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Como la llama de una vela en un lugar sin viento

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En el haṭha yoga o “yoga físico” hay una postura muy importante llamada sarvāṅgāsana, cuya traducción literal podría ser “postura de todas las partes [del cuerpo]”, ya que, al decir de Sri Dharma Mittra, es “buena para todo”. Justamente por su beneficio integral se la considera como la “madre” o “reina” de todas las poses. Por hábito o búsqueda de simplicidad, muchas escuelas y profesores traducen (yo incluido) sarvāṅgāsana como “postura sobre los hombros”, pero también es muy difundida la traducción de “la vela”.

Durante varios años, escuchando esta definición mientras la practicaba, yo estaba convencido de que se refería a la vela de un barco, supongo que porque la postura completa con las piernas juntas hacia arriba, en una línea recta con el tronco, me hacía pensar de alguna forma en el mástil del barco y en sus lonas al viento… Finalmente, en una conversación hogareña fue mi esposa quien me habló del otro punto de vista, el de vela como “candela”, y entonces empecé a prestarle atención a ese aspecto aunque sin convencerme del todo.

sarvangasana

Hace poco, practicando sarvāṅgāsana con el yogui Sri Andrei Ram, él indicó que la postura, una vez lograda, debía mantenerse inmóvil “como la llama de una vela en una habitación sin viento”. Por primera vez el sentido de “vela” me tocó la fibra.

Supongo que por el hecho de que la forma de la pose deja las piernas libres es muy común ver que los practicantes mueven sus piernas y especialmente sus pies sin razón evidente. A la vez, al tratarse de una postura que incluso muchos principiantes pueden hacer (de forma aproximativa) en su primera clase, quizás no se valora demasiado su obtención (a diferencia de la “postura sobre la cabeza” por ejemplo). Esta aparente facilidad implica, en contraste con las posturas de equilibrio por ejemplo, que no haya especial concentración en las fases iniciales y que el estudiante con frecuencia mueva “la llama de la vela”.

Las enseñanzas del yoga clásico dejan muy claro que aquietar el cuerpo es fundamental para aquietar la mente. Por tanto, la razón última de cualquier movimiento dentro del āsana es inquietud mental y, por ello, los beneficios de la práctica de posturas van más allá del cuerpo físico. Todo esto (más la lista de la compra y el destino de las vacaciones…) lo pienso cada vez que estoy en esa postura, intentando no moverme, y entonces hoy abro la Bhagavad Gītā (VI.19) y encuentro un śloka que siempre estuvo ahí pero que ahora me llama:

yathā dīpo nivātastho neṅgate sopamā smṛtā
yogino yatacittasya yuñjato yogam ātmanaḥ

O sea (en traducción de Swami Nikhilananda):

Como una lámpara que en un lugar sin viento no tiembla”: esa es la imagen usada
por la mente disciplinada del yogui que practica concentración en el Ser.

En el estado ordinario los procesos o modificaciones mentales están siempre funcionando y, como todos experimentamos, cuesta mucho encontrar la unidireccionalidad de la mente, poner la atención fijamente en una única cosa por un periodo más o menos largo de tiempo. La concentración en el ātman, o más literalmente, el “yoga del ātman”, dice la Gītā, es el método para permanecer “al abrigo de las corrientes del aire”, al decir del filósofo Juan Arnau.

Para algunos esa esencia es un punto de luz en el centro del pecho, para otros el silencio interno, para otros el Absoluto, el universo, para otros una flor roja… pero siempre es un único objeto.

¿Y para qué quiere uno estar quieto y no ser movido por el viento?, puede esgrimir el estudiante que hace spinning en sarvāṅgāsana y, con razón, anhela la libertad. La respuesta, muy simple, la da Sri Dharma Mittra: en cuanto la mente deja de estar en un punto, “uno se vuelve consciente de sus problemas y entonces las emociones cambian” y, por ende, el estado mental se agita.

En este sentido, concentrarse en el entrecejo durante la “postura sobre los hombros” es mucho más importante que lograr la perfección técnica del āsana. Después de lo visto, otra posible forma de concentración durante la postura es visualizarse como una llama, imperturbable, en una habitación sin viento.

vela

Practicando esto, como dirían los Yogasūtras (I.14), durante “largo tiempo, sin interrupción y con seriedad”, sin dudas la llama de la mente vacilará cada vez menos y entonces puede que también se empiece a mantener inalterable en lugares con viento, como la calle, el trabajo y la familia, uno de los verdaderos objetivos de todo yoga.

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El beneficio del ritual por Swami Premananda

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En estos días he estado releyendo varios textos de Swami Premananda sobre rituales o pūjā, especialmente sobre el abhishekam, que es el ritual tradicional que enseñaba Swami y que se realiza en su Ashram y en sus Centros alrededor del mundo. Al leer estas enseñanzas me pareció que estaría bien publicar alguna de ellas para tratar de darle actualidad a un tema que, en general, no parece muy popular. En estos tiempos modernos y de tendencia laica, la adoración ritual a una forma de Dios no parece estar de moda.

