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Archivo del Autor: Naren Herrero

El beneficio del ritual por Swami Premananda

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En estos días he estado releyendo varios textos de Swami Premananda sobre rituales o pūjā, especialmente sobre el abhishekam, que es el ritual tradicional que enseñaba Swami y que se realiza en su Ashram y en sus Centros alrededor del mundo. Al leer estas enseñanzas me pareció que estaría bien publicar alguna de ellas para tratar de darle actualidad a un tema que, en general, no parece muy popular. En estos tiempos modernos y de tendencia laica, la adoración ritual a una forma de Dios no parece estar de moda.

Swamiji se explica muy bien por él solo, así que sin más introducción comparto la mayor parte de su discurso sobre “el beneficio del ritual”:

“Hay muchas formas de practicar espiritualidad. La mayoría de las prácticas fueron prescritas en tiempos antiguos por almas avanzadas como los medios a través de los que uno puede alcanzar el auto-conocimiento. Actualmente, muchas personas están cambiando y modernizando esos métodos de acuerdo a sus propias ideas y conceptos. En esta época en que todo va tan rápido, las personas esperan que todo en la vida sea fácil. Quieren entendimiento instantáneo y exigen atajos hacia la espiritualidad elevada.

Los antiguos sabios sabían que la búsqueda espiritual seria requiere de una dedicación a tiempo completo y de un esfuerzo continuo. Al aspirante espiritual de hoy en día le cuesta entender que los lentos y seguros métodos tradicionales traen realización verdadera y duradera junto con una fuerte devoción.

En estos tiempos, la mayoría de aspirantes están involucrados en la vida mundana… Sin embargo, esas personas pueden hacer un esfuerzo para involucrase en la vida espiritual de forma profunda y diaria por un breve periodo y así absorber intensa energía espiritual en ese tiempo. ¿Cómo? Utilizando el antiguo método de adoración ritual a una deidad.

Abhishekam a la estatua de Amman (la Madre Divina) en el Sri Premananda Ashram.

Realizada de forma regular, esta práctica trae resultados maravillosos y dominio de la mente. Durante los rituales, la mente está totalmente absorta en lo que estás haciendo de forma práctica con tus manos. Primero, tu mente es limpiada y purificada cuando te preparas para la adoración… Mientras preparas los elementos para usar durante la ceremonia ritual tu mente estará absorta en que no falte nada para la adoración de la deidad.

En la siguiente etapa estarás concentrado en la ejecución del ritual a la deidad, en cualquier forma que tú elijas (Madre Divina, Krishna, Shivalingam…). Después de un tiempo llevando a cabo estas prácticas, absorberás vibraciones divinas. Tu mente estará totalmente involucrada en las acciones del ritual. Tu boca estará cantando mantras antiguos y sagrados que purifican el corazón y estabilizan la mente. La respiración estará controlada siguiendo el ritmo divino, dando paz física y mental… Estos rituales, realizados con un motivo puro, sólo pueden dar buenos resultados.

Ritual a la estatua de Bhairava, en el templo Sri Premeshvarar del Sri Premananda Ashram.

Normalmente sólo piensas en cuestiones materiales. Por ello, puede que sufras de tensión. Algunas personas manifiestan ansiedad, reacciones nerviosas y estrés. En estos casos es especialmente beneficioso cultivar devoción hacia una forma apropiada de Dios y así concentrar la mente de forma completa por entre 15 y 60 minutos al día.

Si puedes vincularte con la imagen, ella puede hacer surgir amor, devoción y dedicación en tu corazón. Cuando sientes que Dios en persona está en la imagen, entonces tu devoción y contemplación se ha vuelto profunda y significativa. Tu adoración ha alcanzado lo Divino. En este mundo loco habrás ganado elevación para el alma.

A esta altura, muchos dicen: ‘Pero Swamiji, sin dudas la meditación es la práctica más elevada…‘ Así es, pero ¿por qué todos asumimos, en nuestra arrogancia, que estamos listos de forma instantánea para lo más elevado? Adorar a Dios con forma es una práctica gloriosa y altamente benéfica, que lleva directamente a la meditación espontánea en una forma de Dios y más allá de lo innombrable, inefable y sin límite.

Abhishekam al Shivalingam que se encuentra en el Mahāsamadhi de Swamiji en el Sri Premananda Ashram.

Cuando uno empieza en el camino espiritual, simplemente sentarse y meditar resulta, con frecuencia, en una mente que se va constantemente hacia afuera. La mente salta de un pensamiento a otro, como un mono de una rama a otra del árbol. El estado mental durante el ritual es inevitablemente de concentración y foco en un punto. El cuerpo y los órganos de los sentidos están en acción pero conectados a la adoración a Dios, mientras que la mente está conectada con el ritual.

Para poder comprender el potencial completo de esta adoración, estos rituales se deben realizar con un espíritu de auto-entrega, como si uno estuviera ofreciendo su propio corazón a Dios. El factor importante es fe e inmersión de la mente en Dios. La Divinidad es una realidad, no un juego. No estamos haciendo estos rituales para meramente obtener belleza exterior o una bonita fotografía. Uno debe purificar mente y corazón para revelar la deidad, el verdadero Ser, que tiene su altar en nuestro interior.

Dios existe en todos nosotros. El objetivo de la espiritualidad es comprender y realmente conocer este hecho. Esta es la meta definitiva de la disciplina de abhishekam“.

Govinda, George Harrison y la Brahma-Saṁhitā

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Mis clases semanales de sánscrito en la Universitat de Barcelona impartidas por la Dra. María Elena Sierra siempre son una fuente de inspiración para este blog y sus contenidos. De hecho, la semana pasada estuvimos recitando un texto tradicional llamado Brahma-Samhitā, que es especialmente venerado por una rama del vaishnavismo, la fracción del hinduismo que adora a Vishnu como el Absoluto.

Esta rama del vaishnavismo, de nombre Gaudīya sampradāya, adora a Vishnu en su aspecto de Sri Krishna y su exponente más conocido en occidente es la organización ISKCON, popularmente conocidos como los Hare Krishna.

La historia de la Brahma-Samhitā es muy atractiva porque se considera una escritura antigua que estaba desaparecida y que fue encontrada en el siglo XVI por el santo y místico bengalí Sri Chaitanya Mahāprabhu, en un templo de Kerala, durante su peregrinación por el sur de la India. En realidad, se dice que lo que encontró Sri Chaitanya fue apenas un manuscrito con el capítulo 5 de un texto mucho más extenso que, ese sí, continúa perdido.

La particularidad del texto es que, en él, se explica que el dios Brahmā considerado el creador del universo, recibe un mantra y la inspiración divina de parte del Señor Krishna, para así poder cumplir con su rol creativo. De hecho, cerca de la mitad de las 62 estrofas con que cuenta el texto son loas y oraciones de Brahmā para Krishna, que se presenta aquí como el “ser primordial”.

