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Lanzamos Pūraka Project: Inspiración y práctica

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Hace unos dos años tuve el deseo de empezar a grabar largas entrevistas audiovisuales a personas que yo consideraba inspiradoras en el camino del autoconocimiento, con la pretenciosa intención de hacer preguntas más interesantes de las que se suelen hacer. Después de darle vueltas resolví, con más instinto que otra cosa, que las entrevistas debían ser breves, adaptadas a estos tiempos rápidos y que, en realidad, mis preguntas interesantes no eran tantas. La cantidad de información que tenemos a disposición es grandísima, incluso excesiva, por lo que consideré mejor priorizar el aspecto cualitativo. Por ello las preguntas serían solo dos. Siempre las mismas para todos.

La pregunta básica sería, ¿qué inspira o qué ha inspirado a esas personas en su camino? Si los entrevistados son personas inspiradoras para nosotros, conocer esto puede inspirarnos de alguna forma. La inspiración es fundamental pero también necesitamos ponerla en acción, y por ello la segunda pregunta estaría relacionada con compartir una técnica que cualquiera de nosotros pudiera aplicar para ser más compasivos, más felices o estar más calmos. Por tanto, nuestro cuestionario se limita a dos cuestiones: inspiración y práctica.

El proyecto no tiene fines de lucro y su intención es difundir estos mensajes inspiradores con la esperanza de que sean útiles para otras personas que, como nosotros, están buscando respuestas efectivas a los constantes desafíos de la vida. El nombre que le dimos es Pūraka Project, pues la palabra sánscrita pūraka significa “llenado” o “satisfacción” y como término técnico de haṭha yoga remite a la acción de “inhalar”. Es jugando con estas acepciones que pūraka nos pareció un nombre adecuado para un proyecto que desea generar “inspiración”, a la vez que ser “inspirado”.

logo_grande_largoEn agosto de 2016 grabamos la primera entrevista y, desde entonces, han pasado muchos meses de lento trabajo de equipo. Yo solo nunca hubiera podido con esto y tuve la fortuna de que, en el camino, se sumarán otras personas, que además son sensibles, dedicadas y yoguis. En la parte técnica de grabar y editar las entrevistas tenemos un siempre sonriente profesional como Ismael Joyera, y en la parte del diseño de la imagen, el logo y la web a la muy fiable Tere Castillo.

Hoy, después de un año y medio de preparación, podemos lanzar la web de Pūraka Project en español e inglés, con cuatro entrevistas que también están en los dos idiomas. Tenemos más entrevistas ya preparadas que iremos publicando en las próximas semanas y, a la vez, tenemos planes de hacer nuevas entrevistas. Nuestro ámbito de interés es el Yoga, la espiritualidad y el autoconocimiento y aunque tenemos cierta debilidad por la India, también estamos abiertos a ser inspirados por otros territorios y otras disciplinas. Se aceptan sugerencias.

Quiero dar profundas gracias a todos los entrevistados por su disponibilidad y también pedirles perdón por el tiempo que finalmente hemos tardado en lanzar este proyecto. Gracias a ellos, y a todos los intermediarios para lograr las entrevistas, por la confianza en un proyecto que, al inicio, no tenía ni nombre, ni web, ni futuro cierto. Gracias también a quienes participaron de alguna manera en gestar esta idea, especialmente a mi esposa Hansika y al fotógrafo y yogui Fabio Filippi.

Para conmemorar esta fecha quiero compartir con ustedes la primera entrevista que hicimos, al yogui y maestro Sri Andrei Ram, que fue la primera persona en confiar en este proyecto:

Todas las entrevistas se encuentran en la web de Pūraka Project y también en el canal de YouTube de Pūraka Project. Deseo que les gusten e inspiren y que las compartan con otras personas.

El blog en los medios

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No lo puedo evitar. Ya vengo con la cuestión del libro desde hace un par de semanas y no logro cambiar el disco. Sepan entender.

