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La India como destino espiritual

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En plena época de vacaciones europeas, he pensado en publicar un artículo ‘turístico’ que originariamente escribí para la página web de Inspirulina. Quizás el tiempo ya es demasiado justo para aprovechar la recomendación en este verano boreal 2012, aunque no hay de qué preocuparse: la India como destino, a diferencia de otros países y parajes, nunca pasa de moda.

En el año 2003, viajé por primera vez a la India durante tres meses, luego de haber escuchado y leído muchísimo sobre la que para muchos es considerada una tierra santa. Desde entonces he viajado en otras cinco oportunidades a ese inmenso país y he podido formarme una idea propia, basada en la experiencia, acerca de todos los estereotipos que lo rodean.

Sin duda, la India es una tierra única y, también, una tierra de contrastes, donde se conjugan por igual lo sagrado y lo profano; lo más sórdido y lo más sublime de la naturaleza humana y, por qué no, Divina.

A la pobreza insultante de la India se contrapone la sonrisa sincera de sus niños; los mercaderes deshonestos se ven contrastados con la hospitalidad inigualable de sus habitantes; a su infinito caos vehicular se opone la fe omnipresente en una fuerza superior… Es decir, dos caras de una misma moneda, de las cuales la cara espiritual es más valiosa que la material.

Incluso sin tener en cuenta el componente espiritual, turísticamente hablando, la India merece ser visitada como uno de los destinos más originales del mundo. Por su cultura, sus paisajes, sus religiones, su cocina, su historia. Es el séptimo país más extenso del mundo y como tal tiene todo tipo de climas, geografías y orografías. Como uno de los nuevos países emergentes a nivel económico, sus grandes urbes presentan rascacielos y centros de alta tecnología típicos del capitalismo occidental, que son la nueva versión de una sociedad tradicionalmente agrícola.

Puntos turísticos

La zona más visitada por turistas extranjeros es, sin duda, Rajastán, en el noroeste del país. Se trata de un estado con aires desérticos y muchas reminiscencias musulmanas. Con esto quiero decir que sus tierras son algo áridas por su cercanía con el desierto de Thar y su arquitectura, principalmente, está influida (al igual que gran parte del norte de la India) por el arte islámico y los años de dominio musulmán. El atractivo de esta zona se debe a sus grandes y hermosos palacios, otrora patrimonio de maharajas.

Rajastán está muy preparado para el turismo clásico (es decir, no muy aventurero) y, por tanto, es muy visitado. De hecho, es una buena puerta de entrada a la India porque, debido a esta infraestructura turística, no es tan chocante como otros sitios. En todo caso, no importa cuántos escudos nos pongamos, el primer encuentro con la India siempre será chocante.

En la misma línea se encuentra Agra, la ciudad del Taj Mahal, que es súper-turística, aunque para mí valió la pena con tal de ver el magnífico mausoleo. No todos opinan lo mismo.

New Delhi tiene algunos grandes monumentos de la época musulmán, pero para mí gusto sus virtudes son superadas por el caos y la contaminación de la ciudad. No es ideal comenzar allí si uno es sensible al choque cultural.

Hablando de choques culturales, la ciudad santa de Varanasi es obligatoria para visitar desde mi punto de vista, aunque queda algo a contramano de la ruta clásica, pues hay que ir hacia el este (de paso se puede llegar hasta Calcuta). De todos modos, en Varanasi se resume la India en sus aspectos más sublimes y más sórdidos. Nadie queda indiferente a la ciudad sacra, lo cual no quiere decir que todos la amen. Si el viajero tiene poco tiempo, es el lugar idóneo para hacer un intensivo de la India.

Otro destino popular es la zona costera de Goa, en el suroeste, junto al Mar Arábigo. Esta antigua colonia portuguesa, reducto hippie de los ’60 y ’70, es de los más ‘occidental’ que se puede encontrar en la India y es famosa por sus fiestas de música electrónica en la playa, como así también por sus spas. No recomendable para buscadores de la India milenaria y espiritual.

Tierra santa

Si, en general, la India es muy atractiva y considerada uno de los destinos turísticos más recomendados del mundo, yo diría que teniendo en cuenta el aspecto de la búsqueda espiritual es el mejor destino. Porque más allá de todas las etiquetas que se pegan a la India (exótica, idílica, mística, colorida, subdesarrollada, sucia, pobre…), su verdadero tesoro es espiritual.

La razón por la cual la India es considerada una tierra sagrada es que, desde tiempos inmemoriales y aún hoy, su suelo es pisado a diario por santos vivientes. No me refiero sólo a personas sabias o monjes errantes o curanderos, sino a personas que tienen experiencia directa de Dios, la Divinidad o el nombre que uno prefiera darle a esa realidad transcendental.