Este texto es toda una “declaración de intenciones” de la filosofía vaishnava y no es casual que el dios creador dependa, en realidad, de la gracia e inspiración de Sri Krishna.

Justamente, el mantra que se repite como “coletilla” durante esta letanía de alabanza es siempre:

govindam ādi-purusham tam aham bhajāmi

Cuya traducción literal podría ser:

“A Govinda, la persona original, a él yo adoro”.

Govinda es un nombre de Krishna en su rol de pastor de vacas, que significa “el que encuentra a las vacas”.

Más allá de su sentido original, este mantra trascendió los límites vaishnavas y cobró fama merced a una canción producida y arreglada por George Harrison en 1970, de título Govinda. Como es sabido, de los cuatro Beatles, Harrison fue quien más interés mostró por la filosofía hindú y, eventualmente, se involucró activamente con el movimiento Hare Krishna.

De hecho, la canción Govinda fue grabada en colaboración con el templo Radha Krishna de Londres, con quienes un año más tarde (1971) publicaría un disco llamado simplemente The Radha Krsna Temple, en el cual aparece otra vez Govinda junto a otras oraciones y mantras tradicionales.

Si bien la versión producida por Harrison era moderna y acorde a los tiempos, fue también muy respetuosa con la tradición hindú. Al punto de que el fundador de ISKCON, Swami Prabhupāda, pidió que la canción fuera puesta al inicio de las adoraciones diarias en todos los templos Hare Krishna del mundo. De hecho, la voz principal de la canción es femenina y pertenece a una devota llamada Yamuna, mientras que Harrison se limita, al parecer, a tocar la guitarra y el harmonio.

De todas formas, gracias a la participación de Harrison, esta canción devocional llegó a estar en el puesto 16 del ranking de sencillos del Reino Unido y como resultado el mantra pasó a la fama. En la canción también aparecen completas las estrofas 30 y 32 de la Brahma-Samhitā.

Después de tanta explicación aquí va la canción:

Para aquellos que quieran escuchar una versión más tradicional, aquí está la recitación de la Brahma-Samhitā a partir de la estrofa 29:

Y si alguien quiere leer el texto original completo y en sánscrito (con traducción al inglés), puede clicar aquí.

Finalmente, y sabiendo que este blog tiene lectores de todos los tipos, comparto una canción moderna del grupo “yóguico-electrónico” norteamericano EarthRise Soundsystem, en que hay DJ’s, raperos y baile, y sobre todo un estribillo que, a esta altura, no hace falta especificar:

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Sri Argala Stotram por Krishna Das

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Hoy (31/03/2014) comenzó Basanta Navarātri, la versión primaveral (en el hemisferio norte) de la festividad de nueve noches en honor a la Madre Divina. Esta misma festividad existe en otoño y se conoce como Sharad Navarātri que, como una vez expliqué, es la que yo más celebro.

De todos modos, y muy oportunamente, hace unos días que estoy escuchando con embeleso una canción dedicada a la Madre que está en el nuevo disco del cantante norteamericano de kīrtan Krishna Das. En realidad, este nuevo disco, llamado Kirtan Wallah, tiene fecha de lanzamiento pública para el 15 de abril, pero yo ya lo tengo por haber participado en la campaña de crowdfunding que se organizó para financiarlo. Una de las ventajas de apoyar la auto-gestión y la industria alternativa.

No voy a reseñar el disco, sino que voy a ir directo a la canción que nos compete y que, para mí, es la mejor del disco (al menos, por ahora). Su título oficial es Sri Argala Stotram (selected verses) / Show me love, y como indica su nombre se trata de algunos de los versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

De hecho es uno de los muchos himnos y oraciones que se recitan antes de recitar el Devī Māhātmya, el texto (de 700 versos) más importante de los adoradores de Shakti, o la energía divina femenina.

La palabra sánscrita argala puede significar “obstrucción” y en este himno, justamente, se le pide a la Madre que quite cualquier impedimento y nos otorgue beneficios mundanos y también espirituales. El stotram en su versión original tiene un “estribillo” que se repite en casi todos los pareados y dice:

rūpam dehi jayam dehi yasho dehi dvisho jahi

Una traducción posible y bastante literal sería:

“otorga forma, otorga victoria, otorga fama, elimina lo hostil”.

La traducción está abierta a variadas interpretaciones y, sobre esto, Krishna Das explica que cuando se dice “forma”, lo que se le pide a la Madre es que “ella misma se nos dé”, lo cual sería un pedido espiritual. A la vez, la palabra rūpa también puede querer decir “belleza, esplendor, gracia”, y entonces depende del devoto si esas cualidades las pide en el plano material o el espiritual.

Para los interesados y estudiosos de la lengua sánscrita, en el verso hay dos imperativos de segunda persona del singular cuyas formas son llamativas: ‘dehi‘ de la raíz (“dar, otorgar’”) y ‘jahi’ de la raíz han (“matar, golpear, apartar”).

Lo que quería contar, en realidad, es que la canción no contiene únicamente un stotra sánscrito sino que hace un mash-up con las letras de una canción pop de los años ’80. Por eso también se titula Show me love.

Yo tengo poco oído musical, así que fue sólo después de escuchar el kīrtan varias veces que me di cuenta de esto y le pregunté a Hansika de dónde salía esa letra en inglés. Ella, que es muy versada en el archivo musical ochentero, no tardó en encontrarme la respuesta.

Luego descubrí que toda esa investigación había sido innecesaria, pues en la página web de Krishna Das ya viene toda la explicación, sobre todo como ejemplo de cómo su música es una gran mezcla de la tradición hindú y de sus raíces norteamericanas de rock y country.

Por si lo quieren saber, la canción en cuestión se titula I want to know what love is, es de 1984 y pertenece a la banda Foreigner. Quizás este grupo no les suena mucho pero les aseguro que todos hemos escuchado la canción. Para confirmarlo, aquí está:

Lo que toma Krishna Das de esta canción es su estribillo:

I want to know what love is /
I want you to show me /
I want to feel what love is /
I know you can show me /

Literalmente: “Quiero saber lo que es el amor / quiero que me lo muestres / quiero sentir lo que es el amor / sé que tú puedes mostrármelo”.

Además de la letra, el kīrtan tiene una melodía muy reminiscente, aunque no igual, a la original canción pop.

El punto de vista

Todos ya sabemos que una misma cosa puede variar según el punto de vista y la actitud. Así, al escuchar la canción de Krishna Das, esos versos empalagosos y trillados de una balada ochentera se convierten en una letra bonita y llena de significado.

