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5 canciones espirituales de 2014

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Se acaba el 2014 y todo el mundo hace listas con “lo mejor del año”. Sin pretender entrar en el juego de los rankings, y basándome en una “tradición” que comencé el año pasado, mi intención es compartir unas pocas canciones espirituales que me acompañaron durante 2014. Si bien es verdad que no todas fueron publicadas este año (hay dos de 2013), fue recién ahora que llegaron a mis oídos.

Las cinco canciones tienen la particularidad de pertenecer a artistas occidentales que cantan en sánscrito o hindi o también en inglés, combinando mantras tradicionales con ritmos o voces que son más modernos y, por supuesto, más familiares para nuestros oídos occidentales. Que mi elección haya sido ésta no fue premeditado y salió solo. Sin más prolegómenos, vamos a la música:

1. Hari Sundara Nanda Mukunda/One Love por Indra Mantras, que es un proyecto encabezado por el argentino Ignacio Escribano, que es discípulo de Sri Sri Ravi Shankar fundador de El Arte de Vivir. Según ellos mismos lo definen, Indra Mantras “combina sonidos pop, world music, electrónicos y ritmos latinoamericanos”. Efectivamente, lo que más me gusta de este grupo es la fusión de estilos con lo que yo percibo como sinceridad espiritual.

La canción en cuestión (creación del músico indio Dr. Manikantan Menon) está dedicada al Señor Kṛṣṇa (Krishna) y en ella se enumeran algunos de sus diferentes nombres, siempre fuente de alegría para sus devotos. El estilo fusión de Indra Mantras llega aquí a su apogeo combinando ritmo reggae y, finalmente, un mash-up con la hermosa melodía One Love de Bob Marley. Esta canción fue publicada en el 2013 pero su gozosa energía es atemporal:

2. Anandamayi por Brenda McMorrow, que es una popular cantante canadiense de kīrtan a la que ya cité brevemente aquí. Su disco Igniting the Beauty se publicó en 2013 a través de un crowdfunding en el que participé, pero no fue hasta los últimos meses de este año en que le presté especial atención a su contenido. De sus ocho canciones, la dedicada a la famosa santa bengalí Anandamayi Ma es la que más me inspira. Anandamayi Ma es una de las grandes santas del siglo XX y, para esta composición, Brenda se basa en un mantra originalmente dedicado por el maestro Sri Aurobindo a La Madre.

Sobre esto, cuentan que una vez un devoto le mostró a Sri Aurobindo una fotografía de Anandamayi Ma y el maestro dijo que ella estaba en “la consciencia de Saccidānanda” (pronúnciese ‘sacchidānanda’). Esta palabra tradicional describe la naturaleza misma del Ser, que según la filosofía hindú está compuesta por tres aspectos: sat (“existencia absoluta”), cit (“consciencia absoluta”) y ānanda (“bienaventuranza absoluta”). Por tanto, el mantra juega con el nombre de la santa (Anandamayi, es decir, “hecha de Ananda”) y le agrega los otros dos aspectos: Caitanyamayi (pronúnciese ‘Chaitanyamayi’, “hecha de consciencia”) y Satyamayi (“hecha de pura realidad”).

La calma que transmite esta canción, ayudada por un vibrante cello y la profunda voz del músico Adam Bauer, la hacen una de mis favoritas para momentos de relajación.

3. Sri Argala Stotram (selected verses)/Show me love por Krishna Das, el cantante occidental de kīrtan más famoso del mundo. Hace unos meses ya publiqué un post completo sobre esta canción del nuevo disco del cantante, en que se recitan algunos versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

Al devocional barítono de Krishna Das y la envolvente cadencia de los versos se suma un inesperado mash-up con la letra y melodía del hit ochentero I want to know what love is. La razón por la que la pongo en mi lista es que no he parado de escucharla desde abril y, por fin, he encontrado un vídeo con la canción completa (que no sé cuánto durará). Aprovechen:

4. Unity de Sean Johnson and the Wild Lotus Band que son una de mis bandas de kīrtan favoritas, en gran parte por su estilo y también por su imaginativo nombre (“la banda del loto salvaje”). Son un trío de New Orleans y aparte del carismático Sean Johnson (músico, poeta, profesor de yoga…) tienen un bajista de esos clásicos e inmutables, que hace más jazz que kīrtan, y una percusionista que parece sacada de una leyenda celta (se llama Gwendolyn, para que sepan).

