoración aLakṣmī Devī5, 6 y 7 de Octubre.
  • Adoración a Sarasvatī Devī8, 9 y 10 de Octubre.

El décimo día, gran culminación de la celebración, se conoce como Vijaya Daśamī y este año cae el martes 11 de octubre. En ese día se celebra la victoria (vijaya) de la Diosa contra el hasta entonces invencible demonio Mahiṣa, y el simbolismo esencial de este episodio es el triunfo del conocimiento sobre la ignorancia, la vida sobre la muerte, el dharma versus el adharma. Que sea la Diosa quien lleva a cabo esta proeza no es banal y nos alienta a analizar el rol de la energía femenina en este mundo que nos toca vivir.

Leí una cita del yogui Sri Andrei Ram que me pareció adecuada para hoy:

“Todos somos inmigrantes en esta Tierra, excepto aquellos que han realizado que somos hijos nacidos de Ella”

La Diosa es también la Madre, con su furia y su amor, sus enfermedades y su sanación, sus frutos en flor y sus tsunamis. Respetarla, adorarla y ser conscientes de su existencia es respetarnos, adorarnos y ser conscientes de nuestra propia existencia.

Espero que durante los próximos días al menos todos podamos conectar, de una u otra forma, con esa energía maternal universal y rendirnos ante ella.

Para encontrar inspiración comparto el vídeo de esta, para mí, hermosa canción devocional a la Madre:

¡Jai Śrī Mā!

Bhuvaneśvarī, la Madre del mundo

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Aprovechando el impulso energético de Navarātri, ya sobre el final de estas nueve noches de adoración a la Śakti, quiero hablar de un aspecto de la Madre Universal que me gusta por lo que representa y, además, porque es la mūrti (la imagen sagrada) que se adora en el Pūjā Hall (“salón de rituales”) del Sri Premananda Ashram del sur de la India y es también el aspecto de la Madre Divina más enfatizado por Swami Premananda.

Me refiero a Bhuvaneśvarī, que literalmente quiere decir “señora (īśvarī) del mundo (bhuvana)”, y que se puede traducir, tal como hace Swami, como “Madre Tierra”. Mejor vamos directo al grano y veamos que dice Swamiji sobre la Diosa:

Bhuvaneśvarī es la Diosa Tierra y en nuestro Ashram respetamos y adoramos este aspecto de la Madre Divina. Esto es porque consideramos esta Tierra como la Madre Divina. Tomémosla como ejemplo. Ella es tan amable, paciente y tolerante con los seres humanos. Hacemos todo tipo de disparates en su hermoso cuerpo, esta gran Tierra. Ella nos da todo lo que necesitamos para vivir. Nunca deja de darnos pero nosotros, en nuestra insensatez, somos egoístas con todo lo que nos da. No queremos amar a nuestros semejantes, ya sean humanos u otros, de la forma que lo hace ella. Tratamos de quedarnos lo que ella da solo para nosotros.

La Madre Tierra considera a todos los seres vivientes como sus hijos y su amor por ellos es inmenso. Su dharma (“deber”) de amor y compasión ha sido destruido y pervertido repetidamente por la raza humana. Ahora la Madre nos está advirtiendo que tengamos cuidado con no destruirla. La Naturaleza y la Divinidad es el ejemplo más grande de madre. Medita en la Madre Tierra”.

Representación iconográfica tradicional de Bhuvaneśvarī.

En tiempos modernos, en que la palabra yoga toma diferentes nombres y marcas registradas existe un camino denominado green yoga o “yoga verde”, en el sentido de que su hincapié está puesto en desarrollar la conciencia ecológica y tomar acciones al respecto. Esto, como la mayoría de “innovaciones” yóguicas, no es nada nuevo sino que es parte de la gran sabiduría milenaria de yoguis, ṛṣi (rishis) y otros sabios que, no solo en la India, siempre supieron de la importancia de respetar a la Tierra donde todos vivimos.

Swami Premananda, que siempre dijo que “no enseñaba nada nuevo” sino que daba enseñanza tradicional con palabras modernas, simplemente nos muestra con un simple ejemplo como la gran Madre, que ha sido adorada por milenios como ĀdiŚakti (la energía primordial), es también el mismo suelo que pisamos, el aire que respiramos, el agua que nos lava, el alimento que nos nutre, el fuego que nos purifica…

Este aspecto de la Śakti universal tiene una representación iconográfica tradicional que, en el Ashram Sri Premananda, encuentra dos expresiones: la imagen del Pūjā Hall a la que se realiza abhiṣekam cada atardecer desde hace años y la imagen en el templo Sri Premeshvarar del Ashram, que fue instalada en 2014 y es de mayor tamaño, a la que cada día se realiza (junto a las demás mūrtis) una pūjā matutina y otra vespertina.