Por supuesto, los arreglos musicales del kīrtan, el profundo barítono de Krishna Das, las voces corales y la bien lograda superposición entre el sánscrito y el inglés hacen que la canción sea hermosa en sí misma; pero la magia también está en que esos versos desgastados ahora son dirigidos a la Divinidad. Y eso cambia todo el panorama.

En mi caso, disfruto de saber que aquellas palabras vaciadas de sentido ahora están siendo bien dirigidas y entonces vuelven a tener sentido.

¿Quién, sino la Madre Divina, que ama a todos los seres independientemente de sus actos, puede enseñarnos lo que es el amor? ¿Quién, sino la Madre que nos nutre física, energética, terrenal y espiritualmente, puede mostrarnos el verdadero amor?

En el librillo del disco, Krishna Das dice sobre este aspecto de la Madre: “Uno en realidad no le está pidiendo a la Diosa ‘cosas’ materiales. Es Su naturaleza el darnos y proveernos… simplemente estamos reconociendo la naturaleza benévola y compasiva de Su Ser”.

Para los más conservadores, aquí comparto dos versiones tradicionales del Sri Argala Stotram, una recitada:

Otra cantada:

Para los que después de tantas alabanzas están desesperados por escuchar la versión de Krishna Das, les informo que hasta que no salga el disco no creo que la canción esté al completo en internet. Al menos no la he encontrado.

Como consuelo existe un vídeo oficial con una versión breve del kīrtan en que se puede vislumbrar lo que he explicado:

Y a sabiendas de que me odiarán por crear tanta expectativa y no cumplir, me retiro cantándole a la Madre: “otórgame gracia, otórgame victoria, otórgame gloria, elimina la hostilidad”.

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El Mahābhārata completo en español, por primera vez

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En este blog ya hemos hablado del Mahābhārata, el gran poema épico de la India atribuido al sabio Vyāsa, sobre todo en referencia a su versión española en cómic a cargo del artista Gol y el editor Álvaro Enterría. Mientras esperamos el tercer y último tomo de esta versión de la obra tan amena y, a la vez, trabajosa, nos enteramos de que en Argentina se está editando, por primera vez, el Mahābhārata al completo en español, en prosa.

Hasta ahora, las versiones que pueden leerse en español son resúmenes de la obra original, que es uno de los poemas épicos más extensos del mundo. En concreto, el Mahābhārata tiene 200.000 versos, lo cual equivale a ocho veces La Ilíada y La Odisea juntas para darnos una idea y comparar con épicas conocidas por todos.

De todos modos, como dato novedoso para mí, se dice que la composición épica más extensa del mundo no es el Mahābhārata (como muchas veces se escucha), sino El cantar del rey Gesar que es una colección de cuentos tibetanos sobre un héroe llamado justamente Gesar.

En cualquier caso, la magnitud del Mahābhārata ha implicado que la forma habitual de abordarlo sea leer un resumen de su historia principal, que a la vez tiene muchas sub-historias que generalmente son dejadas de lado. La versión completa del Mahābhārata existe en inglés desde el año 1896, debido a que un editor bengalí encargó al traductor Kisari Mohan Ganguli que haga una buena versión para que los occidentales (sobre todo los ingleses) se dieran cuenta de la sabiduría que tenían los indios y, quizás así, los comprendieran y trataran con más respeto.

Ganguli tardó trece años en terminar su trabajo, que era mayúsculo y la versión inglesa se convirtió en un clásico, como era de esperar. Es basándose en esta edición clásica y completa de la obra, que ahora se realiza la traducción al español. Los artífices detrás de la nueva gesta pertenecen a Editorial Hastinapura, de Argentina, que publican el Mahābhārata en español en doce tomos, “tras nueve años de preparación y cinco años de edición”.

El viernes 20 de marzo de 2014 se presentaron los seis primeros tomos de la obra en la Casa del Tíbet de Barcelona. A cargo de dicha presentación estuvo el profesor Gustavo Canzobre, venido especialmente de Argentina para estos menesteres. Si bien el profesor no es el traductor de la obra, él es uno de los fundadores de la editorial y conoce los detalles del trabajo.

En realidad, más que una presentación de libro se trató de una conferencia sobre “como los mitos y símbolos de India reflejan la cosmovisión hindú”. Un tema muy interesante, y muy bien explicado, aunque yo me quedé con un poco de ganas de saber más entretelones de la edición del Mahābhārata.

Detalles técnicos

Lo que puedo contar es que se presentaban los seis primeros tomos porque es hasta donde la editorial ha publicado. Al tratarse de una obra tan ingente, van publicando los tomos de forma espaciada. De todos modos los 12 tomos ya están traducidos y listos, aunque aún no publicados. No hay prisa, cada tomo tiene unas 700 páginas y hasta que lleguemos al sexto ya habrá salido el séptimo, supongo.

El traductor de la obra es el licenciado Hugo Labaté, a quien va la mayor parte del mérito. Como he dicho, la traducción ha sido hecha del inglés al español, lo cual para mí es una pequeña desventaja, pues lo ideal sería del original sánscrito al español. Esta cuestión no quita que la obra valga mucho la pena y, de hecho, un par de personas de criterio espiritual y literario muy fiable me han hablado bien de esta edición.

Por otra parte, lo que diferencia a esta versión en español de la edición inglesa de Ganguli es un cuerpo de notas (más de 500 por tomo) preparado especialmente para el español por el Ing. Agustín Balbonín “con el objetivo de introducir al lector occidental y moderno en la temática y los personajes de la obra”. Asimismo, esta edición tiene “separación temática” para simplificar la ubicación de diferentes partes de la historia y hacer más amena la lectura.

La mala noticia es el precio de cada tomo, que ronda los 60€, lo cual es entendible dada la cantidad de páginas y la calidad de la encuadernación en tapa dura. La otra mala noticia es que no es un libro fácil de conseguir en España y no está en librerías, pues claramente no es un libro muy “comercial”, al menos en este formato. En cuanto a la distribución, los lectores argentinos lo tienen más fácil y también, quizás, los latinoamericanos en general.

Por ahora, la forma principal de conseguirlo en España es a través de una distribuidora llamada Alfaomega S.L., con sede en Madrid. Si alguien lee esto a tiempo y tiene la posibilidad, en la Casa del Tíbet de Barcelona todavía podrían tener algunos libros disponibles y el precio es algo menor (unos 50€).

La buena noticia, en todo caso, es que esta obra ahora exista en español y que, eventualmente, pueda llegar a muchas personas interesadas en su historia y en sus valores universales y perennes.

La práctica de recitar mantra según Swami Premananda

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En la edición de enero de la revista del Sri Premananda Ashram, llamada Prema Ananda Vahini, aparece una pregunta que le hacen a Swami Premananda acerca de la forma correcta de rezar. Y, quizás inesperadamente, Swami empieza a contestar sobre mantras más que sobre ‘plegarias’ y explica la forma correcta de repetirlos y recitarlos.

