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¿Por qué Swami?

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En el primer post de este diario de viaje, hace ya cinco meses aproximadamente, he explicado las razones de mi interés e involucramiento con la India y su filosofía espiritual.

A lo largo de las últimas semanas he relatado algunos encuentros con maestros espirituales y santos, lo cual es apenas una ínfima parte de todas las historias que he escuchado durante toda mi vida acerca de los gurús de la India.

Para la visión occidental, ya ha sido dicho, la idea del maestro espiritual no es tan corriente. Sin embargo, para la cultura de la India el tener una persona que enseñe el camino correcto es considerado un privilegio.

Una vez más, no debe tratarse de una persona común y corriente sino de un ser iluminado, es decir alguien que ha llegado a conocer su verdadera esencia y el propósito de la vida.

Es así que la idea de tener un Gurú me parecía totalmente natural. Sin embargo, no había hecho un esfuerzo consciente por encontrarlo y no era algo que me preocupara.

Un maestro espiritual incluso puede no estar vivo actualmente, ya que su enseñanzas son eternas como así también su energía guiadora.

Teniendo tantas opciones, tanto en el pasado como en el presente, más de una vez me he preguntado por qué mi Gurú es Swami Premananda.

Inicio

Más allá de los vericuetos del destino o la providencia, la razón fáctica de mi conocimiento acerca de Swami fue, una vez más, mi tío Murali. Él había conocido a Premananda a inicios de los años ’90 en la India y había sido designado para realizar las traducciones de sus enseñanzas espirituales al castellano.

En el año 2001 Swami Premananda designó a Murali, junto a su esposa Gauri, para convertirse en los coordinadores del primer centro Premananda de Argentina. A la inauguración de este centro fueron invitados mis padres y por consecuencia yo también.

La creación de este centro fue un punto de quiebre en mi relación con la espiritualidad. Después de tanto leer y hablar sobre la práctica espiritual, tenía una oportunidad al alcance de la mano para ponerlo en acción, bajo la guía de un santo viviente.

Es verdad que al inicio, mi asistencia al centro Premananda era motivada más por la influencia de mis padres que por mi propia voluntad. Yo creo que debió pasar más de un año para que mi asistencia a las reuniones semanales del centro fuera por total decisión personal.

Sea como sea, las enseñanzas de Swami se fueron haciendo cotidianas y, sobre todo, su energía, que me fue atrayendo sin que siquiera yo lo buscara o notara.

Siempre me había creído un intelectual o algo así, y la cuestión metafísica o al menos filosófica me atraía y me hacía sentir superior.

Las enseñanzas de Swami Premananda, en cambio, carecen de cualquier barroquismo, de toda retórica filosófica o veleidad literaria. Son enseñanzas simples y directas. Enseñanzas que antes de hablar de iluminación, meditaciones profundas o poderes sobrenaturales, hablan de cómo ser feliz.

Ese fue el click; que alguien me dijera como ser más feliz, siempre relacionado con la espiritualidad.

Por supuesto que Swami recomienda meditar y dice que es la práctica más elevada, pero no pretende que alguien que nunca medita, se siente tres horas por día con los ojos cerrados y las piernas cruzadas, para sólo pensar en el dolor de espalda que esto le provoca.

Con la intención de purificar la mente, de llevarla hacia pensamientos más elevados, que implican pensar menos en uno mismo y más en Dios o en el prójimo, Swami propone realizar rituales tradicionales de la India y mucho servicio social, como así también los cantos devocionales.

La cuestión es que después de asistir por más de dos años al centro Premananda de Villa Carlos Paz en Argentina, mi forma de ver el mundo había cambiado y mi forma de vivir también. Fue entonces cuando emprendí mi primer viaje hacia a la India.

Swami Premananda en el Ashram en 1998

El complot

Hasta este punto todo puede sonar lindo, pero hay un detalle que, al menos en principio, choca a todos aquellos que entran en contacto con Swami Premananda.

A saber, Swami está en prisión desde el año 1994 hasta el día de hoy. Es decir, Swami está preso, condenado por dos crímenes: violación y asesinato.

Primero que nada debo aclarar que yo, como todos los devotos o amigos espirituales de Swami, creo que él es inocente.

Explicar esto a veces es difícil, pero expondré algunos hechos para orientar.