Ambas imágenes son hermosas y me regodeo en presentarlas públicamente (las fotos se agrandan al clicarlas):

La estatua de Bhuvaneśvarī del Pūjā Hall, decorada al acabar su abhiṣekam.

La estatua de Bhuvaneśvarī del Pūjā Hall, decorada al acabar su abhiṣekam.

Primer plano de la Madre, después de otro ritual, en pleno Navarātri.

Primer plano de la Madre, después de otro ritual, en pleno Navarātri.

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La imagen de Bhuvaneśvarī en el templo Sri Premeshvarar.

¡Qué la devoción a la Madre, en cualquiera de sus aspectos, nos desarrolle respeto y adoración por la Tierra!

¡Jai Jai Mā Bhuvaneśvarī!

La Śakti por Swami Premananda

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Tengo pendiente un post para concluir el relato de mi estadía en Mumbai pero estoy inmerso en la energía del festival de Navarātri (que acaba el 22 de Octubre) y no puedo hacer otra cosa que escribir sobre la Madre Divina. En realidad, hoy quiero compartir fragmentos de charlas dadas por Swami Premananda acerca de la Śakti (Shakti), la fuerza universal, madre de todos y todo, pues me han parecido inspiradores para estos días de celebración, y por supuesto, para todo el año.

Swamiji explica: “Śakti es la antigua palabra sánscrita que significa fuerza o energía divina. Śakti es fuerza. Los átomos fueron creados por medio de esa fuerza. Las piedras, la tierra, el agua, las plantas y los animales, todos fueron creados por la fuerza divina. Fue esta misma fuerza la que creó este mundo y los seres que en él viven. La humanidad fue creada por Śakti.

El hombre, por tanto, puede usar la fuerza divina para experimentar su propia naturaleza espiritual sutil aparte de su naturaleza material densa. Limpiando la mente de pensamientos innecesarios y abriéndola a la Śakti divina, uno puede tener experiencia de esta Śakti (…) Esta experiencia le lleva a uno a conocer su propio Yo superior, ¡que también es Śakti!”

En la misma línea, dice Swami: “Aquello de lo cual emana toda vida es llamado Madre por todos los hindúes. A medida que los primeros pueblos se desarrollaron rindieron culto a la tierra, a los ríos, a los mares y al fuego y se referían a éstos como Diosa Madre. Si vais más allá del nombre y de la forma, la fuerza pura que queda es Śakti (…) Debes entrenarte para comprender y percibir a Śakti, la fuerza divina. La mayoría de las personas no percibe nada porque no puede pensar más allá del nombre y de la forma”.

Imagen de la Madre Divina cubierta de flores después de un ritual.

Imagen de la Madre Divina cubierta de flores después de un ritual.

Swami también dice: “A las características o las cualidades de la Śakti, a menudo se las compara con el gran amor de una madre. El amor de madre es desinteresado, puro y sin fin. Y no obstante, ¿cómo podemos describir adecuadamente la Madre infinita de todo el universo? Es mejor contemplar su grandeza y majestuosidad. Ella es todopoderosa. Ella es inteligencia, conciencia, conocimiento, belleza suprema, absoluta compasión, gloria divina, magnificencia… una lista de infinito esplendor”.

Y agrega: “Recuerda que todo concepto en la existencia está contenido en la fuerza primordial de Śakti. Ella es todo y puede hacerlo todo por ti. No tienes nada que temer ni nada por lo cual preocuparte si adoras a la fuerza Madre. La Madre siempre realiza su trabajo maternal, incluso mucho más que una madre humana”.

Swami Premananda, sin barba y con cabello corto, en el año 1987, haciendo un ritual a la Madre Divina.

“La Madre es total felicidad, pureza, compasión extrema y gracia suprema. Ni siquiera un átomo del universo puede moverse sin su conocimiento. La gracia de la Madre Divina es realmente la energía de lo Supremo, la energía de Dios que da sostén para vuestro progreso hacia la libertad y la felicidad. Más le pides a la Madre y más te acercas a ella, más fácilmente te da su gracia. Para recibirla debes tratar de llenar tu corazón con pensamientos de lo Divino, con luz y verdad.