En realidad, el tema del libro me viene rondando desde hace muchos meses, sobre todo con el proceso de corrección y edición. Por otro lado, el proceso de publicación también fue desgastante, porque implicaba trabajar a la distancia, ya que el libro fue impreso en la ciudad de Córdoba, Argentina, mientras yo estaba en Barcelona.

El duro trabajo de seguimiento (y hasta hostigamiento) para con la imprenta cordobesa, fue hecho principalmente por mi madre, por una cuestión de cercanía física, aunque también por motivos de carácter. Quiero decir: en general, a mí me cuesta ser proactivo y necesito algún estímulo exterior para arrancar con las cosas. Mi mamá es más determinada, o al menos, pone en acción la fuerza de voluntad de manera continua, y entonces se encargó de llamar a la imprenta cada día durante tres semanas, para así asegurar la puntual entrega de los doscientos ejemplares del “Diario de viaje espiritual de un hijo de vecino”.

No cuento todo esto sólo para que sepan que todavía soy un “nene de mamá”, sino porque he descubierto (como sospechaba), que una vez publicado el libro, el trabajo que me espera es, al menos, igual de duro que el de la escritura del mismo.

De hecho, estoy viendo que el libro está pasando de ser un ejercicio literario a convertirse en un “ejercicio espiritual”.

Difusión

 

Evidentemente, el hecho de que el libro esté publicado en carne y hueso no garantiza, ni mucho menos, que el libro se difunda, se distribuya, y en última instancia, se venda. Para lograr estos objetivos, es necesario moverse, es decir, trabajar.

En algún impermeable recodo de mi corazón de escritor, perdura la ilusión de que una vez escrito, el libro se venda solo. O sea, se eleve solo; solito se traslade hacia los escaparates de las librerías; también solo lleve su imagen a la mente de los potenciales lectores, creándoles el deseo irrefrenable de leerlo; para finalmente llegar a sus manos, con la ayuda del librero de turno.

Ya sé que es obvio, pero bueno, hay cosas que no se comprenden hasta que se viven tangiblemente.

Por suerte para el libro, mi mamá (mi Agente de Prensa, entre muchos otros cargos), había previsto algunas de estas obviedades, de manera que organizó dos presentaciones públicas del libro. Más allá de mi negación inicial, las presentaciones resultaron ser satisfactorias para mí, y además una forma excelente de poner en práctica la auto-confianza, el coraje y la calma, entre otras tantas aptitudes a desarrollar.

Además de las presentaciones, hubo una ronda por los medios, por supuesto organizada por mis padres. Una ronda mediática que, cómo no, también iba a requerir de gimnasia espiritual.

Desprevenido

En realidad, el primer contacto fue hecho con una buena amiga periodista, Carolina, que trabaja en el canal televisivo de Cemdo, en Villa Dolores.

Allí llegamos una mañana, con Nuria, para grabar mi primera aparición televisiva.

Además de Carolina, estaba Daniel, el periodista que a la sazón me haría la nota. Daniel me hizo sentar en una pequeña mesa redonda, junto a él, y yo me preparé mentalmente para dar mi primera entrevista. Lo bueno, pensé, es que al ser grabada, cualquier gran metida de pata podría ser reparada, si era necesario.

Entonces, Daniel dijo, “Aquí estamos de vuelta, en nuestro programa de la mañana, televisión en vivo, señoras y señores”.

Con mi sagacidad característica, me di cuenta que estábamos saliendo sin filtros al aire, en un programa matinal que yo desconocía, pues había llegado al canal pensando en grabar una breve nota para el noticiero del mediodía.

Obviamente, no fue tan grave. De todos modos, tuve que cambiar el marco mental en un segundo y adaptarme. A este respecto, Swami Premananda dice que el principal motivo por el que nos enfadamos es que los hechos no se adecuan a nuestras expectativas. Cuando algo no sucede de la manera que lo esperábamos, entonces nos ofuscamos o confundimos.

En mi caso, claro, el paso del programa grabado al directo no se puede considerar entre las pruebas más duras para el ser humano, aunque sí me hizo trabajar el aspecto de adaptación a las nuevas condiciones y el abandono de las expectativas.