El tema de los mantras es bastante popular, aunque no sé cuán entendido y, por eso, me parece muy apropiado publicar unos breves fragmentos de la respuesta de Swami. Algunos de estos fragmentos son ciertamente llamativos y con mucho jugo para la reflexión. Para el que quiera leer el texto completo de la revista (que, en realidad es la 1ra parte de la respuesta total) puede clicar aquí.

Dice Swami:

“Si uno sólo dice los mantras con la mente, no habrá ningún beneficio en ello para nada. Se debe decir el mantra en el corazón“.

“Cualquier mantra que digas, siente en tu interior y luego di el mantra”.

“Cualquier mantra o plegaria que digas, lo mejor es decirlo internamente, sin usar la boca ni hacer sonidos. Piensas que estás diciéndolo internamente cuando vas hacia el trabajo, cuando vas a alguna parte, mientras charlas y hablas, o haciendo cualquier cosa, pero eso no es en verdad interno. Si dices un mantra internamente, de la manera genuina, no puedes hacer ninguna otra cosa al mismo tiempo. Si en verdad dices el mantra internamente, sólo puedes decir el mantra”.

No digas el mantra por momentos o todo el tiempo, dilo internamente“.

En la revista Prema Ananda Vahini de febrero, que aún no está disponible en español (en inglés se puede leer aquí), aparece la segunda parte de la respuesta de Swami y, como adelanto, les dejo este concepto, en una época en que los mantras son, con frecuencia, una mera música de fondo para nuestras actividades cotidianas:

“Las palabras de los mantras tiene tantísimo poder, pero no las sientes de forma poderosa porque simplemente las estás diciendo con tu boca. Debes darte cuenta del poder, sentir el poder, entender el poder y ser honesto con ese poder. De lo contrario, si simplemente dices el mantra, ¿qué conseguirá? Eso es una locura. ¿Cómo es que los mantras tienen ese poder? Depende de la manera en que dices el mantra. Puede tener mucho poder y vibración; por otra parte, puede ser una locura“.

El mantra no es un truco de magia ni un ‘atajo’; si no se repite con consciencia y desde el corazón, entonces puede ser un sinsentido o una “locura”. Y conste que  esto me lo digo a mí mismo.

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Este sábado 22 de Marzo daré un taller en la escuela Yogaia, en Barcelona, sobre las Deidades que inspiran āsana, para hablar de las posturas que habitualmente practicamos en una sesión de yoga y que están inspiradas en deidades hindúes. Si te interesa y quieres más detalles, puedes clicar aquí.

Las frutas favoritas de Ganesha

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Ganesha es una deidad peculiar que presenta varios enigmas para quienes estudian su origen, su historia y sus simbolismos. A pesar de los debates académicos y espirituales que uno puede encontrar sobre él, de lo que no hay duda es de que Ganesha es muy goloso. Como niño que es, obviamente tiene afición por los dulces (le encanta la caña de azúcar) y le gustan mucho las frutas, como sucede de forma natural con todos los niños, al menos antes de que las golosinas industriales les cambien el paladar.

A la hora de descubrir cuáles son las frutas que prefiere Ganesha, para saber sus gustos y complacerlo mejor, hay cierto consenso aunque no unanimidad. Una fuente consultada nos dice, certera pero esterilmente, que le gustan “todas las variedades de frutas, especialmente aquellas preferidas por los elefantes”.

Investigando descubrimos que las antiguas imágenes de Ganesha del norte de la India y Nepal muchas veces lo representan con un rábano (mūlaka en sánscrito), una raíz que, al parecer, comen los elefantes. Pero un rábano no es una fruta.

También se habla de la piña o ananá (ananasa) como una fruta que le agrada a Ganesha, y aunque eso puede ser cierto se trata de una planta oriunda de Sudamérica que fue introducida en la India en tiempo reciente (siglo XVI), por lo que no es su comida tradicional.

Una fruta que sí está estrechamente relacionada con Ganesha es el coco (nārikela), la cual se le ofrece sobre todo como ingrediente de comida elaborada. Como la fruta sola, en cambio, la costumbre es romperla ante su imagen, pues el coco es el símbolo del ego del devoto, duro por fuera, puro por dentro. En conclusión, es una fruta muy querida por Ganesha pero más por su simbolismo espiritual que como alimento frutal.

Continuando con la búsqueda, hay un antiguo poema tamil a Ganesha llamado Vināyaka Avahal de la santa Auvaiyar que habla del cariño de la deidad con cabeza de elefante por “las tres frutas afamadas”, pero no dice cuáles son… Ya sé que a esta altura se están impacientando y quieren que vaya al grano. Muy bien.

Según el maestro Sivaya Subramuniyaswami, por ejemplo, la fruta preferida por Ganesha es el árbol de jack o yaca, llamada jackfruit en inglés y panasa phala en sánscrito. Es una fruta típica de la India, desconocida en Occidente, y cuyo sabor Wikipedia define como “mezcla de mango y naranja”.

Es una fruta muy grande que parece una sandía, aunque con una cáscara muy rugosa y por dentro la parte comestible es amarillenta. La he visto mucho en el sur de la India y debo decir que cuando la he probado no me ha gustado mucho, aunque ese es mi problema.

Detalle de panasa phala (se agranda al clicar).

En esta pintura que representa a Vishvarūpa Ganapati se puede ver cómo uno de los dos auxiliares de Ganesha sostiene en sus manos una yaca, mientras el otro tiene una cesta con dulces.

Si uno quiere ir a lo seguro, yo (y no sólo yo) diría que la fruta favorita de Ganesha es el mango (āmra), ya que además de por su sabor, Ganesha le tiene especial cariño porque es el premio que sus padres, Shiva y Pārvatī, le dieron por su sabiduría y su devoción. Por tanto, representa “el máximo logro espiritual”, al decir de Subramuniyaswami.

Siguiendo con ir a lo seguro, el plátano o banana (kadalīphala) es otro clásico, ya que es una fruta muy difundida en la India y que se ofrece a los elefantes, que las reciben con gusto.

Otra fruta que place a Ganesha es la lima (jambira), que es una ofrenda tradicional para muchas deidades y también para el guru (maestro espiritual). Se utiliza en rituales como el abhishekam para lavar y dar brillo a las imágenes de la divinidad y se la considera una fruta dadora de pureza y paz mental. Asimismo, es normal ver limas clavadas en los tridentes que simbolizan al dios Shiva o a la Madre Durgā, como repelentes de las malas influencias.

De las 32 formas clásicas de Ganesha, al menos cuatro llevan en sus manos una granada (dādima), cuyas diferentes partes son utilizadas en la medicina ayurvédica y sus granos como condimento en la cocina india. No es sorpresa que entonces sea también considerada una de sus frutas favoritas.