Necesitas desterrar los sentimientos negativos y permitir a la Madre que more en tu corazón. No des sitio en tu corazón para pensamientos o acciones oscuras. Dedica tu mente y corazón a la plegaria y al servicio espiritual lo mejor que puedas”.

Sobre la plegaria, Swami da un bello ejemplo:

“Oh Madre Divina, eres la única que puede mantenerme verdaderamente feliz de todos estos problemas y preocupaciones. Tú has creado este cuerpo y mi vida. Estoy sufriendo de ansiedad y eso significa que me estás poniendo a prueba. Cuando me siento pacífico y feliz significa que he recibido tu gracia divina… Por favor, acéptame totalmente; por favor elimina mi miedo   y dame sabiduría y paz verdaderas”.

En el Ashram Sri Premananda del sur de la India, todo los atardeceres se realiza una ceremonia de abhiṣekam a la Madre Divina  (en su aspecto de Bhuvaneśvarī) y, al final, se canta el Amman Maṅgala ārati al tiempo que se muestra una lámpara de fuego a la imagen de la deidad. El canto me parece muy bello y sus versos inspiradores, especialmente los finales:

Ādi-Śakti Para-Śakti Om Śakti Om

O sea:

“La energía primordial, la energía suprema, OM es Śakti ”.

Para terminar, comparto entonces una grabación clásica (con quizás 20 años de antigüedad y hecha en el Sri Premananda Ashram), de ese canto que en estos días de Navarātri cobra especial sentido:

¡Om Śakti Om!

Navarātri 2015 y las tres mūrtis

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Con la llegada del otoño al hemisferio norte también llega Śarada Navarātri, la festividad otoñal que dedica nueve (nava) noches (rātri) a honrar a la Madre Divina en sus tres energías principales de creación, preservación y transformación. Las nueve noches se dividen, a su vez, en tres noches dedicadas a cada aspecto de la Diosa universal, empezando por Durgā Devī, la diosa que encarna la destrucción/transformación y que con su energía (śakti) nos purifica y nos ayuda a vivir sin miedo (de ahí su aspecto feroz).

En la siguiente fase se adora a Lakṣmī Devī, la diosa que mantiene y alimenta, y que por tanto provee al devoto con la śakti de la riqueza y la prosperidad, para que pueda vivir en este mundo material y también para que pueda desarrollar cualidades positivas en su camino espiritual.

Los últimos tres días se adora a Sarasvatī Devī, la diosa cuya palabra crea y organiza este mundo, siendo entonces ella la dadora de conocimiento e inspiración para dirigir el intelecto y las emociones hacia la luz de la Verdad.

En relación a las fechas lunares de este año 2015, este proceso quedaría así:

  • Adoración a Durgā Devī: 13, 14 y 15 de Octubre.
  • Adoración a Lakṣmī Devī16, 17 y 18 de Octubre.
  • Adoración a Sarasvatī Devī: 19, 20 y 21 de Octubre.

Después de la novena noche, el décimo y último día de celebraciones (llamado Vijaya Daśamī) es muy importante y la adoración regresa a Durgā Devī en su aspecto de Mahiṣāsuramardinī, la diosa como destructora (mardinī) del terrible demonio-búfalo Mahiṣa, que había vencido previamente a todos los dioses. Este aspecto de la Madre es muy reverenciado porque muestra “la supremacía de la Diosa sobre todos los demás dioses”, ya que la historia explica que su nacimiento tuvo lugar como la suma de la energía de todos ellos que, a su vez, le cedieron sus armas.

Por tanto, Durgā suele tener ocho (o diez brazos) donde ostenta estas poderosas armas. Este año, el día de Vijaya Daśamī cae el 22 de Octubre.

Aunque yo no me considere un exclusivo śākta, “adorador de la Diosa”, sí celebro cada año Navarātri con devoción, especialmente influenciado por mi maestro Sri Swami Premananda, que daba gran importancia a este festival y a la Madre Divina en particular. De hecho, en mi reciente visita al Sri Premananda Ashram, en Tamil Nadu (India), tuve la fortuna de ver y adorar las mūrtis (“imágenes sagradas”) de diferentes aspectos de la Madre que han sido instaladas mediante ceremonia tradicional en el templo Sri Premeshvarar, que es el templo donde se encuentra el Mahāsamādhi de Swami Premananda.

Si bien hay más estatuas (que ya mostraré), hoy quiero compartir las hermosas imágenes de Sarasvatī, Lakṣmī y Durgā Devī, a las cuales se les hace pūjā dos veces por día y que durante este Navarātri seguramente recibirán más devoción de la usual (las fotos se agrandan al clicarlas).