Sacaron disco este año (se puede escuchar completo aquí) y en la canción que da título al álbum mezclan tradicionales “mantras de paz” (como el famoso lokāḥ samastāḥ sukhino bhavantu) con poesía (en inglés) del tan de moda místico sufí del siglo XIII Rumi.

En conclusión un himno a la unidad esencial de todas las tradiciones espirituales y, de paso, una canción de buenos deseos para todos los seres.

5. Mata Bhavani de Manu OM, que es el nombre artístico del músico barcelonés Manel Mèlich Solana que ya lleva unos años componiendo y cantando canciones espirituales en el mundo del yoga de Barcelona y cada vez más allá. Este año organizó un crowdfunding (ya ven que esto es lo que se lleva ahora, por suerte) para grabar su último disco titulado Bhakti. Sin ser una autoridad, yo escucho regularmente diferentes personas y grupos occidentales que quieren hacer kīrtan y realmente me cuesta encontrar casos que me parezcan novedosos, espirituales y atractivos. En el caso de Manu OM lo que más me gusta es que él solo, con su guitarra y sus juegos de voz, es capaz de transmitir una vibración muy inspiradora.

La canción que comparto es dedicada a la Madre Divina, el aspecto femenino universal (de hecho, ahora veo, tres de las cinco canciones elegidas son para la Madre). Yo ya conocía la letra, versos tradicionales sánscritos, pero en este caso Manu OM crea una melodía nueva y sorpresiva (uno de sus rasgos característicos), llena de devoción.

¡Les deseo a todos un dichoso y espiritual 2015!

Om Śānti

Swami Premananda sobre la compasión

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Justo después de publicar el post de la semana sobre ahiṁsā, me encontré con un discurso de Swami Premananda sobre la compasión y la práctica de no dañar. Sus inspiradoras palabras podrían ser un gran colofón para mis reflexiones de aquel post aunque, en realidad, son toda una enseñanza en sí misma que creo merece ser leída y absorbida por separado. A continuación un fragmento.

Swami dice:

“Te daré una práctica que, de hecho, es parte integrante de dar servicio. Es una sadhana mental muy útil. Como aspirante espiritual, efectivamente es necesario ayudar a los demás, pero no pienses que sólo tienes que hacer acciones individuales de servicio o dar donaciones para hacer servicio y bien a este mundo.

La ‘amorosa bondad’ es una de las cualidades más elevadas que podemos alcanzar en nuestras vidas. Alcanzar este estado elevado en el interior sería un servicio increíble que impulsaría nuestro trabajo en el mundo más de lo que las acciones podrían hacer.

Hay muchos modos de ayudar a otros seres humanos, animales y plantas. Primero puedes ayudarles mediante oraciones y meditaciones. Durante tu sadhana (práctica) diaria piensa en tu forma o cualidad divina favorita, piensa en tu maestro espiritual con amor puro, piensa en tus relaciones y tus seres cercanos con amor, piensa amablemente en aquellos que viven en tu comunidad y envíales vibraciones amorosas, piensa en los ciudadanos de tu país deseándoles el bien y enviando pensamientos de amor y sabiduría, piensa en todas las personas del mundo y deséales el bien y amor puro.

Finalmente envía todos tus buenos pensamientos al Universo y ora para que todo alcance la liberación y la felicidad definitiva. Si podemos desarrollar esta cualidad en la mente, esto sí que es un gran servicio”.

Swami Premananda

Leyendo las palabras de Swami naturalmente pienso que la práctica espiritual de pedir desde el corazón por el bienestar de todos los seres, en todas partes, encuentra su expresión sintetizada y tradicional en un famoso mantra:

lokāḥ samastāḥ sukhino bhavantu

Cuya traducción bastante literal podría ser:

“Que todos los mundos sean felices”

Y cuando decimos “mundos” nos referimos también, obviamente, a todos los seres que habitan esos mundos, que según la tradición hindú pueden ser tres, siete o catorce, pero ciertamente van más allá del planeta Tierra y se podría resumir, como dice Swami, en “enviar todos tus buenos pensamientos al Universo”, al “todo”; lo cual incluye, como dicen las Escrituras, “lo móvil y lo inmóvil”.

Una gran práctica que, a pesar de ser invisible a priori, sin duda ayuda al mundo, incluso aunque sólo sea para abrir tu propio corazón y hacerte más receptivo al bienestar de lo(s) demás.

Para acabar, el mantra a cargo de la artista Wah!, en una versión moderna que no por ello es menos inspiradora:

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