La forma de Kshipra Prasāda Ganapati (“Ganapati que gratifica rápidamente”) con la granada en su mano izquierda central (la imagen se agranda al clicar).

Luego, hay otra fruta que se cita con frecuencia como querida por Ganesha y que en inglés se llama wood-apple o elephant-apple, en sánscrito kapittha y en español sería simplemente Limonia. Es una fruta típica de India que, como el jackfruit, tampoco conocemos en Occidente. Tiene la cáscara dura, como una nuez (o como ‘madera’, de ahí su nombre inglés), aunque es más grande (5-9 cm de diámetro) y por dentro es más bien ácida (de ahí su nombre científico, Limonia acidissima).

Al parecer esta fruta y las hojas de su planta se utilizaban para alimentar a los elefantes y, con certeza, es usada en Āyurveda. Yo nunca la he probado.

Limonia acidissima por dentro y por fuera.

Finalmente, una fruta que se repite en las referencias a Ganesha es el jambu que, al parecer en español es el ‘jambul‘ (nombre científico Syzygium cumini), una baya asiática que también se conoce como “mora india” por su color oscuro.

Esta planta es especialmente evocativa ya que, en la cosmografía hindú, la isla donde viven los seres humanos (que no es otra cosa que el planeta Tierra) se conoce como jambudvīpa, “la isla del árbol jambu“, porque en la cima del monte central hay, justamente, un árbol jambu. Lamento decir que tampoco la he probado.

En conclusión, hay al menos siete frutas que son muy queridas por Ganesha para comer y ya serían nueve si agregamos el coco y la piña. Decir con exactitud cuál de todas estas opciones es la favorita de Ganesha no sería prudente de mi parte, pues no tengo la respuesta absoluta.

En cualquier caso, y teniendo en cuenta la dificultad de conseguir ciertas frutas indias viviendo en Barcelona, yo me quedo con la tríada de mango, plátano y granada, por ejemplo. Con la lima como plan B. Y, por supuesto, el coco siempre a mano para preparar algún dulce que, después de la devoción espiritual, es lo que más atrae a Ganesha.

FlyerGanesha_Yogaroom

El cartel se agranda al clicar.

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Om Srī Ganeshāya Namah!

Otro milagro para Mahāshivarātri 2014

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Las celebraciones de Mahāshivarātri 2014 fueron muy bonitas para mí, con un ritual privado en casa y también uno público en Yogaroom Barcelona, y me dejaron un sentimiento positivo y una actitud devocional hacia el Señor Shiva. Asimismo, a pesar de no haber estado en el Sri Premananda Ashram de la India, seguí de cerca las celebraciones que allí sucedían, pues por experiencia sé que allí la gran noche de Shiva no es una fecha cualquiera.

Durante cada año y desde que tenía catorce años, Sri Swami Premananda manifestaba Shivalingams de su cuerpo en la noche de Mahāshivarātri. El Shivalingam es el símbolo por excelencia del Señor Shiva y representa el Absoluto sin forma. Esta representación anicónica es la forma de Shiva que más se adora en templos y hogares hindúes y generalmente estas imágenes están hechas de piedra o mármol.

En el caso de Swami Premananda, estos lingams se manifestaban de forma espontánea a través de su boca, por designio divino, según el mismo Swami explicó. Aunque este fenómeno está documentado no es nada usual y, de hecho, se lo considera extraordinario y milagroso. Quienes hemos tenido la bendición de verlo en persona sabemos que no es un cuento chino y que se trata de un evento sin dudas divino.

Shivalingam del Templo Sri Premeshvarar en el Sri Premananda Ashram.

Hace 3 años Swami Premananda abandonó su cuerpo físico después de una breve enfermedad y lo normal hubiera sido que la manifestación de shivalingams se acabará allí. Como ya he contado en variadas ocasiones, la energía de Swami siguió en funcionamiento y, más allá de las experiencias personales de cada devoto, los milagros se sucedieron de forma asombrosa.

Entre estos milagros, ya he contado del vibhūti (ceniza sagrada) fluyendo de la estatua de Swami en su templo o de su foto en el salón de rituales (Pūjā Hall); o más recientemente del polvo de sándalo brotando de la misma estatua. Asimismo, desde 2011, fecha de la defunción de Swami, en cada noche de Mahāshivarātri un shivalingam ha aparecido en el templo del Ashram.

Para sus devotos, que esto sucediera fue un tanto inesperado en el primer año, pero desde entonces parece un hecho normal. Obviamente, esta “naturalidad” sólo se logra cuando se acostumbra a ver milagros a cada rato.

Como curiosidad, he notado que para personas no relacionadas con Swami estos temas no son de especial interés ni generan el asombro que uno podría esperar. Este mismo post no tendrá muchas visitas y esta misma información colgada en Facebook tiene unos pocos ‘Me gusta’, a diferencia de lo que pasaría con algún artículo sobre ‘mantras para tatuajes’ por ejemplo.

Supongo que esta ‘falta de interés’ se debe a no sentirse identificado con Swami o con el tema o, también, se trata de hechos demasiado ‘raros’ para ser tenidos en cuenta. En estos tiempos hay tanta información en los medios digitales y sin fuentes fiables, que un fenómeno como “salir sándalo de una estatua” puede generar escepticismo. ¿O es más bien falta de fe en lo divino? No lo sé.

La estatua de Swami cubierta de sándalo con el shivalingam a sus pies.

Lo cierto es que alrededor de las 2am de la noche de Mahāshivarātri (28 de febrero) un Shivalingam a apareció a los pies de la estatua de Swami Premananda que hay en el templo Premeshvarar de su Ashram al sur de la India. Para hacerlo más maravilloso, en esa estatua está apareciendo polvo de sándalo de manera ininterrumpida desde el 1 de enero de 2014. Lo limpian y recogen y vuelve a formarse.

El shivalingam de este año es de color verde, lo cual no es muy usual. Aquí un detalle:

Así es, un Mahāshivarātri más, un shivalingam más, otra prueba de la grandeza de la energía divina y del poder de Swami Premananda, y el mundo sigue girando igual, como si nada.

Por mi parte, doy gracias a Dios y a Swami por tener una mínima consciencia del poder divino. Y pido capacidad para darle buen uso.

¡Om Namah Shivāya!

La luna creciente de Shiva

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Esta semana se celebra Mahāshivarātri, la gran noche del Señor Shiva, una de las festividades hindúes más importantes del calendario religioso y, sin duda, la más destacada para los devotos shivaítas. Esta celebración se lleva a cabo en la 13ra/14ta noche de la quincena lunar menguante del mes hindú de Māgha (Febrero-Marzo); es decir, una o dos noches antes de la noche de luna nueva (o luna negra).