La pregunta más normal que sigue a esta información es “¿Cómo se determina que estas personas son santas?” Pues, más allá de que por la tradición y la historia de la India hay una predisposición natural a aceptar la santidad (es decir, la posibilidad de santidad en todas las personas), lo que determina esta cualidad es la vida y obra de dichas personas. O sea, no hay un ente externo u oficial que lo legitima, sino que el ejemplo mismo de la vida de esas personas (que, a veces, incluye hechos milagrosos) es la prueba.

Estas personas santas tienen generalmente el envoltorio del hinduismo, porque han nacido en el marco de esa religión, pero sus enseñanzas son universales (como, por otra parte, las de cualquier religión verdadera).

Es por esta razón que ir a la India es una experiencia espiritual única, ya que además de la tierra santa y de la atmósfera espiritual que uno puede percibir en general, uno puede encontrar personalmente a seres santos, algunos de los cuales han sido citados con frecuencia en este blog.

Puntos espirituales

Yo tengo una cierta preferencia por el sur de la India antes de por el norte, pues es más tranquilo y, algunos dicen, más auténtico. Además, en el sur hay varios puntos espirituales de interés como el pueblo de Tiruvannamalai, con la montaña sagrada Arunachala, morada del dios Shiva. Allí mismo se encuentra el samadhi (tumba) del famoso santo Ramana Maharshi. Además, aún en su cuerpo físico se puede ver a Sri Shiva Shakti Ammaiyar, la santa silenciosa.

En la costa oriental se encuentra Pondicherry, antigua colonia francesa, de interés espiritual por el samadhi de Sri Aurobindo. Las tumbas de personas santas son consideradas grandes puntos espirituales.

En la costa occidental, ya en el estado de Kerala, se puede visitar Amritapuri, el ashram donde vive (cuando no está en gira por el mundo) Amma, la santa de los abrazos.

Por supuesto, también se puede visitar el Sri Premananda Ashram, con el reciente samadhi de Swami Premananda y su nuevo templo a Shiva.

Mi preferencia por el sur no quita que al norte de la India haya incluso más santos y lugares conocidos. Rishikesh es un famoso centro de peregrinación, con el río Ganges a su orilla, donde hay gran oferta espiritual. El secreto está en saber elegir bien en este supermercado espiritual que, como me pasó a mí, puede resultar demasiado ‘superficial’. En todo caso, tener cerca al río Ganges cuando recién baja de la montaña y aún no está tan contaminado, es una delicia.

Conclusión

Es bueno aclarar que, si bien la India es una tierra de espiritualidad, no por pisar su suelo uno siente automáticamente la energía cósmica subiéndole por la espina dorsal y despertándole los chakras. Es decir, no por apoyar el pie en un caótico aeropuerto de la India uno se sentirá iluminado; quizás al contrario.

La búsqueda espiritual es justamente eso, una exploración, no siempre placentera, que requiere esfuerzo, dedicación y entusiasmo. Es verdad que este viaje hacia la felicidad espiritual no tiene porqué ser hecho en un país asiático, ya que el único destino obligatorio se encuentra dentro de nosotros mismos, donde podemos llegar sin comprar ningún billete de avión.

De todos modos, en la constante pesquisa por ayudas para nuestro camino, yo creo que visitar la India con intención espiritual (aunque uno también haga turismo) vale la pena, ya que puede ser una gran herramienta de cambio en nuestras vidas.

Si quieres escuchar mi podcast (es decir, mi grabación de audio) para Inspirulina Radio sobre este tema, haz clic aquí.

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Si te gusta este blog, es muy probable que te guste el libro Diario de viaje espiritual de un hijo de vecino que resume mis seis viajes a la India, mi búsqueda espiritual y los conocimientos básicos sobre la cultura y religión de ese gran país. Para más detalles del libro, clicar aquí. Para comprarlo en formato digital, clicar aquí.

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  1. sunshine24seven

    Estoy descubriendo tu blog.. muy interesante! Gracias por compartir tus conocimientos!

    Responder
  2. Muy bueno, la próxima vez que vaya a India quiero visitar Varanasi y Rishikesh.-

    Responder
  3. Wow me encato todo lo leido , muy interesante y gracias por compartirlo con todos nosotros, primera vez que entro a este blog , tambien creo que no es casualidad, estoy averiguando todo sobre la India y planeando un viaje para alla, tomare encuenta los sitios recomendado, Si dios quiere se me va cumplir mi sueño. gracias por todo…..

    Responder

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