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Sarasvatī Devī

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Lakṣmī Devī

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Durgā Devī, con ocho brazos en este caso.

¡Jaya Jaya Mā!

El festival de Navarātri en 2013

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Navarātri es un festival hindú bianual en honor a la Madre Divina que dura nueve días (nava = nueve; rātri = noche). La Madre Divina es el aspecto femenino de Dios, el cual ha sido adorado desde siempre en numerosas civilizaciones. Según se explica, “los cinco elementos y sus combinaciones son manifestaciones externas de la Madre. La inteligencia, el discernimiento, el poder psíquico y la voluntad son sus manifestaciones internas. Ella es la vida toda del universo, Ella es el poder cósmico que aparece en todas las formas y todos los nombres”.

Para Navarātri existe la celebración de primavera (Vasanta Navarātri) y la de otoño (Sharad Navarātri), las cuales varían en importancia según la zona del país y las preferencias religiosas de cada devoto. Incluso el nombre del festival puede variar, llamándose Durgā pūjā en Bengala o Dussehra (o Dashehra) en partes del norte de la India.

En mi caso, y por influencia de mi maestro Swami Premananda, estoy acostumbrado a celebrar la versión otoñal del festival que, justamente, está ocurriendo en estos días. Como se trata de una celebración basada en el calendario lunar, sus fechas cambian de año en año, siendo el sábado 5 de Octubre el día de inicio en 2013. Las festividades de este año se extienden hasta el lunes 14 de Octubre.

Como ocurre con todas las festividades hindúes, hay diferentes versiones, lo cual no quita, necesariamente, validez a ninguna de ellas. La forma de celebrar Navarātri que me fue enseñada es que, de los nueve días del festival, se le dedican tres días a cada aspecto principal de la Madre Divina.

Los primeros tres días (5,6 y 7 octubre en 2013) se rinde culto a Durgā, que representa la energía de destrucción y transformación, por lo que en estas jornadas se pide a la Madre que nos ayude a destruir nuestras faltas, nuestras tendencias negativas. A purificarnos.

Los siguientes tres días (8, 9 y 10 octubre en 2013) se honra a Lakshmī, la energía de la abundancia y la prosperidad, a cargo de nutrir y mantener la Tierra, para así adquirir cualidades morales y espirituales.

A partir del séptimo día (11, 12 y 13 octubre en 2013) adoramos a Sarasvatī, la energía que representa el verdadero conocimiento, es decir, el conocimiento trascendental. Por tanto, después de la purificación y la adquisición de buenas cualidades, estamos listos para (re)conocer nuestra verdadera esencia, que es divina.

Vijayadashamī

En el sur de la India el noveno día de Navarātri se celebra Āyudha pūjā, también conocida como Sarasvatī pūjā, un día en que todos los utensilios y herramientas, incluyendo libros en el caso de los estudiantes, son ofrecidos a la Madre para que sean bendecidos y fructíferos en el resto del año.

El punto culminante de Navarātri ocurre en el décimo día (14 de octubre en 2013), después de la novena y última noche del festival, y se conoce como Vijayadashamī, es decir el triunfo (vijaya) del décimo día (dashamī). En este día se celebra el triunfo de la luz sobre la oscuridad, del bien sobre el mal. La razón de esto es que en ese día la Madre Durgā mató a Mahishāsura, el invencible demonio con forma de búfalo.

Para lograr esta victoria, Durgā recibió las poderosas armas de todos los devas, lo cual significa que “el único modo en que el aspirante espiritual puede ser victorioso es si reúne toda la fuerza, la energía y el poder de la voluntad para luchar contra las tendencias negativas”.

Por otro lado, y sobre todo en el norte de la India, el día de Vijayadashamī se atribuye más bien al triunfo del príncipe Rāma sobre Ravana, el demonio de diez cabezas, tal como se relata en el poema épico del Rāmāyana (según esta versión Rāma invoca a Durgā antes de la batalla y por eso tiene relación con la Madre Divina).

De hecho, en el almanaque hindi que tengo en casa, el día de Vijayadashamī cae el domingo 13 de octubre. Esto no hace más que confirmar la variedad que toman las celebraciones religiosas en la India.

En cualquier caso, ya sea por mérito de Durgā Mā o del Señor Rāma, lo cierto es que lo que celebramos es la victoria de los valores espirituales sobre las cualidades mundanas. Una victoria que depende de nosotros y, cómo no, del amor incondicional de la Madre, que a través de todas sus manifestaciones nos permite existir y recorrer este misterioso camino de la vida.

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