Según las antiguas enseñanzas de los sabios espirituales de la India, es más fácil controlar la mente durante la mitad oscura del mes, cuando la luna está en disminución, ya que se trata de una fase lunar “restrictiva” (la quincena creciente es “expansiva”). A este respecto no hay que olvidar que Shiva es el “Señor de los Yogis” y, como tal, se especializa en el control de sus sentidos.

De hecho, uno de sus aspectos más conocidos es el de Mahāyogin, es decir, el “gran yogi” que pasa la mayor parte del tiempo absorto en meditación y prácticas ascéticas en las inaccesibles montañas.

En su aspecto de asceta primordial, la iconografía tradicional de Shiva lo muestra, entre otros atributos, luciendo una luna creciente en su cabeza (que según la fuente consultada estaría en el tercer/cuarto/quinto día de su fase, aunque algunos simplemente dicen una ‘medialuna’), y que es esencialmente un símbolo del paso del tiempo, un elemento que es regulado por Shiva.

Dibujo de K.S. Ramu

Puede resultar curioso que si la noche más auspiciosa de Shiva ocurre en luna menguante, él lleve siempre una luna creciente. Esta aparente paradoja ya es inherente a la naturaleza dual de Shiva, considerado el dios que se ocupa de la destrucción/regeneración en el cíclico proceso del universo. Quizás sería mejor decir que Shiva tiene un rol transformador, ya que la filosofía hindú explica que todo lo que nace, muere, y todo lo que muere vuelve a nacer.

En ese sentido, la luna creciente que Shiva luce en su cabellera es un símbolo auspicioso, de crecimiento y luminosidad, también relacionado con los poderes de la mente que ha desarrollado el yogi en su etapa de introspección y calma mental.

Como dice el indólogo Heinrich Zimmer en su famoso libro Mitos y símbolos de la India: “como luna creciente, Shiva es puro deleite y lo más auspicioso de ver, es promesa de vida y de fuerza vital, amable pero irresistible”.

Es por esto que entre los epítetos comunes de Shiva se encuentran Chandra-shekhara o Shashānka-shekara (“Aquel que lleva la luna en el tope de su cabeza”).

La dirección de la luna

Si bien todo lo anterior suena muy bien, durante mi investigación me quedé sorprendido al descubrir que en muchas representaciones iconográficas la luna que lleva el Señor Shiva en su cabeza aparece como menguante, al menos desde el punto de vista del hemisferio norte.

Es decir, vista desde el hemisferio norte, cuando la luna crece su parte iluminada parece una ‘D’ y cuando mengua o decrece parece una ‘C’. Justamente lo contrario que pasa en el hemisferio sur (donde el recurso mnemotécnico es más aplicable – crece = C; decrece = D -).
Teniendo en cuenta que la India está en el hemisferio norte, me hace suponer que la luna creciente de Shiva debería aparecer como una ‘D’, aunque con frecuencia aparece representada como una ‘C’.

Luna creciente según se ve en el hemisferio norte

Luna creciente según se ve en el hemisferio sur

Para resolver mi duda contacté con Swami Hanumantananda, un renunciante español, que además de ser el primer swami iniciado en territorio español (en el linaje de Swami Sivananda), tiene formación en artes plásticas y arte tradicional hindú. Muchas de sus bellas obras espirituales pueden verse aquí o también en el blog Vedashastra, donde están acompañadas de inspiradores textos sagrados.

De forma iluminadora, Swamiji explica: “Lo cierto es que hay una razón para que la luna del Señor Shiva se vea como una C y no como una D, a pesar de ser la luna creciente. Shiva, si no es representado con Su esposa, mostrará siempre atributos masculinos y femeninos, para mostrar la ambivalencia de la Divinidad (por ejemplo, un pendiente de hombre y otro de mujer). En la iconografía clásica hindú, la media luna debe ir siempre al lado izquierdo de la diadema de Shiva, por ser éste el lado femenino y por tanto lunar. Por esta razón, al colocar la media luna al lado izquierdo, se ve más frecuentemente orientada hacia la derecha”.

Es decir, por criterios estéticos, la concavidad de la medialuna generalmente va hacia afuera y al tener que colocarla por su simbolismo femenino en el lado izquierdo de la cabeza, entonces queda como una luna menguante para el hemisferio norte.

Para que estas sutilezas no generen un cortocircuito en nuestra estructurada mente occidental, Swami aclara: “En el arte hindú es más importante el significado esotérico del símbolo que su correspondencia lógica con la realidad, al contrario de lo que ocurre en el arte occidental”.

Y agrega: “No obstante, estas normas simbólicas están bastante olvidadas en la actualidad, y algunos artistas indios las obvian, razón por la cual a veces verás al Señor con la luna creciente a lado derecho”. Por ejemplo:

Luna en el lado derecho de la cabeza de Shiva = no tradicional

Desde el punto de vista de la tradición, la forma correcta de representar iconográficamente al Señor Shiva podría ser así:

Además de la luna, este dibujo muestra a Shiva con un pendiente de hombre en su oreja derecha y otro de mujer en su oreja izquierda (obra de Swami Hanumatananda).

Otra variante:

Obra de Swami Hanumatananda.

Con este post sobre la luna de Shiva voy entrando en calor para la celebración de Mahāshivarātri 2014, que este año es la noche del 27 al 28 de febrero. Por razones prácticas, el Centro Sri Premananda de Barcelona hará su celebración pública y gratuita el viernes 28 a las 19:30h en colaboración con la escuela Yogaroom. Haremos un ritual tradicional de abhishekam al shivalingam y cantaremos kirtans. Todos los detalles aquí.

Si alguien quiere alargar la celebración, entonces es recomendable la vigilia de ocho horas cantando el mantra Om Namah Shivāya del sábado 1 de marzo organizada por el grupo AdvaitaVidyā, también en Barcelona.

Feliz y bendito Mahāshivarātri para todos y que la luna los acompañe.

¡Om Namah Shivāya!

Mi Guru

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Esta semana se cumplen tres años de que Swami Premananda dejara su cuerpo físico. Como muestra de respeto y devoción, he agregado una pestaña nueva en el blog titulada “Mi Guru“, para que cualquier lector interesado en espiritualidad o en mis fuentes espirituales pueda conocer sobre Swami de forma resumida.

La pestaña quedará allí fija, pero de todas maneras hoy comparto el contenido de esa página con todos ustedes. Para profundizar sólo hay que clicar los enlaces correspondientes.

Mi guru (maestro espiritual) se llama Sri Swami Premananda. Él nació en Sri Lanka el 17 de noviembre de 1951 y vivió allí hasta 1983, año en que se vio obligado a trasladarse a la India por el comienzo de una guerra civil que recién acabó en 2009. Una vez en India del sur, Swami se instaló sin nada más que una maleta cerca de la ciudad de Trichy, en el estado de Tamil Nadu, y en 1989 fundó un āshram (llamado Sri Premananda Ashram), un orfanato y una escuela.