A principios de noviembre de 1994, una joven que creció en el orfanato del Ashram de Swami, junto a otro residente del Ashram, partieron hacia la ciudad de Chennai en compañía de dos hombres: un norteamericano que había querido ser ordenado renunciante (sannyasin) pero al que Swami no dio iniciación y un indio, conocido por sus problemas de alcoholismo y drogadicción, que estaba disgustado con Swami por que no le había dado su bendición para casarse con una devota extranjera.

Debido a que a los dos primeros se les había prometido una recompensa material substancial, se encaminaban a una entrevista con la prensa para decir una serie de mentiras contra Swami Premananda.

La joven dijo a la prensa que había sido violada por Swami Premananda  en el Ashram seis años antes y el otro residente dijo haber sido testigo de ello. El artículo apareció en el periódico antes de cualquier denuncia policial, que fue sólo hecha dos semanas después, agregando que Swami había abusado de muchas otras chicas del Ashram.

El periódico amarillista “The Indian Express” fue quien publicó la noticia por primera vez, ya que diarios más serios como el “Times of India” se habían negado. Sin embargo, después de la primera publicación muchos otros periódicos se hicieron eco de la noticia, viendo la oportunidad de lucrar con ella.

Durante las siguientes semanas los periódicos del estado de Tamil Nadu estuvieron saturados de artículos difamatorios sobre Swami Premananda, lo que inevitablemente llevó a crear una opinión pública desfavorable. Esta opinión desfavorable se canalizó en un llamado público para arrestar a Swami Premananda e incluso quemar su retiro espiritual.

Entonces, el asunto alcanzó tal nivel que el primer ministro de Tamil Nadu puso el caso en manos del Departamento de Investigación, que inmediatamente envió oficiales armados al Ashram para arrestar a los supuestos culpables (Swami Premananda y seis personas más) sin ninguna investigación previa, más allá de las noticias en los medios.

Los cargos

Ante la incapacidad de obtener evidencia en contra de Swami, un día después de la primera irrupción en el Ashram, la policía regresó para llevarse con ellos a 20 chicas del orfanato, que no habían hecho ninguna denuncia, y que fueron llevadas a la estación policial de un pueblo cercano.

Una vez allí, las chicas, fueron obligadas a quitarse sus ropas para pasar un supuesto test de virginidad y luego fueron tratadas con violencia y amenazas.

Por un lado, el código criminal de la India explica que para ningún tipo de investigación o interrogatorio puede una mujer ser llevada fuera de su residencia. Por otro lado, teniendo en cuenta lo que culturalmente significa ser mujer en la India, ser desnudado en público es todavía más grave que en Occidente.

Además, las chicas, que tenía no más de 16 años, fueron golpeadas hasta que accedieron a firmar una declaración en que acusaban a Swami Premananda de haberlas violado. También les hicieron firmar hojas en blanco donde luego se podría escribir lo que fuera necesario. Sin embargo, esto no fue suficiente. Las chicas fueron luego llevadas a un “hogar para destituidos” en Chennai, donde fueron mantenidas por dos años y cuatro meses, hasta la fecha del juicio, sin permiso para ver a nadie.

Cuando en el juicio ellas alegaron que la declaración firmada había sido forzada con violencia, los jueces consideraron que esa violencia había sido necesaria para evitar el “lavado de cerebro” que Swami les había hecho a las chicas, y debido al cual no querían acusarle.

El segundo cargo que enfrenta Swami es el de haber asesinado a un residente del Ashram que había sido confiado por su misma familia a manos de Swami. Este residente tenía problemas mentales y murió por causas naturales en el año 1991. De hecho, su cuerpo fue enterrado en las tierras del Ashram en presencia de muchas personas.

Swami Premananda en el Ashram en el año 2000

Razones

Desde el arresto hasta el día de hoy a habido juicios, apelaciones, testigos y pruebas. Los hechos objetivos parecen indicar muchas irregularidades en el caso y en la investigación y entonces sorprende ver que Swami siga en la cárcel después de 14 años cuando la mayoría de los testigos se han retractado y las pruebas de la fiscalía se reducen al testimonio de dos personas.

Al parecer hay dos formas de ver estos eventos y la situación particular de Swami.

Una es la mirada que se da desde la perspectiva mundana y que explica lo que sucede por la alta corrupción de la policía y la justicia de la India; por la presión que la opinión pública, malformada por medios de comunicación en pos de lucro, ha impartido sobre la dirigencia política; por el miedo de esa dirigencia a perder votantes si actúan de otra forma.

La otra visión es que la que fomenta el mismo Swami Premananda y que consiste en afirmar que todo es un plan de la Divinidad; es decir que su presencia en la cárcel tiene un motivo.