Swamiji se explica muy bien por él solo, así que sin más introducción comparto la mayor parte de su discurso sobre “el beneficio del ritual”:

“Hay muchas formas de practicar espiritualidad. La mayoría de las prácticas fueron prescritas en tiempos antiguos por almas avanzadas como los medios a través de los que uno puede alcanzar el auto-conocimiento. Actualmente, muchas personas están cambiando y modernizando esos métodos de acuerdo a sus propias ideas y conceptos. En esta época en que todo va tan rápido, las personas esperan que todo en la vida sea fácil. Quieren entendimiento instantáneo y exigen atajos hacia la espiritualidad elevada.

Los antiguos sabios sabían que la búsqueda espiritual seria requiere de una dedicación a tiempo completo y de un esfuerzo continuo. Al aspirante espiritual de hoy en día le cuesta entender que los lentos y seguros métodos tradicionales traen realización verdadera y duradera junto con una fuerte devoción.

En estos tiempos, la mayoría de aspirantes están involucrados en la vida mundana… Sin embargo, esas personas pueden hacer un esfuerzo para involucrase en la vida espiritual de forma profunda y diaria por un breve periodo y así absorber intensa energía espiritual en ese tiempo. ¿Cómo? Utilizando el antiguo método de adoración ritual a una deidad.

Abhishekam a la estatua de Amman (la Madre Divina) en el Sri Premananda Ashram.

Realizada de forma regular, esta práctica trae resultados maravillosos y dominio de la mente. Durante los rituales, la mente está totalmente absorta en lo que estás haciendo de forma práctica con tus manos. Primero, tu mente es limpiada y purificada cuando te preparas para la adoración… Mientras preparas los elementos para usar durante la ceremonia ritual tu mente estará absorta en que no falte nada para la adoración de la deidad.

En la siguiente etapa estarás concentrado en la ejecución del ritual a la deidad, en cualquier forma que tú elijas (Madre Divina, Krishna, Shivalingam…). Después de un tiempo llevando a cabo estas prácticas, absorberás vibraciones divinas. Tu mente estará totalmente involucrada en las acciones del ritual. Tu boca estará cantando mantras antiguos y sagrados que purifican el corazón y estabilizan la mente. La respiración estará controlada siguiendo el ritmo divino, dando paz física y mental… Estos rituales, realizados con un motivo puro, sólo pueden dar buenos resultados.

Ritual a la estatua de Bhairava, en el templo Sri Premeshvarar del Sri Premananda Ashram.

Normalmente sólo piensas en cuestiones materiales. Por ello, puede que sufras de tensión. Algunas personas manifiestan ansiedad, reacciones nerviosas y estrés. En estos casos es especialmente beneficioso cultivar devoción hacia una forma apropiada de Dios y así concentrar la mente de forma completa por entre 15 y 60 minutos al día.

Si puedes vincularte con la imagen, ella puede hacer surgir amor, devoción y dedicación en tu corazón. Cuando sientes que Dios en persona está en la imagen, entonces tu devoción y contemplación se ha vuelto profunda y significativa. Tu adoración ha alcanzado lo Divino. En este mundo loco habrás ganado elevación para el alma.

A esta altura, muchos dicen: ‘Pero Swamiji, sin dudas la meditación es la práctica más elevada…‘ Así es, pero ¿por qué todos asumimos, en nuestra arrogancia, que estamos listos de forma instantánea para lo más elevado? Adorar a Dios con forma es una práctica gloriosa y altamente benéfica, que lleva directamente a la meditación espontánea en una forma de Dios y más allá de lo innombrable, inefable y sin límite.

Abhishekam al Shivalingam que se encuentra en el Mahāsamadhi de Swamiji en el Sri Premananda Ashram.

Cuando uno empieza en el camino espiritual, simplemente sentarse y meditar resulta, con frecuencia, en una mente que se va constantemente hacia afuera. La mente salta de un pensamiento a otro, como un mono de una rama a otra del árbol. El estado mental durante el ritual es inevitablemente de concentración y foco en un punto. El cuerpo y los órganos de los sentidos están en acción pero conectados a la adoración a Dios, mientras que la mente está conectada con el ritual.

Para poder comprender el potencial completo de esta adoración, estos rituales se deben realizar con un espíritu de auto-entrega, como si uno estuviera ofreciendo su propio corazón a Dios. El factor importante es fe e inmersión de la mente en Dios. La Divinidad es una realidad, no un juego. No estamos haciendo estos rituales para meramente obtener belleza exterior o una bonita fotografía. Uno debe purificar mente y corazón para revelar la deidad, el verdadero Ser, que tiene su altar en nuestro interior.

Dios existe en todos nosotros. El objetivo de la espiritualidad es comprender y realmente conocer este hecho. Esta es la meta definitiva de la disciplina de abhishekam“.

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