Desde niño Swami Premananda sintió inclinación por la vida espiritual y a pesar de la inicial negativa de su familia, él siguió ese llamado divino contra viento y marea. A los 17 años se convirtió en un monje y entregó por completo su existencia a los demás, para aliviar nuestros problemas mundanos y guiar nuestros anhelos espirituales.

La religión y las formas de Swami eran hindúes, pues es la cultura en la que creció. Sin embargo, fiel a las Escrituras de la India, él siempre dijo que todas las verdaderas religiones son válidas y que sus enseñanzas esenciales son las mismas.

A pesar de tener un profundo conocimiento espiritual, Swami siempre enseñó de forma simple y directa, siendo algunas de sus frases más usadas: “Tómatelo con calma”; “Ríe y vive”; o “¿Cuánto tiempo crees que vas a vivir?”. El lema de su misión es “Jai Prema Shanti”, que se puede traducir como “Victoria al Amor y la Paz Divinas”.

Swamiji era un maestro muy amante de la Madre Tierra y se preocupaba por su bienestar; su āshram fue construido en una tierra árida y espinosa, hasta convertirse en un oasis arbolado y florido que sigue creciendo. Además, Swamiji siempre fomentó y realizó la plantación de árboles y plantas como forma de ayudar al planeta.

swami_plantando

Dentro del hinduismo, Swami era muy tradicional y exhortaba a sus devotos a seguir el precepto védico de tener “pensamientos elevados y un estilo de vida simple”. Asimismo, Swami estaba muy inclinado hacia los rituales tradicionales y, como consecuencia, en su āshram instauró una disciplina diaria de abhishekam y pūjā; a la vez que promovió la construcción de templos en el āshram.

Swami era un gran devoto del Señor Shiva y siempre llevaba su auspiciosa marca de vibhūti en la frente, pero también era un amante de todas las formas de la divinidad y por tanto en su āshram se adora a Ganesha, Krishna, Amman (‘la Madre Divina’) y Murugan, e incluso se celebran las festividades de otras religiones como Buddha Pūrnimā o Navidad.

A su vez, Swami fue un revolucionario, pues le dio a la mujer un rol históricamente relegado en cuanto a la realización de rituales, enseñándoles los pasos de la liturgia y permitiéndoles hacer los rituales en el templo. Esta misma apertura la mostró con sus devotos y devotas occidentales, también tradicionalmente relegados para estos menesteres. En esta línea, Swami delegó gran parte de la administración de su āshram en mujeres y fue ejemplo de la igualdad de géneros en el camino espiritual.

Estas prácticas revolucionarias, más la envidia y la ceguera material de varias personas, sumado a los típicos obstáculos que debe enfrentar cualquier guía y reformista espiritual genuino llevaron a Swami a ser víctima de un complot que, sorprendentemente, lo llevaría a prisión en 1994. Decir “víctima” quizás no es correcto, pues Swami siempre dijo que su encarcelamiento era “el deseo de la Madre Divina”.

Y efectivamente, solamente alguien que está en sintonía permanente con la Madre puede soportar con sonrisa perenne y desapego los sórdidos avatares de una cárcel india. En lugar de desalentarse, la Misión de Premananda siguió su camino y creció; sus devotos se hicieron más fieles, y los presidiarios que convivían con Swami recibieron, por su intermedio, alivio mental, ayuda material e instrucción espiritual.

La dura vida de la prisión, el servicio incesante que hacía a la distancia y también en las intensas visitas que le permitía la ley realizar al āshram, más el hacerse cargo de los problemas de todos sus devotos, pusieron a su cuerpo físico en un estado de debilidad.

Tristemente para sus seguidores, Swami abandonó su cuerpo físico el 21 de febrero de 2011. Su cuerpo fue enterrado en el templo de Shiva del Sri Premananda Ashram de acuerdo a los ritos tradicionales para una persona santa y sobre su tumba instaló un gran shivalingam. Ese sitio, un poderoso punto de energía espiritual, ahora se conoce como Mahāsamādhi, que es el nombre sánscrito que recibe la tumba de todo gran santo.

Como si hiciera falta, Swami ha seguido dando pruebas de su poder divino “después de muerto” y milagros como la manifestación espontánea de vibhūti o sándalo en su estatua se han convertido en hechos habituales en su āshram. Asimismo, la manifestación de shivalingams (un símbolo del Absoluto y del Señor Shiva) en un fenómeno espiritual conocido como Lingodbhava, y que Swamiji realizó toda su vida en la noche de Mahāshivarātri, ha continuado después de su Mahāsamādhi.

Estatua de Swami con vibhūti manifestado espontáneamente.

Quienes tuvimos la bendición de conocer a Swamiji en vida lloramos su muerte física, aunque entendemos que su guía y su legado son inmortales, como toda enseñanza espiritual verdadera. Ahora que no hay un cuerpo físico al que apegarse, es momento de profundizar en las enseñanzas del maestro y de intentar percibir su presencia en nuestro corazón.

Para mí, que no concibo el camino espiritual sin un guru, tener a Swami en mi vida es la mayor fortuna que he tenido. Todo lo demás que tengo (o no tengo) es gracias a él.

¡Om Gurudevāya Namah!

¡Jai Prema Shanti!

El misterioso origen del ‘Mūla mantra’

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Una de las consecuencias negativas (de las positivas hablaré otro día) de este mundo híper-comunicado y de la fugacidad con que son recibidos los contenidos en Internet y las redes sociales es que no siempre es fácil comprobar las fuentes de la información. De hecho, hay mucha información falsa o dudosa que se da por válida simplemente por el hecho de estar ‘publicada’ en la red.

Sin ponerme anti-tecnológico ni apocalíptico, como Lic. en periodismo que soy me resulta de especial interés este actual fenómeno social de indiferencia hacia las fuentes. Y mucho más me interesa el tema cuando se trata de citas o fragmentos de las Escrituras sagradas, especialmente hindúes.

A este respecto, como tantos otros practicantes de yoga o espiritualidad, he oído, aunque sea sin buscarlo, el generalmente llamado mūla mantra. Que dice:

Om sat-chit-ānanda parabrahma purushotama paramātmā shrī bhagavatī sameta shrī bhagavate namaha

Si yo o cualquiera de los lectores hemos oído estas palabras se debe, más que nada, a la famosa cantante alemana de mantras Deva Premal, que lo ha difundido en todo el mundo gracias a un disco llamado, ni más ni menos, Deva Premal sings the Moola Mantra. Justamente, son 50′ de recitación del arriba citado mantra, que también aparece brevemente en otro de sus discos (Into silence).