A este respecto, la cárcel de máxima seguridad de la ciudad de Cuddalore donde Swami se encuentra, ha sufrido un gran cambio desde que él está allí.

La mayoría de los presos se han convertido en devotos de Swami y el Superintendente de la prisión está más que feliz con lo pacífica que se ha vuelto la cárcel. Incluso, algunos de los guardacárceles le piden consejo personal a Swami.

Asimismo, Swami siempre resalta que los líderes espirituales de todas las épocas han tenido enemigos y han sufrido ataques. Swami explica esto diciendo que siempre hay personas muy apegadas a lo material que temen perder algo cuando escuchan hablar de espiritualidad.

Para muestra: Buda fue envenenado, Mahoma tuvo que exiliarse, Krishna nació en la cárcel, y por supuesto, todos conocemos la historia de Jesucristo.

Personal

Es evidente que yo creo en la inocencia de Swami Premananda y mi presentación de los datos está sesgada por ello.

Cuando todo esto sucedió allá por 1994 yo ni siquiera sabía de Swami, y por ende no puedo dar una versión en primera persona.

De hecho, es muy entendible que personas ajenas que sólo conocen la historia a través de los medios, crean en esa información sin filtrarla.

A este respecto, seguramente muchos argentinos conocen el caso del Pastor Jiménez, un pastor evangelista bastante mediático que fue acusado de fraude y enviado a prisión.

Una vez viendo en televisión algún informe sobre este hombre, alguien me preguntó si era culpable o no, y yo contesté “Sí”; y ante la pregunta “¿Cómo lo sabes?”, mi respuesta fue automática: “Porque salió en todos los medios”.

Para entonces yo ya conocía a Swami, y sólo un segundo después de dar esa respuesta me di cuenta de lo peligroso de ella.

Con esto no quiero decir que el Pastor Jiménez sea inocente; la verdad no tengo ni idea.

Lo único que quiero decir es que es normal que tantas personas se hayan puesto tan fuertemente en contra de Swami con sólo verlo o leerlo en los medios.

Es por eso que yo también pongo la otra versión de los hechos al alcance de los lectores, en este caso.

Para tener todos los detalles de este caso tan complejo que yo he resumido en estas líneas se pueden dirigir a www.liberen-a-premananda.org (en castellano) o www.justice-for-premananda.org (en inglés)

Swami Premananda en el Ashram

Si bien mi versión no fue creada estando sincrónicamente en el lugar de los hechos, conozco muchas personas que sí estuvieron y conozco sus historias al respecto. Pero sobre todo, conozco a Swami Premananda, su Ashram y su Misión, y estoy totalmente convencido de que todas las acusaciones son falsas.

Asimismo, cuando supe de Swami, al inaugurarse el primer centro de Argentina, también supe que estaba preso y de todas las acusaciones. Por lo que recuerdo eso no me hizo dudar en tomarlo más o menos en serio.

Quizás haber escuchado y leído tantas historias de las difíciles vidas de santos y místicos, hizo que la situación de Swami me pareciera normal.

De todo esto, con lo que yo siempre me quedo es con la actitud y el ejemplo de Swami Premananda. Nada de todo esto lo ha desalentado. Su misión, su orfanato, y sus actividades siguen funcionando. Dedica la mayor parte del tiempo que está en la cárcel a responder de manera personal las miles de cartas de devotos que le llegan cada mes.

Él siempre está sonriente y repitiendo “La verdad triunfará”.

Swami Premananda es un vivo ejemplo de lo que es estar siempre feliz, y eso es precisamente lo que en su momento me inclinó hacia sus enseñanzas y su guía.

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  1. También creo en la inocencia del Swami.

    Responder
  2. Es increíble ésta historia. Definitivamente quienes somos para juzgar, sin embargo muchas veces el ser humano se ciega en seguir su verdad o la verdad de otros. Éste escrito me sustenta la importancia de seguir al gurú interno y seguir el camino de guías espirituales en discernimiento y conciencia.
    Namaste

    Responder
  3. Hola, gracias por tu web y toda la información que pones en ella.
    ¿Sabes la hora de nacimiento de Swami Premananda?… la fecha de nacimiento es 17 de Noviembre de 1951 en… ¿Sri Lanka? Quisiera comprobar ciertos aspectos de su vida, entre ellos el complot. Se ve muy fácilmente en la carta natal.

    Gracias por todo.
    Namasté

    Responder

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