Es por detalles pequeños como este que hablo de la difusión del libro como un ejercicio espiritual.

Justamente hablando de expectativas, Nuria estaba filmando el backstage del programa con su cámara de mano, luego de haber rechazado gentilmente la invitación del periodista de sentarse en la mesa redonda.

A poco de comenzada la entrevista, el periodista, en un gesto que el mismo calificó graciosamente como “traición”, pidió que las cámaras enfocaran a Nuria y la “instó” a unirse a la mesa. El carácter de extranjera de Nuria, es decir su catalanidad/españolidad, fueron un gancho periodístico demasiado apetitoso para dejarse escapar.

De esta forma, Nuria se tuvo que sentar entre nosotros, para también hablar de sus experiencias en la India, e incluso de las diferencias entre Argentina y España. Esta vez fue ella la que tuvo que adecuar sus expectativas, de camarógrafa escondida a entrevistada televisiva.

De todos modos, hay que aclarar que Nuria, fiel a su estilo, no robó excesiva cámara, y fui yo el que habló más.

Confusión

 

Sin embargo, en la siguiente aparición mediática, el imán de la extranjería volvió a entrar en acción.

Me explico: nuestra siguiente parada fue Radio Champaquí, siempre en Villa Dolores. Allí fue como adelantado mi padre, preparando el terreno mientras Nuria y yo llegábamos desde el canal de televisión.

Una vez en el salón de espera del estudio radial, uno de los locutores nos pidió paciencia, y al rato informó a la audiencia de la futura entrevista. Dijo algo así como, “Después de la pausa comercial hablaremos con la autora del libro”.

Es normal. No es la primera vez que mi raro nombre lleva a confusión a quienes no me conocen. Esto, sumado a la presencia de una chica en la sala, hace que estos errores pasen. Es normal.

Una vez en el aire, el presentador del programa hizo la corrección correspondiente y todos contentos.

Esta vez Nuria se quedó afuera del estudio, sobre todo por miedo a que la forzaran a hablar.

Sin duda, el libro está poniéndonos a prueba a los dos.

Redundancia

 

Al terminar la entrevista, nos dirigimos a Radio Libertad, a una calle de distancia. Allí nos recibieron sin problemas, y otra serie de preguntas y respuestas fue enviada al éter.

Por la noche, un canal de televisión se acercó al lugar de la presentación para hacer una entrevista relámpago, para el noticiero de la noche. A su vez, el canal de la mañana (Cemdo) filmó parte de la charla pública para un futuro noticiero.

Al día siguiente, la reseña de la charla apareció en el diario local, llamado Diario Democracia. Más tarde en la semana, yo visité dicho diario donde también me hicieron una entrevista.

Asimismo, fui recibido en la Radio de Las Rosas, donde se habló de la segunda presentación del libro y otros pormenores.

A este punto, ya se me había hecho más natural responder a distintas preguntas, aunque no siempre estaba listo para las respuestas. Durante estas entrevistas, expliqué varias veces los motivos del libro y su contenido, conté detalles de la India y de mis intereses espirituales; repeticiones todas que además de difundir, me sirvieron para pasar en limpio en mi cabeza cuestiones que ya sabía, pero no necesariamente estaban bien ordenadas para el discurso público.

En algún momento, con infantil auto-conmiseración, pensé que repetir sin cesar las mismas ideas era cansador para mí mismo. Luego pensé que de eso se trata difundir. También pensé que era trabajo y había que hacerlo. Finalmente, pensé que Swami Premananda repite las mismas enseñanzas espirituales, incluso a las mismas personas, desde hace muchos años. Las repite una y otra vez, como si fuera la primera vez.

Si yo quiero ser un digno discípulo de Swami Premananda, si quiero que el libro también me sirva para mejorar espiritualmente; entonces, será necesario, entre otras cosas, que diga mis ideas más de una vez, con o sin micrófonos, pero tratando de mantener la convicción, siendo fiel a mí mismo y a mi obra.

Como un constante ejercicio espiritual.

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