Lo que más ha llamado mi atención de este mantra es su nombre, que Deva Premal (y muchos otros) escriben como ‘moola’, que es la versión anglosajona – y dolorosa para los estudiantes de sánscrito – de transliterar mūla, cuya ‘u’ es larga. Digo que me ha llamado la atención porque sé que tradicionalmente el término mūla mantra se aplica para definir una categoría de mantras, y no un único mantra.

Mantra raíz

La palabra mūla quiere decir ‘raíz’ y en referencia al mantra, el monje español Swami Satyānanda Saraswatī me explica amablemente que “en los textos tradicionales se entiende por mūla mantra el mantra principal de una deidad”. Es decir, “el mantra que contiene la raíz y esencia de la deidad”. Por tanto, suele contener el nombre de alguna de las deidades del panteón hindú o del guru (maestro espiritual).

De esta forma, cada linaje espiritual y cada deidad tienen un mūla mantra específico, al punto de que el mūla mantra de una misma deidad puede cambiar según la escuela filosófica. Como agrega Swami Satyānanda, “también a veces se entiende como mūla mantra el mantra transformador en el que se ha recibido dīkshā (‘iniciación’) del Guru”.

Para ver cuán extendidos están los mūla mantra, es interesante saber que los sikhs tienen un mantra fundamental al que también llaman mūla (y comienza Ek ong kar sat nam…).

Ejemplos clásicos de mūla mantra hindúes son Om Namah Shivāya, raíz del Señor Shiva; Om Klīm Krishnāya Namah, al Señor Krishna; Om Gam Ganapataye Namah, raíz del Señor Ganesha; o incluso el famoso Gāyatrī mantra, considerado un mantra solar.

Por ende, como me dijo claramente el sacerdote hindú Krishna Kripa Dasa al ser consultado sobre el tema, el “mantra cantado por Deva Premal es uno más de los muchos que hay”.

Si esto es así, ¿por qué entonces se conoce a este mantra como el mūla mantra?

Sri Amma Bhagavan

La curiosidad me llevó a investigar y me quedé sorprendido al ver que este mantra no era citado en ningún texto tradicional. Una vez más recurrí al conocimiento de Swami Satyānanda, que sobre el origen del mantra me dijo, “nunca lo vi en ninguno de los libros sobre mantra, ni se lo he oído recitar a ningún maestro. Sólo en los últimos años y en Occidente, he oído música con esta recitación”.

En mi caso, todas las investigaciones me llevaron a un mismo lugar: el movimiento Oneness Blessing (antes conocido como Diksha). Esta organización espiritual, que “busca despertar a la humanidad en la unidad (oneness)”, fue fundada por Bhagavan Kalki y Amma, un matrimonio que se presenta muchas veces como una sola entidad– de nombre Sri Amma Bhagavan – y cuyas dos partes son consideradas por sus seguidores como “avatares vivos”, es decir, encarnaciones Divinas en la Tierra.

Como es de esperar con un título así, se trata de figuras controvertidas en Tamil Nadu, el estado al sur de la India donde reside Sri Amma Bhagavan y donde funciona su Oneness University, especialmente popular entre personas occidentales.

Sri Amma Bhagavan

La cuestión es que todo parece indicar que el mūla mantra que hoy nos compete es una creación de Sri Amma Bhagavan. De hecho, la misma Deva Premal dice que “descubrió” ese mantra “durante sus inspiradoras visitas a la Oneness University”.

Por tanto, si efectivamente el mantra proviene de Sri Amma Bhagavan, yo me aventuro a decir que fue llamado mūla mantra debido a que, más que a una deidad en particular, remite a la misma ‘raíz’ de las deidades, es decir a ‘Eso’ sin nombre ni género que da vida al Universo.

Tratando de hacer una versión bastante literal, el mantra podría decir (al no tener la versión oficial en sánscrito estoy a medias en algunas cuestiones gramaticales):

“Om, la Expansión máxima (es) Existencia-Consciencia-Bienaventuranza eternas, el Ser Supremo (es) la Persona Cósmica más elevada, reverencias a la radiante poseedora de toda fortuna en unión con el glorioso poseedor de toda fortuna”.

O sea, de ese Parabrahman o Paramātman nacen los dos polos de este mundo material: la potencia creadora masculina y la acción dinámica femenina. De hecho, los miembros del movimiento Oneness llaman a este mantra, justamente, oneness mantra, es decir ‘mantra de unidad’, ya que representa la unión esencial entre esos dos aspectos, personificada en Sri Amma Bhagavan.

Por su parte, Deva Premal en su estilo simplificador (por algo es una best-seller) define al mantra como “una celebración de la sagrada energía masculina y femenina”.

Y según pude encontrar, Sri Bhagavan explica que el mūla mantra “expresa la completa evolución de lo Divino desde el Uno a la diversidad, desde la unicidad a la multiplicidad. Pero de ninguna manera perdiendo su unidad a lo largo del camino”.

Vibración visualizada

Personalmente, la idea del mantra me parece muy bonita y también me gusta la versión cantada de Deva Premal y de otros artistas. Al mismo tiempo, entiendo que los mantras tradicionales tienen una carga energética especial por haber sido repetidos durante miles de años y, además, porque se trata de oraciones que fueron percibidas por antiguos sabios (rishis) en estados de consciencia trascendental.

Swami Satyānanda explica esto diciendo que “mantra es una vibración que pertenece a un determinado estado de conciencia, que un rishi percibe y traslada al mundo de las letras en nuestro plano empírico”.

Por supuesto, lo que dice el swami lo confirman las Escrituras cuando dicen que la palabra existe en cuatro formas, de las cuales “tres están escondidas y la cuarta es la que hablan los hombres“. A saber: para (la forma eterna); pasyanti (cuando el sabio visualiza el mantra); madhyama (cuando el mantra desciende al plano mental) y vaikharī (la expresión).

Es decir, para que un mantra se considere revelado debe proceder de una visión en un plano trascendente. Supongo que se pueden visualizar mantras también en el siglo XXI y eso no le quita, necesariamente, mérito al llamado mūla mantra. Cada uno puede probarlo y verificar o no su eficacia.

Yo, por mi parte, cumplo con intentar verificar las fuentes. Si algún lector tiene nueva información sobre esto, será muy bienvenida, pues también tengo la versión (no verificada) de que el mantra podría aparecer en alguno de los comentarios del Vedānta Sūtra (o Brahma Sūtra).

Para terminar dejo una versión larga (41′) y buena del oneness mantra, a cargo de un presunto miembro – Ananda Giri – del movimiento Oneness. Su pronunciación es mucho mejor que la de Deva Premal y además no le agrega el “Hari Om tat sat” hitero de la alemana (va a parecer que le tengo manía, ¿no?):

Y que tanta investigación y debate no afecte la unidad, que al final es lo que uno busca.

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